"La superstición es la religión de los espíritus débiles."
Edmund Burke

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11-S (Nueva York) y 12-S (Ratisbona)

Publicado por Guillermo Elizalde Monroset el 28 de Septiembre de 2006 en Política y Sociedad.
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La conferencia de Benedicto XVI el pasado 12-S en Ratisbona da las claves de la historia europea y enciende una luz nueva tras el derrumbe de las Torres Gemelas.

Después de los grandes acontecimientos históricos, es frecuente encontrar voces que aclaren su significado y busquen su prolongación en el futuro. Así ocurrió cuando, recién terminada la II Guerra Mundial, Churchill habló en Missouri del “telón de acero” y la próxima Guerra Fría. Lo mismo sucedió con el colapso del comunismo, que Fukuyama interpretó como el “fin de la historia” (1989) y Huntington como el amanecer de un “choque de civilizaciones” (1993). Sin embargo, tras el 11-S ambas teorías se han demostrado insuficientes. La primera, viciada de idealismo hegeliano, pareció rechazarla el propio Fukuyama en su Our post-human future (2002). La segunda, realista pero mordida de relativismo, no ofrece un área común de encuentro cultural. Por consiguiente, la época histórica iniciada el 11-S ha permanecido sin solución intelectual válida. Hasta el pasado 12-S.El discurso de Benedicto XVI en Ratisbona propone una sencilla tesis: los hombres son capaces de hallar caminos de entendimiento mediante el uso adecuado de la razón. ¿A qué tipo de razón se refiere el Papa? Al logos griego que fundó Europa al sintetizarse con la fe cristiana. Una razón abierta a la trascendencia y dirigida hacia la verdad perenne, dondequiera que se halle. Así las cosas, sigue el discurso, es tan irracional extender la fe mediante la violencia como reducir la razón al estrecho ámbito de lo sensible. Estos son, respectivamente, los errores del islam y del Occidente moderno. Estas serán las causas de conflicto en el s.XXI.

Si seguimos la pista que el Papa señala en Ratisbona, la historia de los últimos veinte siglos se ilumina. Descubrimos que Europa no es un lugar geográfico, sino un lugar espiritual caracterizado por la síntesis entre la razón helénica y el Evangelio; una síntesis que incorporó a los pueblos bárbaros, se dilató en los cenobios y unió a Europa en los templos y las universidades medievales. Y descubrimos que contra esta conjunción de fe y razón se levantan tres fuerzas históricas. La primera deforma la fe, convirtiéndola en totalizante sumisión a un Dios desligado de la razón: es el islam. Las otras dos fuerzas anti-europeas surgen en el mismo corazón de Europa, producto de la Ilustración. Una de ellas, el hipermétrope idealismo, deja que una razón enferma invada el terreno de la fe y se desenfoque soñando utopías. La otra fuerza, el miope positivismo, emascula la razón y la encierra en el mundo de lo material.

En la mejor tradición de san Agustín, Benedicto XVI parece así invitarnos a ver la historia entera como el combate entre el Dios de la razón -que conformó la esencia de Europa- y sus tres opuestos: el Dios irracional, la diosa razón y la sinrazón atea. El islam arrolló al espíritu europeo en Asia y África, conquistó España y por dos veces puso sitio a Viena; a su vez, las ideologías de la Ilustración devastaron Europa durante el s.XIX y culminaron en la carnicería del s.XX. Hoy no es diferente. El islam resurge y su poder demográfico crece en una Europa estéril, cuya democracia insiste en alejarse de la razón perenne y construir la “dictadura del relativismo”.

¿Qué ocurrirá cuando las tres fuerzas anti-europeas, utopismo, empirismo e islam, los tres vicios que embrutecen fe y razón, se encuentren juntos en el corazón de Europa? Quizá la consonante reacción del islam y del progresismo ante el discurso de Ratisbona nos dé alguna pista. Entre tanto, el 12-S responde al reto del 11-S con un análisis certero y una propuesta novedosa: sólo en la universalidad potencial de todas las culturas, alcanzada mediante una razón abierta a la trascendencia, será posible la paz en el s.XXI.

Publicado por Guillermo Elizalde Monroset el 28-09-2006 en www.fundacionburke.org

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