"El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión"
Edmund Burke

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Publicado por Fundación Burke el 27 de Noviembre de 2007 en American Review.
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La curva de Laffer hace mucho que abandonó el territorio de lo económico para formar parte del debate político. Que Ronald Reagan estuviera convencido de su utilidad para explicar ciertos (…)

La curva de Laffer hace mucho que abandonó el territorio de lo económico para formar parte del debate político. Que Ronald Reagan estuviera convencido de su utilidad para explicar ciertos fenómenos económicos y para orientar, en consecuencia, política fiscales, se hace duro de digerir para la mayoría de nuestros “progres”. Pero lo que ya ha resultado del todo inadmisible es que, además, funcionara. Esto último ha condenado a la pobre curva de Laffer al averno más abyecto, donde mora junto con otros enemigos de la humanidad como la globalización, la “flat tax”, la flexibilidad laboral o las deslocalizaciones. Recordemos muy sintéticamente que lo que Laffer pretendió explicar con su curva es la aparente paradoja de que a menor tasa impositiva podemos encontrar mayor recaudación. La paradoja se explica debido a que menores niveles de impuestos promueven una mayor actividad, y al gravarse el total, el descenso en el tipo impositivo queda compensado por la mayor base sobre la que se aplica.No obstante toda la demonización existente al respecto, Alex Brill y Kevin A. Hazte, del American Enterprise Institute, se empeñan en analizar objetivamente y desde el campo de la mera economía, la curva de Laffer; y en concreto, en su estudio Revenue-Maximizing Corporate Income Taxes: The Laffer Curve in OECD Countries, analizan el comportamiento de los impuestos de sociedades en los países desarrollados a lo largo de los últimos 25 años. Las evidencias que encuentran son claras: durante este periodo ha existido una curva de Laffer si atendemos al impuesto de sociedades. O sea, que funciona.

Publicado por Fundación Burke el 27-11-2007 en www.a-r.es

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