"El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión"
Edmund Burke

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Islamabad y el nuevo gran juego del Kremlin

Publicado por Massimo Introvigne el 13 de Noviembre de 2007 en American Review.
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Un gran juego que opone Putin a los Estados Unidos pero también a las ambiciones de China y al fundamentalismo islámico.

La declaración del estado de excepción por parte de Musharraf ha sido precedido, en un arco de tiempo de un par de meses, por una serie de visitas oficiales de ministros rusos, por el anuncio de la Gazprom de una inversión de casi tres millardos de dólares para el tramo paquistaní del gaseoducto Irán-India, y por una toma de posición rusa a favor de la integración de Pakistán como miembro a todos los efectos en la SCO, la Organización para la Cooperación de Shanghai, una suerte de OTAN de Asia Central. Muchos piensan en Pakistán que la jugada de Musharraf ha sido concertada con el ex enemigo Putin.Europa piensa a menudo en los conflictos en Asia como a un teatro de la nueva guerra mundial entre Occidente y el ultra-fundamentalismo islámico. Ciertamente es así, pero tras el derrumbe del imperio soviético la partida entre mundo libre y comunismo no ha sido simplemente sustituida por otro juego a dos, en el cual el islam radical ha sustituido el comunismo como adversario de Occidente. Los jugadores son más de dos, y Asia lo demuestra. En el siglo XIX Inglaterra y Rusia zarista se desafiaban en el gran juego para el control del inmenso continente asiático. Cuando parecía que Inglaterra había ganado, la Rusia comunista ocupó con una serie de guerras relámpago los pequeños estados islámicos independientes de Asia Central y recomenzó el gran juego, esta vez contra los Estados Unidos y sus aliados. El gran juego tampoco ha acabado ahora. Las ambiciones imperiales de Putin se extienden a un gran frente que arranca de Bielorrusia y del Cáucaso (lo cual explica las agitaciones en Georgia) y se extiende hasta las fronteras de China pasando por Asia Central y Pakistán. Cuenta con sólidos amigos en la misma actual coalición que gobierna India, mientras reanuda antiguos vínculos con Siria e Irán y corteja los regímenes militares post-comunistas de Indochina. Al “Gran Oriente Medio” de Condi Rice, Putin contrapone una suerte de paraguas protectivo que se desinteresa de los derechos humanos y protege todas las dictaduras dispuestas a reconocer la hegemonía del Kremlin. Un gran juego que opone Putin a los Estados Unidos pero también a las ambiciones de China (que sin embargo parece menos activa en Asia Central) y al fundamentalismo islámico que, si odia a América, no ama tampoco a Rusia y su política en Chechenia. Un juego denso de incógnitas, pero del cual Europa nada tiene que ganar.

Massimo Introvigne

Traducción: Ángel Expósito Correa

Publicado por Massimo Introvigne el 13-11-2007 en www.a-r.es

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