"La superstición es la religión de los espíritus débiles."
Edmund Burke

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Libro de la semana: The Party of Death

Publicado por Jorge Soley Climent el 1 de Febrero de 2007 en Cultura y Libros.
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Escrito con garra y bien documentado, Ponnuru empieza con una afirmación contundente: “Todo lo que pensabas que sabías acerca de Roe v. Wade (la sentencia que abrió las puertas al aborto en Estados Unidos) es mentira”.

the-party-of-death.jpgLa cuestión del aborto, por mucho que se empeñen algunos, no es una cuestión cerrada. Las recientes noticias de prácticas abortistas en Barcelona a bebés de hasta 7 meses han vuelto a poner de manifiesto ante la opinión pública en toda su crudeza la gravedad del asunto. La noticia de las multitudinarias marchas por la vida en París y Washington no hacen más que confirmarnos la actualidad del debate en torno al aborto.Precisamente el conocido periodista conservador y editor en National Review, Ramesh Ponnuru, acaba de publicar un interesante libro en torno a la defensa de la vida: The Party of Death: The Democrats, The Media, The Courts and The Disregard for Human Life. Más allá de lo provocativo del título, que es lo que ha dado más que hablar y que Ponnuru explica como la existencia de un “partido” que ha tomado el control del Partido Demócrata, el libro merece una lectura atenta.

Escrito con garra y bien documentado, Ponnuru empieza con una afirmación contundente: “Todo lo que pensabas que sabías acerca de Roe v. Wade (la sentencia que abrió las puertas al aborto en Estados Unidos) es mentira”. Ciertamente una expresión atrevida que, no obstante, Ponnuru justifica a continuación con abundancia de datos. Mentiras difundidas por los medios de comunicación, medias verdades, silenciamientos, pero sobre todo mentiras a secas divulgadas con la mayor desfachatez por los lobbies pro-aborto. Así descubrimos que en realidad Jane Roe (el seudónimo de Norma McCorvey) confesó que no había sido violada, como así declaró en el famoso juicio. En realidad el resultado de Roe v. Wade no fue la legalización del aborto, sino solamente la obligatoriedad de incluir, en cualquier prohibición del aborto, la excepción en caso de riesgo para la salud de la madre. Lo cierto fue que a continuación, Doe v. Bolton definió esta excepción de manera tan amplia que abrió las puertas al aborto generalizado. Un proceso, por cierto, con clarísimos paralelismos con el caso español, donde el riesgo para la salud psíquica de la madre se ha convertido en la puerta abierta de par en par para el aborto indiscriminado.

El otro clásico de la manipulación es la guerra de cifras, una cuestión que impacta en la opinión pública con gran fuerza. Ponnuru cita en su libro a Barbara Boxer diciendo que “antes de Roe v. Wade aproximadamente 1.200.000 mujeres al año se veían forzadas a realizar abortos ilegales… y de acuerdo a una estimación, antes de 1973 unas 5.000 mujeres morían al año en uno de estos abortos ilegales”. La imagen de los 5.000 cadáveres femeninos suponen, es obvio, un aldabonazo a muchas conciencias sensibles, dispuestas a sacrificar algunas vidas no tan visibles para salvar a tantas mujeres. Por supuesto, estos datos se repitieron sin cesar, de modo completamente acrítico y no contrastado, por los medios de comunicación; y por supuesto estaban infladísimos por no decir que eran absolutamente falsos. Por ejemplo, y para centrarnos en las famosas 5.000 mujeres muertas, el número de muertes por abortos ilegales en Estados Unidos ascendió a 1.313 en 1940, y en 1966, poco antes de la sentencia Roe v. Wade, ya había caído hasta 159 muertes. El año antes de la sentencia, 1972, esta cifra fue de 41, principalmente gracias a la introducción de los antibióticos, a años luz de las 5.000 que pretendían los abortistas. Mentira, pero eficaz, pues la sentencia, bajo la presión de una opinión pública conmocionada por datos falsos, fue la que fue.

Algo similar ocurrió con el no tan lejano debate acerca del aborto por nacimiento parcial, que según el lobby pro-abortista se limitaba a unos pocos y raros centenares de casos al año. Luego resultó que Ron Fitzsimmons, director de la National Coalition of Abortion Providers, reconoció en la American Medical News que había mentido y que las cifras eran escalofriantes. Lo mismo ocurre regularmente en España: ocurrió con el divorcio, con el aborto, con los miles y miles de homosexuales prestos a casarse y ocurrirá con los miles y miles de ancianos que desean “morir dignamente”. Al final es un camelo, pero la ley ya no la cambia nadie.

Oro de los grandes aciertos del libro de Ponnuru es su atención a la perversión en el uso del lenguaje, algo que sin duda hubiera agradado a Orwell o a Kemplerer (autor del magistral Lengua Tertii Imperio sobre el uso del lenguaje en el Tercer Reich). El feto convertido en un amasijo de células, el aborto por nacimiento parcial sustituido por el aborto tardío, o el feto siendo “desarticulado” en vez de “desmembrado”. Todo un ejercicio que ataca la correspondencia entre la realidad y el lenguaje en que se basa una vida social decente. En definitiva, estamos ante un libro importante e inteligente, que aporta su granito de arena para que una tragedia tan trascendental como el aborto no sea silenciada.

Publicado por Jorge Soley Climent el 01-02-2007 en www.fundacionburke.org

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