"The great enemy of the truth is very often not the lie —deliberate, contrived and dishonest— but the myth —persistent, persuasive and unrealistic—"
John F. Kennedy

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Desinformación antiamericana en el diario “El País”

Publicado por Diario de América el 20 de Junio de 2007 en American Review.
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El diario “El País” afirmó que el General Taguba “ha acusado a los altos mandos del Pentágono de ordenar los métodos de tortura utilizados” en la cárcel de Abu Ghraib. La noticia, publicada sin contrastar rigurosamente la fuente original, resulta ser tan imprecisa como vaga y ejemplifica, otra vez, el escaso rigor que a la hora de informar sobre Estados Unidos se observa en buena parte de la prensa internacional y, especialmente, en diarios que se autocalifican de “independientes” como “El País”.

El diario español El País publicó ayer la noticia de que “[e]l general que investigó Abu Graib asegura que el Pentágono ordenaba las torturas en la prisión”. En el cuerpo de la “noticia”, el diario repite su acusación de que “el general Tauba [sic], responsable de la investigación de Abu Graib, ha acusado a los altos mandos del Pentágono de ordenar los métodos de tortura utilizados con los presos de la cárcel iraquí”.El País toma la noticia de la Agencia EFE pero la recorta a su modo. Menciona de pasada una “entrevista” publicada en el semanario norteamericano New Yorker, pero no menciona al autor de la supuesta “entrevista” (el polémico Seymour M. Hersch) y tampoco incluye ni la referencia ni el enlace a la fuente original del New Yorker, que resulta no ser realmente una entrevista sino una larga adaptación de Hersch de una historia ya antigua remenada con unas opiniones de Taguba.

Al margen del siempre cuestionable trabajo de Hersch y de la nota de la Agencia EFE, lo curioso es que El País sea incapaz de explicar bien las cosas. Ni siquiera alcanza el diario que se autodenomina “independiente” a escribir correctamente el nombre del general norteamericano, Antonio M. Tabuga, que aparece citado siempre -hasta cuatro veces- como “Tauba”.

Cuando El País habla de “torturas” sería justo especificar. Incluso algún corresponsal de El País admite que son maltratos, por muy retorcidos que fueran, y sólo se conoce el uso de “torturas” en el caso de una persona. Cuando se habla de Abu Ghraib en esta noticia no es, además, en referencia a esta persona sino a las fotografías publicadas y los videos, impresionantes, que algún día no lejano se filtrarán.

Curiosamente, aun con abundantes citas textuales de las palabras del General Taguba, puestas por El País entre comillas, la importante y supuesta acusación del general -que debiera ser la clave de la noticia- no aparece entrecomillada… ¿Por qué será…?

Es muy de lamentar que el general esté tan amargado como para ofrecerse a dialogar con un inventor de secretos oficiales como Seymour M. Hersch, traicionando su pietismo religioso con un lenguaje poco edificante (¿qué pensaría su padre, al que cita en una emotiva escena familiar de lágrimas?), pero eso no hace más ciertas las acusaciones, que, de todos modos, no son tan bárbaras como dice la Agencia EFE, siempre según lo que dice El País que dice EFE. Un lío.

Diario de América recomienda al lector que lea completa la fuente original del New Yorker -de nueve páginas- y saque sus propios juicios comparándola con la escueta pseudo-noticia de El País.

La realidad es que los hechos inapelables clarifican la histeria antiamericana que destila esta noticia de El País y que vale la pena analizar. En realidad, hasta 2006 se habían producido 800 investigaciones de alegaciones de malos tratos, 250 miembros de las fuerzas armadas han sido ya sancionados (89 de ellos en Consejo de guerra), y se han completado o están en curso doce investigaciones sobre tratamiento de detenidos. Las más conocidas se detallan en los informes siguientes:

• Informe de la comisión dirigida por el ex-secretario de defensa James Schlesinger sobre operaciones que involucran detenidos.

• Informe del general Antonio M. Taguba sobre los abusos y malos tratos causados por policías militares en la prisión de Abu Ghraib (este -insitimos- es el general de la “noticia”, no Gen. “Tauba”, como escribe en cuatro ocasiones la misma).

• Informe de los generales George R. Fay, Paul J. Kern y Anthony R. Jones sobre las actividades de personal de inteligencia en Abu Ghraib (hay personal de inteligencia no militar).

• Informe del vicealmirante Albert T. Church, sobre las operaciones de detención del departamento de Defensa.

• Informe de los generales Randall Schmidt John T. Furlow sobre alegaciones de malos tratos en Guantánamo.

Al estar en curso riguroso estas investigaciones, el propio artículo de Hersch indica que pra agosto de 2007 habrá alguna condena más.

Estas investigaciones, incluida la información confidencial, fueron comunicadas al Congreso de los Estados Unidos y han supuesto la depuración de responsabilidades en todos los niveles: tropa, oficiales y jefes, incluyendo una general de brigada. Resulta, por tanto, chocante el contraste de los hechos reales con la versión del diario independiente de la mañana El País, según la cual se dice de “Ta[g]uba” que “denuncia que su investigación se limitó únicamente a militares de inferior rango”. Con una general defenestrada no es suficiente… como si hubiera que llegar hasta el Presidente de la Unión…

Menos mal que en la fuente original del New Yorker, Hersch reconoce que el primero de los informes citados arriba (el de Schelesinger) llega hasta Rumsfeld, al que exonera de toda responsabilidad directa (”cleared Rumsfeld of any direct responsibility”). También es verdad que el informe Schlesinger “concluye que hubo ´responsabilidad personal e institucional a niveles superiores´” al de la general degradada. Suponemos que se refiere a algún otro general, ¿no? Pero la cosa, parece, termina debajo de Rumsfeld.

Entonces, cabe preguntarle a El País: ¿de dónde sale lo de que Taguba (con ge) “denuncia que su investigación se limitó únicamente a militares de inferior rango”? ¿Desconoce El País -o es que le da igual- que el General Taguba sólo era general de dos estrellas? Estos detalles acaso son demasiado sutiles para El País, aunque lo diga así el propio Hersch en la fuente original: “Army regulations required that the head of the inquiry be senior to the commander of the unit being investigated, and Taguba, a two-star general, was available”. ¿Cómo iba entonces Taguba a investigar a sus superiores?

O los del diario El País no leen las fuentes o -a lo que parece- todo lo que les llega de las agencias que suene a antiamericano -incluida la nota de EFE- vale como “noticia” para decorar la desinformación habitual sobre Estados Unidos.

Publicado por Diario de América el 20-06-2007 en www.diariodeamerica.com

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