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Amazing Grace: la vida de William Wilbeforce

Publicado por Pablo Nuevo el 26 de Febrero de 2007 en American Review.
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Se ha estrenado en los cines la película Amazing Grace, centrada en la vida de William Wilberforce, el político cristiano que logró abolir la esclavitud en la Inglaterra del siglo XIX. ¿Estamos ante la aparición de un nuevo Wilbeforce republicano?

Como señala Forum Libertas, el 23 de febrero se ha estrenado en los cines la película Amazing Grace, centrada en la vida de William Wilberforce, el político cristiano que logró abolir la esclavitud en la Inglaterra del siglo XIX. El estreno de la película coincide con el segundo centenario de la abolición del tráfico de esclavos.Wilberforce, diputado tory, veía en la política un instrumento reformar la sociedad a partir de los valores éticos y morales del evangelio. Como señala en un artículo en Los Angeles Times Joseph Loconte, Investigador del think tank conservador Ethics and Public Policiy Center, en nuestra era post 11-S, se extiende “la sospecha y el antagonismo contra las creencias religiosas”, especialmente en lo que se refiere a la dimensión pública de la fe. En nuestras sociedades secularizadas, se impone una mentalidad según la cual toda persona con convicciones religiosas es sospechosa de fundamentalismo. Y si un creyente pretende participar en el debate público a partir de sus convicciones, desaparece la presunción de inocencia y la inteligentsia progre le declara inhábil para actuar en política.

Ahora bien, Loconte recuerda a los escépticos que controlan la cultura dominante que “las grandes campañas contra el tráfico internacional de esclavos no fue liderado por ateos, sino que esa práctica fue combatida por personas de profundas convicciones cristianas acerca de la dignidad y libertad de cada persona, hecha a imagen de Dios”.

Tanto la reseña de Forum Libertas como el artículo Joseph Loconte terminan apelando a la necesidad de que surjan más hombres como Wilberforce, capaces de combatir las esclavitudes de nuestro tiempo, que al igual que en hace 200 años amparan enormes negocios: la prostitución, las drogas, el aborto, etc.

Pues bien, parece que en las primarias del Partido Republicano para la nominación de cara a las elecciones presidenciales de 2008 podremos contemplar la consagración nacional de un “Republicano estilo Wilberforce”.

En efecto, aun cuando los candidatos republicanos a quienes más espacio dedica la prensa europea se definen como “republicano al estilo Roosevelt” (John McCain, presentándose como un republicano partidario de que el Gobierno federal gestione programas sociales) o como “republicanos estilo Reagan (el exalcalde de Nueva York Rudolph W. Giuliani o el gobernador de Massachussets Mitt Romney, como símbolos de políticos pro-business), cada vez suena más Sam Brownback, el senador de Kansas a quien se empieza a conocer como el Wilberforce republicano.

A semejanza del abolicionista inglés, en la carrera política de Brownback tienen un papel clave sus convicciones religiosas. Cristiano evangélico converso al catolicismo, Brownback destaca por su compromiso contra las nuevas formas de esclavitud. Así, ha liderado campañas en defensa de la cultura de la vida, ha llamado la atención acerca del genocidio que los islamistas están llevando a cabo en Sudán, ha impulsado un compromiso mayor de EEUU con el desarrollo de África, o ha sido uno de los grandes abogados de los programas de reinserción de presos.

En todas estas iniciativas políticas, Brownback no ha escindido su actividad pública de sus convicciones “privadas”. Al contrario. No sólo ha hecho patente que es su fe lo que le impulsa a trabajar por los más débiles, sino que además ha sido el gran defensor de los programas sociales gestionados por instituciones privadas nacidas de los grupos caritativos vinculados a las distintas confesiones religiosas (faith based initiative).

Gracias en gran parte a su liderazgo, la corriente social llamada “derecha religiosa” (colectivo plural, donde se incluyen desde los grupos pro-vida a lobbies evangélico) está centrando su agenda política no sólo en la defensa de la familia y del no nacido, sino también en la mejora de las condiciones de vida de los más desfavorecidos, luchando por una verdadera inclusión social.

En esta tarea, Brownback les ha convencido de que la preocupación social no es sinónimo de intervención gubernamental, sino más bien al contrario. De ahí que haya canalizado esta preocupación social por medio del credo conservador: rebajas de impuestos para las familias (haciendo posible que uno de los cónyuges se dedique a la atención a los hijos), beneficios fiscales para las pequeñas empresas que crean trabajo y para el tejido asociativo que trabaja en beneficio de los más necesitados, canalización de las ayudas sociales con fondos del Gobierno federal a las agencias privadas que mejores resultados presentan en la integración social de los excluidos, extensión de la libertad de enseñanza para los más desfavorecidos…

No sabemos qué opciones tiene de alzarse con la nominación del Partido Republicano para las presidenciales del año que viene. Pero, de momento, está demostrando que la política conservadora es la que realmente atiende a los más necesitados.

Publicado por Pablo Nuevo López el 26-02-2007 en www.a-r.es

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