"La libertad abstracta al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada."
Edmund Burke

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Lo que la demografía nos dice del futuro

Publicado por Jorge Soley Climent el 7 de Diciembre de 2006 en American Review.
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Los datos demográficos son definitivos: los estados más conservadores son los que más hijos tienen.

Digeridos los resultados de las últimas elecciones legislativas y tras múltiples análisis y explicaciones, van quedando claras algunas cosas: por ejemplo, que el desarrollo de la guerra de Iraq no satisface a la mayoría de los norteamericanos, pero también que en Estados Unidos los conservadores continúan llevando la delantera, muchas veces también entre los demócratas. Muchos factores explican esta hegemonía conservadora, pero quiero fijarme hoy en uno, el demográfico, que puede ayudarnos a comprender mejor la evolución de Norteamérica.Porque las estadísticas demográficas vienen a confirmar algo que muchos ya habían intuido: el mapa de la infertilidad coincide con el mapa de la secularización. Este fenómeno ya había sido observado en otras regiones del mundo; con ejemplos realmente tremendos en los países afectados por decenios de comunismo real. Así las proyecciones para dentro de 50 años dan una pérdida de población del 22% en Rusia y Rumanía, 28% en Bielorrusia, 34% en Bulgaria y 43% en Ucrania. Y eso sin contar la emigración, sino sólo atendiendo al impacto demográfico de unos países a los que el comunismo ha quitado las ganas de vivir. La situación es sólo ligeramente mejor en la secularizadísima Europa occidental, con previsiones de caída de la población entre el 4 y el 12% (otro asunto es que este “agujero” sea cubierto por la emigración, lo cual no sólo es probable sino, nos atreveríamos a decir, seguro).

En Estados Unidos la natalidad está actualmente ligeramente por encima de la tasa de reemplazo generacional, que se sitúa en 2,1 hijos por mujer y, con la ayuda de los flujos migratorios, que han sido una constante de su historia, prevé alcanzar los 400 millones de habitantes hacia 2050. Pero cuidado, cuando en Europa la natalidad no había caído aún en picado y se mantenía en 2 hijos por mujer, en los años 70, en Estados Unidos esta tasa se situaba en 1,7. A partir de ese momento, la natalidad europea se ha hundido y la secularización no ha hecho más que avanzar, todo lo contrario de lo sucedido en Estados Unidos, donde empezaba una inesperada contrarrevolución conservadora que ha tenido como efecto el renacer religioso y una lenta pero constante recuperación de la natalidad.

A este respecto resulta innegable que las zonas de Estados Unidos donde se concentran mayor porcentaje de católicos practicantes y evangélicos born-again son también aquellas con mayores tasas de natalidad y que votan por candidatos conservadores. Por el contrario, las zonas más secularizadas tienen menos hijos y votan mayoritariamente liberal. Así, uno de los estados más liberal de EEUU, Vermont, tiene la tasa de natalidad más baja del país con sólo 1,57 hijos por mujer. En el extremo opuesto, el estado socialmente más conservador, Utah, tiene la tasa más alta del país con 2,71 hijos por mujer. Estos datos, por supuesto, tienen un impacto cierto en el futuro del país: si ambos estados tuvieran la misma población y no hubiera flujos migratorios, en dos generaciones los niños de Utah serían el triple de los de Vermont.

Esta tendencia se puede observar también en Nueva York, baluarte del secularismo liberal y cosmopolita, recientemente bautizada en los medios de comunicación como “capital americana del hijo único”. No es nada aventurado prever que estas zonas perderán en el futuro peso político a favor de las zonas más prolíficas, pobladas mayoritariamente por conservadores religiosos. A poco que reflexionemos acerca de estos datos no nos será difícil descubrir la lógica que subyace a este fenómeno: quienes dan la espalda a la religión y a la familia tradicional, creyendo estar a la vanguardia del futuro, en realidad se encaminan hacia la desaparición.

Publicado por Jorge Soley Climent el 07-12-2006 en www.a-r.es

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