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El trasfondo ideológico del presidente iraní Ahmadineyad: La relectura chiísta de la religión chiíta

Publicado por Ángel Expósito Correa el 20 de Febrero de 2007 en Cultura y Libros.
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El jomeinismo como punto de partida de la interpretación chiísta del Corán y de la tradición religiosa chiíta.

Tras las amenazas del gobierno iraní de retomar el proyecto de Jomeini de borrar del mapa al Estado de Israel (proyecto, en realidad, compartido por muchos países y poblaciones musulmanas), se hace necesario (sobre todo para los que como nosotros se declaran conservadores) conocer la ideología que ha dado lugar al “chiísmo”. Para ello me serviré de un artículo publicado en Italia por uno de los mayores expertos en temas de nueva religiosidad y terrorismo islámico, Massimo Introvigne.Tomemos nota y actuemos en consecuencia:

“Hay un punto que pasa inadvertido por completo a la izquierda y a los pacifistas [como también a cierta “derecha”, N.d.T.] que subestiman los proclamas del presidente iraní Ahmadineyad. Es la vuelta en Irán del jomeinismo más extremista. Se trata de una ideología de destrucción y de muerte incluso más peligrosa que la de Al Qaeda, que ciertamente tiene una larga preparación en el círculo de Jomeini pero que se concreta durante los durísimos nueve años de guerra (1980-1988) entre Irán y el Iraq de Sadam, que se cobraron más de un millón de muertos.

“En este clima apocalíptico llega a su cumplimiento un proceso de auténtica reinvención de la tradición chiíta. Según la fórmula del sociólogo francés Farhad Khosrokhavar se pasa de la religión musulmana chiíta a algo completamente distinto, el “chiísmo”, una ideología fundamentada en una preeminencia absoluta de la política sobre la religión que la tradición chiíta jamás había conocido. El proceso pasa por la relectura de la figura - central en la devoción de todo fiel de la Shia - de Husayn, el tercer imán de los chiíes fallecido en la batalla de Karbala contra el ejército suní. En el islam chiíta tradicional Husayn es una figura tan elevada que cualquier hipótesis de imitar su martirio sería sacrílega.

“La reinterpretación “chiísta” revolucionaria humaniza Husayn, pone en un segundo plano las características sobrenaturales y milagrosas que le había atribuido la religiosidad popular, y lo torna susceptible de ser tomado como modelo por el común de los fieles. En el clima de efervescencia religiosa generado por la rápida secuencia revolución-guerra contra Iraq, la imitación de la figura de Husayn se convierte en la búsqueda exasperada del martirio. El joven “mártir” jomeinista que se lanza repleto de tritol contra objetivos iraquíes busca la imitación de Husayn y la muerte como atajo para el Paraíso.

“El terrorismo suicida aparece por primera vez entre grupos chiíes filoiraníes en Líbano. Es la reinterpretación jomeinista de la cultura chiíta la que construye, muchos años antes que Ben Laden, una cultura que enseña a amar la muerte “como Occidente ama la vida”. Son los argumentos teológicos de los ayatolás de Teherán que los Hizbolá libaneses, chiíes, invocan para justificar los atentados suicidas que empiezan a cometer en los años 1982-1983. Solamente en un segundo tiempo ésta teología “chiísta” será exportada a grupos suníes como Hamas y Al Qaeda. El hecho que se pase de una guerra entre dos Estados soberanos como aquélla entre Irán e Iraq a las operaciones de organizaciones privadas no parece plantear serios problemas a los terroristas. Vivida en una dimensión local o global, se trata siempre de una lucha única entre el Bien y el Mal. Quien encarna el Mal como “el judío” o “el americano” no es percibido como verdaderamente humano, y toda forma de masacre o de exterminio es legítima.

“El “chiísmo” del ala más extrema del jomeinismo no es hoy la única forma de cultura religiosa difundida en el mundo chiíta. Liberado de la mordaza de Sadam Hussein, el mundo chiíta iraquí del Gran Ayatolá Sistani, a cuyo grado de autoridad ninguno de sus colegas en Irán puede aspirar, predica la versión tradicional de una Shia que distingue entre autoridad política y religiosa y condena el terrorismo. Es contra quienes mantienen posiciones como las de Sistan que Ahmadineyad vuelve a catapultar la ideología “chiísta”. Una ideología que nunca se limitó a las palabras sino que siempre ha sembrado muerte y destrucción”.

Publicado por Ángel Expósito Correa el 20-02-2007 en www.fundacionburke.org

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