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Lo que no se contará del Katrina

Publicado por Pablo Nuevo el 23 de Febrero de 2006 en American Review.
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En un libro de investigación psicológica sobre el estrés postraumático de los asesinos, destacan los numerosísimos casos de estrés por parte de las personas implicadas en un aborto.

katrina.jpgCuando el huracán Katrina asoló Nueva Orleáns, a finales del año pasado, el mensaje en los medios españoles y europeos fue de una sorprendente homogeneidad: los terribles efectos de aquel desastre natural se veían aumentados por la fragilidad del modelo social norteamericano. Racismo, clasismo, debilidad del Estado causada por los gastos belicistas de Bush… todo era poco para criticar la Administración conservadora, olvidando dos causas de la situación de dolor y caos en el golfo de México: la acción de la naturaleza (¿o también los políticos son responsables de los huracanes?) y la negativa a evacuar la zona por parte de muchos de los afectados. La crónica de una diputada española del PSC -que por cierto había incumplido la orden de evacuación- ayudó a difundir esa imagen en la opinión pública de nuestro país.No obstante, a pesar que esta catástrofe acaparó durante dos o tres semanas los espacios informativos, en Europa no hubo medios que se hicieran eco del hecho de que apenas un día después de la catástrofe, ya estaba llegando a la ciudad inundada la ayuda canalizada por la iniciativa social. Una mirada no sectaria a la realidad norteamericana permitió contemplar en acción a las miles de comunidades que, como señaló hace más de 150 años Tocqueville, son la principal garantía de la libertad y la solidaridad en EE.UU. De una manera inimaginable para los europeos que esperamos todo del papá Estado, la sociedad norteamericana se movilizó para ofrecer su ayuda a quienes todo lo habían perdido bajo el furor de las aguas.

Ahora, en un blog dedicado al desarrollo de una teoría jurídica inspirada en la fe católica (Mirror of justice), el profesor de Notre Dame Richard Garnett informa de una iniciativa aprobada por el Congreso norteamericano, impulsada por el presidente Bush. Así, se ha aprobado conceder a los afectados un cheque escolar por valor de 6000 dólares (7500, si presentan necesidades educativas especiales), con objeto de que quienes han sido desplazados y están fuera de su distrito escolar puedan elegir dónde quieren escolarizar a sus hijos o pupilos. Cheque escolar que faculta a los padres para elegir el centro (público o privado) donde quieren que sus hijos sean educados.

No ha crecido la burocracia estatal, ni se han desarrollado costosos programas de bienestar social. A cambio, se ha trasladado a los padres la capacidad de elegir, y los medios para hacerlo. Se ha puesto al alcance de los más necesitados una opción que hasta ahora disfrutaban sólo unos pocos.

No es que a administración Bush no quisiera ayudar a las víctimas del Katrina; simplemente quería hacerlo al modo conservador: devolviendo el poder a los ciudadanos. Aunque en Europa no nos lo cuenten.

Publicado por Pablo Nuevo López el 22-02-2006 en American Review

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