"Existe un amor a la patria que tiene su fuente principal en ese sentimiento irreflexivo, desinteresado e indefinible que ata el corazón del hombre al lugar de su nacimiento."
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La campaña presidencial de John McCain, a punto de desmoronarse

Publicado por Diario de América el 17 de Julio de 2007 en American Review.
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Las aspiraciones presidenciales de John McCain, actual senador republicano de los Estados Unidos, parecen haber entrado ya en un momento de completo desmoronamiento. Las bajas recaudaciones en su campaña y los gastos incurridos le han dejado pocos dólares en las arcas, obligándolo a despedir a decenas de colaboradores de campaña en todos los niveles. La prensa en general explica esta situación por la posición de McCain a favor de Bush en el tema de la guerra de Irak. Lejos de ello, la realidad es más bien otra para este político que nunca ha logrado convencer verdaderamente a su base electoral conservadora.

John McCain fue considerado en las elecciones presidenciales de 2000 el candidato favorito del electorado republicano. Durante el proceso de nominación de la campaña de 2000 McCain plantó dura batalla a los otros aspirantes, en especial a George W. Bush. Reelegido varias veces como senador en Arizona, McCain representa para muchos un héroe de la guerra de Vietnam y un aceptable político entre el electorado de su estado.Sin embargo, en los últimos ocho años, McCain ha tomado varias posiciones alejadas al ideario conservador, se ha hecho pasar por un político centrista y se ha aliado con senadores opuestos al Partido Republicano. El resultado es el actual desmoronamiento de su campaña.

Desde el inicio de su campaña para las elecciones presidenciales de 2008 se han vertido muchas dudas por parte del electorado republicano en torno a McCain. A la luz de las cifras de recaudación, parece que su campaña está ciertamente cercana a su final. La campaña de McCain obtuvo 25 millones de dólares la primera mitad de este año, pero se gastó ya casi todo, incluido el pago de sueldos altos para sus asesores. En estos momentos, y según los datos que recibirá la Comisión Federal de Elecciones de Estados Unidos, su campaña cuenta con sólo 2 millones de dólares, de los cuales más de la mitad no pueden contarse al ser parte de deudas pendientes. Con tan escaso dinero, resultará difícil que McCain pueda revitalizar su campaña.

El jefe y el principal estratega del gabinete de McCain, John Weaver y Ferry Nelson, fueron despedidos esta semana, en la segunda sacudida en una semana del equipo estratégico de un McCain que marcha ya muy por detrás de los favoritos en las encuestas y recaudación de fondos. Estos despidos del propio McCain, presentados como “dimisiones”, se producen sólo a seis meses de la primera votación de las primarias y en momentos en que McCain, una vez considerado favorito, busca recuperar impulso.

A nadie escapa que McCain ha perdido definitivamente terreno en las encuestas nacionales, quedando detrás del ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani; el ex gobernador de Massachussetts, Mitt Romney y el ex senador por Tennessee, Fred Thompson, quien todavía no ha anunciado oficialmente su candidatura. Tras estos tres candidatos que parece que serán los grandes finalistas republicanos, aparece también Ron Paul, un candidato al que desafortunadamente no se le ha dado la visibilidad necesaria, quien cuenta en estos momentos con más dinero en su campaña que el propio McCain.

Como apuntábamos arriba, interesa señalar que buena parte de los medios de comunicación norteamericanos vienen insistiendo en los últimos días que toda esta problemática situación de la campaña de McCain se debe a que éste ha vinculado su aspiración de llegar a la Casa Blanca a la estrategia de Bush de aumentar las tropas en Irak, advirtiendo que una retirada anticipada equivaldría a entregar el país a Al Qaeda. La prensa insiste en que los donantes y partidarios de McCain se han venido mostrando decepcionados por lo que vieron como el apoyo a las políticas de un presidente con índices de aprobación sumamente bajos.

Esta argumentación, procedente de los círculos mediáticos más cercanos al Partido Demócrata, no responde a la realidad de los hechos. El apoyo de McCain a la actual política de Bush en Irak resulta ser precisamente la que más le favorece entre su base electoral republicana y, en especial, entre el ala conservadora del Partido Republicano. Pensemos en el caso de Joe Lieberman, reelegido como senador independiente de forma abrumadora por sus votantes de Connecticut a pesar de su apoyo a la guerra de Irak y a pesar de que el Partido Demócrata lo quiso marginar. Lieberman es un ejemplo de apoyo a la guerra de Irak y las políticas antiterroristas de Bush que muestra cómo el mismo apoyo de McCain a la estrategia de Bush no es precisamente la causa de la caída de su campaña.

En el caso de McCain, los hechos muestran que lo que el conservadurismo norteamericano no le perdona al senador de Arizona son varios asuntos y varias alianzas pasadas de este político con otros senadores demócratas, en concreto la preparación conjunta de leyes tan desafortunadas como la “McCain-Feingold”, junto al senador demócrata Russ Feingold. Dicha ley generó poder legislativo para regular la cantidad, el contenido y el momento en que podía hacerse el discurso político de campaña, lo que significa una clara limitación de la libertad de expresión, como en estos pasados días ha determinado el Tribunal Constitucional en Estados Unidos.

McCain fue también quien lideró en el senado el grupo de los catorce “filibusteros” que intentaron perjudicar seriamente al Partido Republicano en las nominaciones judiciales propuestas por Bush. Finalmente, y esta es la gota que colmó el vaso de la paciencia de los seguidores de McCain, tampoco se le perdona el que fuera McCain quien liderara el apoyo al proyecto de ley de reforma migratoria, que colapsó el mes pasado en el Senado y que, como el pueblo norteamericano demostró a sus políticos, no era más que una “amnistía” para los inmigrantes ilegales.

John McCain pertenece, por tanto, a lo que algunos han llamado “republicanos sólo de nombre”, una especie de derecha que se llama “moderada”, “centrista” y que prefiere hacer guiños al Partido Demócrata y a sus medios de comunicación que cumplir con los reclamos de su base electoral republicana y conservadora. Es por eso que McCain es popularmente conocido como el “becerro suelto” (”the maverick”). De desmoronarse definitivamente su campaña, como parece que será lo normal, faltará incluso por ver cuál será el futuro polítco de McCain.

Cuando los representantes de la ciudadanía dejan de ser líderes para convertirse en meros “políticos” los resultados suelen ser nefastos. En el caso del ideario conservador, cuando éste se sustituye por guiños al imposible centrismo, las consecuencias son demoledoras. Esta derecha boba o acomplejada que tan bien representa John McCain y otros senadores republicanos de dudosa reelección pueden servir de ejemplo a los políticos de la derecha española e hispanoamericana para ver la importancia de mantener coherencia con el ideario que se defiende y con la base electoral a la que se representa.

Publicado por Diario de América el 16-07-2007 en www.diariodeamerica.com

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