"La libertad abstracta al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada."
Edmund Burke

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La muerte del comandante Dadullah en Afganistán: Una muy buena noticia

Publicado por Ángel Expósito Correa el 6 de Junio de 2007 en American Review.
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La muerte del comandante Dadullah, el líder militar de los talibanes afganos, es antes que nada un extraordinario éxito para el gobierno Karzai y para la coalición liderada por los Estados Unidos.

Nuestra prensa de izquierdas puede seguir insistiendo que no cambia nada, y muerto un Dadullah enseguida se crea otro. Dadullah no era solamente un feroz cortador de cabezas sino asimismo un habilísimo urdidor de tramas diplomáticas.Había conseguido unir grupos hostiles a Karzai y a Occidente pero divididos en todo lo demás, utilizando la zanahoria de una sagaz diplomacia intertribal y el bastón de los crueles castigos infligidos a cualquiera fuera acusado de colaboracionismo. Afganistán nunca ha sido un país unido y es un mosaico de etnias y lenguas. A la mayoría pashtun, musulmana sunní, se contraponen las minorías uzbekas y tayikas en el Norte y Noroeste (también sunníes, pero con fuertes influencias sufíes), hazara en el Centro (de lengua persa y chií), dari en el Oeste (de lengua persa pero sunní), más una amplia serie de minorías más pequeñas. Por debajo de la etnia se colocan las tribus, a menudo en lucha unas contra otras. La ideología, la investidura recibida por el fundador del movimiento talibán, el mulá Omar (con el cual tenía, no obstante, importantes diferencias) y la legendaria brutalidad conferían a Dadullah una capacidad para tener unidas varias facciones y etnias que no será fácilmente sustituida.

Dadullah había usado su poder para importar a Afganistán los métodos usados por el ultra-fundamentalismo islámico en Iraq y en Argelia: el uso de terroristas suicidas y los ataques a los civiles, incluido el ahorcamiento de todos los habitantes de las desventuradas aldeas acusadas de colaborar con los americanos. Estos métodos, probablemente, continuarán y la lección de Dadullah sobre cómo el terror y la fiereza a veces aportan beneficios lamentablemente no caerá en saco roto.

Desde este punto de vista el secuestro de Mastrogiacomo [periodista italiano, N.d.T) sigue siendo el mayor éxito en la carrerra del comandante talibán. Los talibanes han rápidamente anunciado que Dadullah será sustituido por su hermano Bakht: pero este último, a pesar de ser un mulá acreditado en los ambientes religiosos, tiene todavía poca experiencia política y militar. Como ha escrito el periodista Saied Anwer, la muerte de Dadullah “debilita a los talibanes del cincuenta por cien”.

No obstante esta buena noticia de la muerte de Dadullah, debemos una vez más constatar cómo el gobierno español sigue con sus ambigüedades acerca de lo que ya a todas luces es una auténtica guerra y no “una misión de paz”. Esconde lo que realmente ocurre en Afganistán (ni siquiera da importancia a la muerte del comandante Dadullah); se niega a incrementar el número de soldados; seguimos sin saber lo que realmente ocurrió con el helicóptero “abatido por el viento”; y un largo etcétera. En definitiva, hace lo imposible para que los españoles nos olvidemos que estamos en plena guerra mundial (asimétrica, por tanto, sin declaraciones de guerra entre Estados, sin ejércitos, y cuyas trincheras y campos de batalla los constituyen - entre otros - nuestras bocas del metro, las estaciones, los aeropuertos y los medios de transporte públicos). Esto por una parte, mientras por otra intenta vendernos la burra que los malos, en realidad, no son los rebanadores de cabeza y los que ponen las bombas en hospitales y mercados, sino los amerikanos que con su “imperialismo capitalista” abocan al hambre a millones de seres humanos allanando el camino a la “noble insurgencia”.

Estamos en manos de una banda de sesentayochistas obcecados por la ideología y el rencor revanchista hacia el Occidente natural y cristiano en general, y contra la España católica en particular. Sigamos pues con nuestra obra de formación-información conservadora, ya que sólo de ella podrá surgir (como ocurrió en Estados Unidos) el movimiento anti-68 que sin ambigüedades restaure los cimientos de la civilización natural y cristiana.

Publicado por Ángel Expósito Correa el 06-06-2007 en www.a-r.es

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