Fred Thompson ¿el próximo presidente de Estados Unidos?
El ex senador por Tennessee, Fred Thompson, anunció el pasado miércoles su candidatura a la presidencia de Estados Unidos para las elecciones de 2008. La llegada de Thompson a la campaña electoral abre las expectativas de millones de votantes del Partido Republicano, sobre todo los de su base conservadora, que ven en Thompson al candidato más completo y con posibilidades más serias y reales de alcanzar la Casa Blanca.
El anuncio de Fred Thompson se dio curiosamente en una entrevista televisiva casi al mismo tiempo en que los otro ocho aspirantes republicanos a la presidencia se reunían para un debate en New Hampshire. “Aspiro a la presidencia de Estados Unidos”, declaró Thompson, de 65 años, durante una entrevista grabada en el popular programa “The Tonight Show with Jay Leno”, de la cadena NBC y transmitida el miércoles por la noche. El programa nocturno de Leno ha sido utilizado como trampolín por políticos de todas las tendencias, incluido el gobernador de California Arnold Schwarzenegger durante su candidatura de 2003 y que tan buenos resultados le dio.El anuncio formal de Thompson era esperado desde hacía varias semanas por muchos norteamericanos. Por diversas razones, Thompson no quiso anunciar antes su candidatura y siguió la norma general de pasadas elecciones presidenciales de hacer dicho anuncio a inicios de septiembre, es decir, algo más de un año antes de las elecciones propiamente dichas. De igual modo, su anuncio se siguió de varias entrevistas televisivas, en prensa y radio, así como en un vídeo en su página oficial de internet donde se detallan sus ideas y posiciones.
Thompson, que ya está recorriendo el país para mover a sus electores, renunció a su papel de actor como fiscal del programa de la cadena NBC “Law & Order” y formó un comité en su estado natal, Tennessee, a comienzos de junio para estudiar una posible candidatura. Thompson se ha rodeado de un equipo serio, con experiencia, donde se aglutinan una serie de asesores que tienen una orientación inequívocamente conservadora en línea con el movimiento que en los ochenta lideró un presidente como Ronald Reagan.
En parte de la prensa y en varias agencias de noticias se ha presentado ya a Thompson como otro mero “actor” que aspira a la Casa Blanca. Algunos han jugado ya con el viejo truco de presentar a los republicanos ex actores como políticos más mediáticos que reales. El caso de Reagan y recientemente de Schwarzenegger invitan a reconsiderar todo esto. En el particular de Thompson, estamos ante un hombre de larga carrera política y judicial, conocedor de los entresijos de las altas esferas políticas norteamericanas y que antes de haber entrado siquiera en la carrera presidencial ya estaba muy alto en las encuestas de opinión.
A día de hoy, el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani encabeza los sondeos nacionales en el bando republicano y el ex gobernador de Massachusetts -Mitt Romney- aparece como el favorito en una votación clave que se realizará en los estados de Iowa y New Hampshire. Con todo, la llegada de Thompson cambia el horizonte electoral porque las ideas de Thompson resuenan bien en los oídos de la base conservadora y republicana.
Por si esto fuera poco, el resto de los aspirantes presidenciales republicanos -incluidos Giuliani y Romney- no acaban de convencer del todo a muchos votantes republicanos porque en todos los aspirantes aparece siempre algun tema incómodo: en Giuliani, sus ambiguas posiciones sobre el aborto y su antigua visión sobre la inmigración; en Romney, sus antiguas opiniones también sobre un tema como el aborto; en McCain, su caída en popularidad por su posición en el tema migratorio y otros asuntos como su cercanía a Ted Kennedy o Russ Feingold en ciertas leyes aprobadas. Es por ello que, indirectamente, Thompson ha contado con un hueco en esta parrilla de aspirantes que lo colocan como un candidato con buenas posibilidades de ser finalmente nominado.
Thompson defiende la lucha contra el terrorismo yihadista, la necesidad de ganar en Irak y derrotar al terrorismo allí donde se encuentre. Defiende la vida y está contra el aborto, sin medias tintas. Cree importante la reducción de impuestos y la escasa intervención del gobierno y del Estado en la vida de los ciudadanos. Juzga clave ejercer una labor de mejora del actual sistema de educación sin la necesidad del dictado del Gobierno Federal. Lo mismo ocurre en cuanto al sistema de salud que, lejos de estar controlado por el Gran Estado, debe desarrollarse a gusto y elección de cada individuo.
Sobre las bases constitucionales de Estados Unidos, Thompson quiere edificar una base electoral que le lleve a la Casa Blanca y desde donde piensa incorporar jueces al Tribunal Supremo que no sean activistas sino puramente constitucionalistas. En el ámbito de la inmigración y la seguridad fronteriza, Thompson no llama al equívoco y asegura que una nación sin fronteras fuertes, no es una nación.
Los primeros sondeos llevados a cabo tras el anuncio de Thompson revelan que el sector conservador del Partido Republicano está entusiasmado con su candidatura y que parece dispuesto a votar por él en las primarias. Además de eso, el alejamiento de Thompson en los últimos años de Washington lo aparta de la mala visión que los norteamericanos tienen del actual Congreso de Estados Unidos. Thompson parece tener las ideas claras y su candidatura no es, ni mucho menos, la de un actor postizo. Este otoño confirmará sus posibilidades de ser el nominado y su posicionamiento a la hora de intentar derrotar a la casi segura candidata demócrata, Hillary Clinton.
Publicado por Diario de América el 10-09-2007 en www.diariodeamerica.com

Cargando...




