"Existe un amor a la patria que tiene su fuente principal en ese sentimiento irreflexivo, desinteresado e indefinible que ata el corazón del hombre al lugar de su nacimiento."
Alexis de Tocqueville

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Principado ahora se escribe con Z

Publicado por Armando Zerolo Durán el 13 de Noviembre de 2007 en Política y Sociedad.
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La tiranía se sirve de la absurda idea de que un hecho pasado es un hecho superado.

Los grandes autores, de los que nos consideramos legatarios, se preocuparon por evitar que el poder recayese en manos de una sola persona. Siempre fueron conscientes de que la forma política más probable es el principado, la que concentra en unas solas manos todo el poder, cosa que comprobamos al ver que es la que más veces se ha dado en la historia, la que más tiempo dura y la que más extendida está hoy en día.La ingenuidad contemporánea, que une a un exceso de optimismo, una profunda ingratitud hacia las formas recibidas, piensa que el parlamentarismo es obstáculo suficiente a la concentración del poder en una sola persona. Ignoran, no obstante, que Octavio no tuvo necesidad de cambiar las formas ostensibles de la república romana para vaciarlas de toda sustancia e instaurar de hecho el principado.

Así, Bertrand de Jouvenel, en su brillante ensayo El Principado, escribe que la tiranía se sirve de la absurda idea de que un hecho pasado es un hecho superado. No por mucho recordar las atrocidades de los totalitarismos del siglo XX evitaremos caer en manos de un nuevo tirano, más bien, nos predispone a ello. La desesperación y la frustración de los gobernados, unida al miedo, esto lo saben bien los tiranos, dispone el ánimo para la aceptación de un poder supremo y tutelar. Cuando el pueblo se sume en la confusión reclama un poder superior que lo reconduzca.

Y conseguida la confusión, el primero que consiga fabricar al hombre, a la persona que encarne el poder redentor que se confía insensatamente a las fuerzas políticas, será el que se haga con el mando absoluto. “La victoria del partido -escribe Jouvenel- se considera, pues, dependiente, en grado considerable, de la popularidad personal del hombre colocado a su cabeza, hombre cuya imagen, por hablar como los publicitarios, desempeña el papel de remolcador. El público elector busca al hombre, es decir, a su imagen”.

Zapatero se escribe con zeta y el Partido Socialista, histórico maestro de la propaganda, se ha puesto manos a la obra para fabricar a su prohombre. La campaña publicitaria de la zeta y la pe apuntaba a un hombre apenas conocido para la mayoría de los españoles. La nueva campaña de la zeta lo ensalza, ahora que goza de popularidad. Es el paso lógico, nos diría Jouvenel, hacia la consumación de lo más probable: el principado.

Publicado por Armando Zerolo Durán el 13-11-2007 en www.elsemanaldigital.com

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