"La superstición es la religión de los espíritus débiles."
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Fukuyama decreta el fin de lo neocon

Publicado por Jorge Soley Climent el 7 de Marzo de 2006 en American Review.
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En las páginas del liberal New York Times Francis Fukuyama se desmarca de quienes habían sido su grupo intelectual. ¿Acertará cuando realiza tan arriesgada apuesta?

fukuyama.jpgEn las páginas del liberal New York Times Francis Fukuyama se desmarca de quienes habían sido su grupo intelectual. ¿Acertará cuando realiza tan arriesgada apuesta?Francis Fukuyama hace ya muchos años que se distingue por un certero olfato. No se trata aquí de discutir sobre el acierto o no de sus diversas y muchas veces controvertidas opiniones; baste señalar su capacidad para acertar en cada momento con el asunto del día. En efecto, sus obras no acostumbran a ser un dechado de originalidad, como él mismo reconoce, pero sí tiene la capacidad de decir de nuevo algo ya dicho y decirlo en el momento adecuado. Lo hizo con el famoso “fin de la historia” tras el hundimiento de la Unión Soviética, lo hizo con el “capital social” en su libro “La gran ruptura”, lo hizo con la “construcción de naciones” en un momento en que los Estados Unidos buscan la fórmula para construir naciones sólidas en Oriente Medio y Asia. ¿Acertará también ahora cuando decreta que el pensamiento neocon es ya historia?

No es nuevo que Fukuyama no ve con buenos ojos la intervención norteamericana en Iraq. Lejos de postulados que al menos en otro tiempo se le atribuyeron, si es que no los sostuvo realmente, Francis Fukuyama insiste desde las páginas del New York Times en que a pesar de los evidentes beneficios que el derrocamiento de Saddam Hussein suponen para el pueblo iraquí resulta difícil ver las ventajas que de ello extraerá el pueblo norteamericano. Luego continúa con la acusación de que la doctrina de la guerra preventiva llevaría al agotamiento de los Estados Unidos y no ayuda a mejorar sus relaciones internacionales dañadas por el percibido unilateralismo de su actuación. Sus críticas a lo que describe como activismo en política exterior de la Administración Bush le llevan finalmente a reclamar la tradición realista de Henry Kissinger.

Fukuyama, no obstante, no discute los fines de los neocon que inspiran la política internacional estadounidense; se limita a señalar que es necesario un cambio en los medios. No más estrategia militar, ha llegado la hora de una diplomacia basada en una nueva amalgama: el realismo wilsoniano, o en otras palabras, el realismo idealista, todo un descubrimiento al límite de las leyes de la lógica. Ya hemos dicho que no es el momento de discutir el acierto de estas opiniones, que Fukuyama tampoco es el primero en enunciar. Lo que resulta significativo es que un discípulo de Allan Bloom, que ha trabajado para la Rand Corporation y a las órdenes del mismo Wolfowitz se desmarque de manera tan clara y pública de los neocon con quienes tantas veces ha sido asociado. Si hay que fiarse de su olfato, el “momento neocon” ha pasado y Estados Unidos deberá reajustar sus líneas de actuación internacional (a ser posible según los eclécticos gustos de Fukuyama). Aunque también es cierto que alguna vez tiene que ser la primera en que, hasta un hombre de la perspicacia de Fukuyama, se equivoque. El tiempo lo dirá.

Publicado por Jorge Soley Climent el 07-03-2006 en American Review

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