"La libertad abstracta al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada."
Edmund Burke

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Prohibir, inhibir: ¡que dilema!

Publicado por Joan López Alegre el 28 de Febrero de 2007 en Política y Sociedad.
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Los sufridos ciudadanos estamos aturdidos y no sabemos a que atenernos. Por un lado se invita a media humanidad a que nos visite y vea en primera persona como aquí aplicamos modelos de desinhibición social y por otro lado nos vemos inmersos en una maraña de normas.

Vivimos tiempos contradictorios donde parece posible que una persona o institución pueda defender una cosa y justo la contraria a la vez sin problema alguno. Cobra actualidad la anécdota del confesor de Luis XVI que fue desterrado de Versalles por atreverse a decirle al Rey tras una representación teatral que: “hoy he demostrado a Su Majestad que Dios existe y si Su Majestad quiere mañana puedo demostrarle lo contrario”.Por un lado Barcelona es una ciudad donde todo está permitido: la okupación, el aborto en avanzada semana de gestación, el consumo de drogas -a propuesta del Conseller que tendría que evitar el consumo-, etc… Pero por otra parte, y a la vez la administración se ha lanzado a todo tipo de regulaciones y prohibiciones: de consumo de tabaco, de consumo de alcohol, de limitación de velocidad, de consumo de hamburguesas, etc…

No hay duda, los sufridos ciudadanos estamos aturdidos y no sabemos a que atenernos. Por un lado se invita a media humanidad, especialmente a la progre, a que nos visite y vea en primera persona como aquí aplicamos modelos de desinhibición social que vistos desde el exterior solo podrán ser valorados como síntoma de decadencia, y por otro lado nos vemos inmersos en una maraña de normas que en muchos casos son contradictorias entre si y en ningún caso atacan la raíz de los problemas.

¿Cómo puede lucharse eficazmente contra el tabaquismo y a la vez defender la despenalización de las drogas? El resultado de estas contradicciones es que actualmente la mayoría de adolescentes se inician en el tabaquismo a través del consumo de cannabis u otras sustancias.

Si el fast food es tan rematadamente malo, ¿Por qué no se ataca la raíz del problema -si es que lo hay- y se marcan normas de producción alimentaria más saludables? La limitación de la publicidad es una medida que tiene nulo efecto y no aborda el fondo del problema.

Si existe tanta precariedad en el empleo y eso parece inquietar a los liberados sindicales, que por definición no pueden perder el empleo, ¿Por qué no se siguen los consejos de la OCDE, la UE y todas las instituciones económicas serias y se flexibiliza la normativa laboral fomentado así la contratación indefinida?

¿Cómo puede defenderse la “emprendeduría” mediante campañas publicitarias como la que ha puesto en marcha el Ministerio de Industria, comercio y turismo y la vez entre 1999 y 2003 haberse creado 290 empresas de titularidad municipal y autonómica fomentado así la competencia a la iniciativa privada desde la propia administración?

¿Cómo es posible que las máquinas tragaperras estén limitadas por orden de la administración a 2 máquinas por bar y sus premios tengan una cantidad máxima a la vez que la administración no para de sacar juegos agresivos impulsados por la propia administración para recaudar más?

En la actualidad la mayoría acepta el intervencionismo en todo lo económico y es hedonista en lo social. Las autoridades actúan así por que creen que eso es lo que demanda la mayoría. Quizás este llegando la hora en la que debamos alzar la voz pidiendo más confianza en la iniciativa y responsabilidad de cada uno y menos regulación y normas contradictorias entre si.

Publicado por Joan López Alegre el 28-02-2007 en www.abc.es

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