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La mayoría demócrata del Congreso norteamericano, menos popular que Bush

Publicado por Isabel Ordóñez el 9 de Enero de 2008 en American Review.
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Con sólo un 30% de popularidad, los ciudadanos no perciben que los congresistas demócratas ofrezcan mejores soluciones que el presidente.A pesar de ser mayoría en las dos cámaras legislativas, los (…)

Con sólo un 30% de popularidad, los ciudadanos no perciben que los congresistas demócratas ofrezcan mejores soluciones que el presidente.A pesar de ser mayoría en las dos cámaras legislativas, los demócratas norteamericanos no consiguen ser más populares que su directo rival, el actual presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

A punto de concluir el 2007, la popularidad de Bush mejora en comparación con la que tenía a principios de año y alcanza el 32%. Por el contrario, la gestión demócrata en el Congreso ha empeorado desde el pasado enero y sólo obtiene el apoyo de un 30% de los estadounidenses.

Lo dicen las últimas encuestas: los ciudadanos creen que la nueva mayoría demócrata no ha sabido sacar partido de sus victorias ni de los errores del presidente, y tampoco ha demostrado tener mejores soluciones para el país que las ofrecidas por Bush.

Mejoras en Irak

A pesar de la impopularidad que la guerra de Irak ha dado a Bush, lo cierto es que el último envío de 30.000 soldados adicionales a territorio iraquí ha conseguido apaciguar los ánimos y reducir la violencia en la zona, algo que los norteamericanos reconocen como un mérito del presidente.

El desacuerdo de los ciudadanos con la gestión de Bush, pues, se ha trasladado a sus compañeros de partido, que se encuentran en una difícil situación de cara a las elecciones de noviembre de 2008, en las que los senadores y congresistas demócratas esperan mejorar sustancialmente sus resultados.

De hecho, los candidatos presidenciales demócratas Hillary Clinton, Barack Obama y John Edwards parecen tenerlo mucho más claro que los aspirantes republicanos, entre los que destaca el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee.

Los demócratas, sin soluciones

Sin embargo, la satisfacción demócrata es mínima tras los resultados de los últimos sondeos. Los ciudadanos consideran que la mayoría demócrata en las dos cámaras no se ha traducido en mejores soluciones para los grandes problemas del país.

Precisamente, la situación de guerra en Irak les pasa ahora factura a ellos por una doble razón: no han sabido acabar con ella, tal como prometieron, y además han acabado por asumir mayoritariamente los planteamientos de Bush.

Sin ir más lejos, la última propuesta para cortar el grifo económico destinado a la guerra iraquí fue rechazada por 75 de los 100 senadores, algo que sólo puede ocurrir si se suman al rechazo un gran número de votos demócratas.

La principal perjudicada en esta cuestión ha sido Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, que ha perdido todo el crédito y la fuerza obtenida tras derrotar a los republicanos.

La firme oposición de Pelosi a la guerra de Irak no se ha traducido tras su nombramiento en propuestas concretas que hayan ayudado a solucionar la crisis iraquí. Como consecuencia de ello, su popularidad se ha situado por detrás de la de Bush.

Tampoco supieron beneficiarse los demócratas de las acusaciones de destruir videos de duros interrogatorios a sospechosos de terrorismo por parte de la CIA.

A pesar de que hay sobrados indicios de que funcionarios de alto nivel de la Casa Blanca estaban al tanto de que la CIA había destruido grabaciones, todo apunta a que líderes demócratas fueron informados por la misma agencia de inteligencia de las ‘técnicas’ de interrogatorio empleadas sin que hubieran demasiadas protestas.

En el terreno económico, la responsabilidad por el problema de la burbuja inmobiliaria, el más grave actualmente, no ha recaído totalmente sobre la Administración Bush.

Para los ciudadanos, las culpas de ese problema económico están repartida a partes iguales entre el ex responsable de la Reserva Federal, Alan Greenspan, que no impuso más controles a los bancos hipotecarios, y el mismo Congreso, que aprobó una ley para favorecer la concesión de créditos hipotecarios a personas con poca solvencia.

Por otra parte, la eficiencia en la gestión tampoco ayuda demasiado a los demócratas: tras acusar a los republicanos de retrasos en la confección de las cuentas del Estado, el actual presupuesto, que debía estar terminado al iniciarse el año fiscal el 1 de octubre, no ha estado a punto hasta poco antes de Navidad.

Publicado por Isabel Ordóñez el 29-12-2007 en www.forumlibertas.com

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