Algunas claves para entender la derrota republicana
Iraq, Gasto Público, Nueva Orleans, Inmigración, Gasolina, Escándalos, Netrooters, Republicanos abortistas, Demócratas pro-vida…
Una vez confirmada la fuerte derrota republicana, algunos de cuyos factores ya destacamos en American Review, y perdido el control del Congreso y del Senado, es momento de revisar qué ha ocurrido. Apuntamos a continuación algunos puntos que nos parecen claves para comprender lo sucedido:El nivel de aprobación de Bush y la guerra de Iraq
Bush, que alcanzó niveles de aprobación a su gestión altísimos hace tan sólo un par de años, ha visto cómo éstos iban erosionándose. Por la guerra de Iraq, a la que muchos no ven salida (aunque lo cierto es que tampoco existe un plan alternativo más que el de salir a la brava de Iraq), pero también por otras medidas impopulares. Un gobierno estable en Iraq y un goteo menor de muertos norteamericanos habrían cambiado probablemente el panorama electoral. En cualquier caso, Bush estaba convencido de que el bajo nivel de aprobación tendría un efecto limitado en votos e incluso se volcó en la campaña, que se planteaba así como un plebiscito acerca de su gestión y, especialmente, acerca de la guerra y que ha arrastrado consigo a multitud de candidatos republicanos no especialmente comprometidos con ésta. Lo cierto es que los republicanos han perdido en casi todos los lugares donde Bush hizo campaña la semana pasada. Con una excepción importante: Florida, donde Jebb Bush no ha podido presentarse por la limitación de mandatos pero donde Charlie Crist ha conseguido la elección a gobernador.
Harriet Miers y la desconfianza conservadora
¿Recuerdan a Harriet Miers, candidata fallida al Tribunal Supremo para sustituir a Sandra Day O’Connor? La revuelta conservadora obligó a Bush a dar marcha atrás pero marcó la aparición de un foso de desconfianza entre Bush y los conservadores que no ha hecho más que crecer. Aquello fue un error de bulto gratuito.
Si Bush no se defiende, ¿quién lo hará por él?
La enorme popularidad de Bush al inicio de su mandato provocó que sencillamente ignorara los ataques demócratas. Pero éstos, constantes, han ido haciendo mella, mientras que Bush no ha variado su táctica. Cuando los demócratas atacaron al presidente por los efectos del Katrina, los errores del gobierno local de Louisiana quedaron en segundo plano, focalizándose la responsabilidad en la Administración Bush, que optó por no replicar. Como algún comentarista ha escrito, esta elección ha sido la historia de dos ciudades: Nueva Orleans y Bagdad.
La inmigración ilegal
Un repaso a la “blogosfera” confirma rápidamente el impacto negativo de la política republicana respecto de la inmigración ilegal. Lo cierto es que las elecciones competitivas se caracterizaron por la disputa acerca de quién sería más restrictivo respecto de la inmigración ilegal. Con un presidente proponiendo una amnistía los candidatos republicanos no sonaban creíbles.
El precio de la gasolina
Contra lo que la mayoría supone, también los republicanos suben a veces los impuestos. Los 15-20 $ extras semanales en gasolina son fácilmente perceptibles y no han ayudado a ningún candidato del GOP.
La seguridad nacional
En 2004 se votó pensando en la seguridad. Tras más de 5 años sin atentados en suelo norteamericano, las cosas empiezan a verse de otra manera. El miedo a un ataque se debilita y muchas personas han tomado conciencia del embrollo que supone, más allá de Iraq, Irán o Corea del Norte. La alternativa no se vislumbra, pero el voto de protesta se ha materializado.
DeLay, Foley y los demás
Los escándalos han minado la confianza de la gente en los republicanos. Probablemente han pagado justos por pecadores, pero un repaso al historial de los últimos tiempos es revelador. Duke Cunningham y Bob Ney han acabado en prisión. Tom DeLay abandonó el Congreso en medio de dudas razonables sobre su honestidad. Para votar al sustituto de Mark Foley, Joe Negron, los electores debían utilizar una papeleta con el nombre de Foley (no dio tiempo a hacerlas nuevas).Don Sherwood ha sido acusado no de tener una querida, sino de intentar estrangularla. Excesivo.
Gasto fuera de control
Una de las prioridades conservadoras en Washington era y es el recorte del gasto y el control del déficit. Esto ha sido así hasta la llegada de las teorías del “Big government conservatism”. La campaña de la Heritage Foundation, “Bridge to Nowhere” (Puente a ningún sitio) sacudió las conciencias conservadoras al desvelar que los congresistas republicanos estaban impulsando un puente de 300 millones de dólares a una isla de Alaska donde viven 50 personas. Si los escándalos han hecho daño a las aspiraciones republicanas, algunos han dicho que el mayor escándalo era el gasto desenfrenado y la expansión del intervencionismo estatal.
Demócratas conservadores
Los demócratas se han aplicado con buenos resultados a presentar su cara más conservadora. Los candidatos elegidos han sido militares veteranos, defensores de las armas de fuego, activistas pro-vida o incluso jugadores de fútbol americano como Shuler que, además, habla de que caiga todo el peso de la ley sobre los inmigrantes ilegales. Todo rasgo liberal ha sido debidamente disimulado o extirpado. Cuando el antiguo secretario de Marina James Webb apareció para anunciar su decisiva victoria por un estrechísimo margen frente a George Allen en Virginia, lo hizo rodeado de diez antiguos marines. La cuestión estriba en saber durante cuánto tiempo podrán mantener esta estrategia los demócratas sin que sus bases izquierdistas no la echen por tierra.
Y republicanos liberales
Algunos de los republicanos derrotados pertenecen al ala más liberal del partido. Por ejemplo, Charlie Bass ha salido derrotado en New Hampshire frente a Paul Hodes, a quien venció en la pasada elección por 20 puntos de diferencia. Tras dormirse en los laureles y casi no hacer campaña, Bass intentó recuperar terreno declarándose pro-aborto. El resultado fue la pérdida de aún más apoyos a cambio de ninguna ganancia.
La derrota de los netrooters
Si un grass-rooter es un activista de toda la vida, un netrooter es un activista en Internet, preferiblemente izquierdista (un buen ejemplo es moveon.org). Son quienes consiguieron derrotar a Lieberman en las primarias demócratas a manos del desconocido y pacifista millonario Ned Lamont. Pero la victoria de Lieberman, que se ha presentado como independiente, confirma que el partido demócrata sigue escorado respecto del conjunto de la población y que los netrooters pueden incidir en grupos demográficos concretos y pequeños, pero se diluyen ante el americano medio.
Apoyo al matrimonio
Aprovechando estas elecciones se plantearon varios plebiscitos acerca de la definición del matrimonio como unión de un hombre y una mujer. Las enmiendas en este sentido vencieron en siete de los ocho estados donde se planteaba con holgadas mayorías (Virginia, Tennessee, South Carolina, Wisconsin, Colorado, South Dakota, and Idaho).
En definitiva, como escribía Bob Novak en Human Events, “la mala noticia es que el pueblo americano ha rechazado al partido republicano. La buena noticia es que lo ha hecho porque antes los republicanos habían rechazado los principios conservadores”. El resultado de estas elecciones no ha sido tanto pro-demócrata como anti-republicano. Está en manos de los republicanos cambiar de rumbo o seguir dando en bandeja las elecciones a los demócratas. Como escribía Mike Pence, chairman del Republican Study Committee, no solo hemos perdido nuestra mayoría, hemos perdido nuestro camino. El reto republicano hasta 2008 está en reencontrarlo.
Publicado por Jorge Soley Climent el 09-11-2006 en www.a-r.es

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