La evolución del voto evangélico
Aunque siguen votando mayoritariamente republicano, también entre los evangélicos el apoyo a Bush se ha erosionado.
Es desde luego un lugar común el señalar la importancia del voto de los cristianos evangélicos como una de las claves de la hegemonía republicana en los últimos tiempos. Cuando nadie hablaba de ellos, Karl Rove descubrió un filón electoral de primera magnitud (alrededor de 80 millones en la actualidad) y encauzó así la segunda victoria de un George W. Bush que se convertiría en 2004 en el presidente norteamericano elegido con mayor número de votos en la historia. Es lógico, por lo tanto, que se siga de cerca la evolución del apoyo al partido republicano entre los cristianos evangélicos y esto es precisamente lo que viene haciendo el Pew Research Center con los resultados que a continuación comentaremos.En primer lugar se confirma que forman una de las grandes bases de apoyo electoral republicano: más de un tercio de aquellos que se identifican con los republicanos son evangélicos. La creciente identificación con los republicanos, obra de los últimos quince años (paralela a su alejamiento de un partido demócrata cada vez más percibido como contrario a los valores cristianos), se mantiene sólida. No obstante, el desgaste al que está sometida la Administración Bush también se ha dejado notar: si en 2004 el 74% de los evangélicos tenían una opinión favorable del partido republicano, ésta cayó hasta el 63 a principios de 2006 y se sitúa en un 54% en la actualidad.
Un 78% de los cristianos evangélicos votaron por Bush en 2004, diez puntos por encima del nivel de las elecciones del año 2000 y, de largo, el porcentaje de apoyo más alto entre todos los grupos demográficos estadounidenses. Así pues, no es de extrañar que el nivel de aprobación de Bush en enero de 2005 entre los evangélicos fuera del 72% (frente al 50% global). Ahora bien, la caída de este nivel es paralela a la de la población en su conjunto y se sitúa en octubre de 2006 en un 57% (frente a un 37% global). Esto no significa que se estén pasando al partido demócrata: sencillamente se muestran descontentos y cada vez más hay más evangélicos que afirman que ninguno de los dos partidos les representa adecuadamente.
Precisamente otra encuesta del Pew señala que crece el porcentaje de votantes demócratas que se definen como “liberals”. Sin embargo, para sorpresa del lector español, un 23% de los votantes demócratas se declara conservador. Este porcentaje de demócratas conservadores ha declinado desde el año 2000, cuando se situaba en un 27%. Al contrario, los liberales han crecido en seis años desde un 25% a un 32% en la actualidad, definiéndose el resto como moderados. Es, desde luego, una composición muy diferente de la del partido republicano, donde dos tercios de sus votantes se definen como conservadores y el resto como moderados. Pero para acabar el análisis aún nos falta otro dato importante: entre quienes participan en las elecciones, los conservadores doblan a los liberales (38% frente a 19%), con el resto definiéndose como moderados
¿Qué harán pues los cristianos evangélicos el próximo 7 de noviembre? Pues según el Pew Research Center un 57% votarán por candidatos republicanos, bastante por debajo del 68% que lo hizo en el 2002 pero aún así mayoritariamente a favor de los republicanos. Pero la incógnita está en otro dato: ¿cuántos evangélicos estarán lo suficientemente motivados para ir a votar? La posibilidad de que Kerry accediera a la presidencia de los Estados Unidos y la labor callada de Rove en 2004 fueron capaces de movilizar a este electorado, pero ¿qué lo movilizara este mes de noviembre?
Publicado por Jorge Soley Climent el 05-11-2006 en

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