"The great enemy of the truth is very often not the lie —deliberate, contrived and dishonest— but the myth —persistent, persuasive and unrealistic—"
John F. Kennedy

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Libertad económica, la asignatura pendiente del catolicismo político español

Publicado por Pablo Nuevo el 13 de Julio de 2007 en Política y Sociedad.
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En los últimos años hemos asistido en España a una gran movilización social de los católicos, con motivo de la defensa de la familia o la libertad de educación. Sin embargo, el catolicismo político español permanece insensible a la reivindicación de la libertad económica, que parece percibida como un mal menor.

En los últimos años hemos asistido en España a una gran movilización social de los católicos, con motivo de la defensa de la familia o la libertad de educación. De hecho, en estos momentos todo el mundo coincide en que el Gobierno de Zapatero ha actuado como catalizador, despertando del letargo en que estaban -al menos en materia social y política- los católicos españoles. Además, esta movilización se ha hecho en defensa de la libertad, siendo el último ejemplo la campaña que desde diversos grupos cívicos se está desarrollando para defender la libertad religiosa y de conciencia frente a la asignatura “Educación para la ciudadanía”.Sin embargo, el catolicismo político español permanece insensible a la reivindicación de la libertad económica, que parece percibida como un mal menor. Visto el fracaso de las economías planificadas o dirigidas, se impone la economía libre, sobre la que no obstante recae un halo de sospecha.

Es cierto que esta sospecha o desconfianza no está argumentada como tal, pero subyace a muchas de las reivindicaciones de ese mundo católico, cuando consigue pasar de la reacción contra las agresiones del Gobierno a la articulación de propuestas. A modo de ejemplo, resulta sintomático el caso de la familia, en defensa de la cual se convocó la primera de las masivas manifestaciones que han marcado estos años. Así, de la defensa del matrimonio como institución natural clave para la protección de la familia, se ha pasado a reivindicar una paga universal de 100 € por hijos a todas las madres, la creación de un Ministerio de Familia (con su correspondiente dotación presupuestaria y funcionarial), la prestación de ayudas directas a las familias por parte de las Administraciones Públicas o, más recientemente, al aplauso por la promesa del Presidente del Gobierno de “conceder” 2500 € por nacimiento. En definitiva, la inclusión de las familias en el reparto del presupuesto, sin cuestionar siquiera el consenso socialdemócrata que atenaza a las sociedades europeas.

A mi juicio, esta argumentación olvida que las raíces de la libertad económica, antes que de orden técnico, son de carácter moral. En primer lugar, porque permite desarrollar, en el ámbito del trabajo y la economía, las propias capacidades, y obtener el fruto del propio esfuerzo. Pero también porque, en la medida en que existe una economía libre no estatista, la sociedad dispone de recursos para ejercer la caridad. Una sociedad en la que el Estado no está presente en todos los ámbitos es una sociedad en la que la caridad, el servicio a los demás, genera espacios de solidaridad libres de la presión política.

La política y la economía pertenecen a las ciencias humanas, y por tanto, morales. De ahí que el modo de entender la política y la economía influyan en el modo de abordar los problemas morales. Si esperamos que sea el Estado quien solucione los problemas que pueda tener la sociedad, es lógico que disminuya el sentido de la responsabilidad personal y la solidaridad. Pedir que el Estado se ocupe de los pobres, de los enfermos, de atender a las familias no es un ejercicio de solidaridad, sino una invitación al individualismo (”yo me ocupo de lo mío, el resto lo hará el Gobierno”), al tiempo que se dificulta el nacimiento de un tejido social capaz de defender la libertad civil.

Publicado por Pablo Nuevo el 13-07-2007 en www.fundacionburke.org

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