¿Clamar justicia o abusar de la justicia?
La pretensión de querer cobrar de los padres del joven fallecido el importe de la abolladura del coche con el que atropelló mortalmente a su hijo, en base a que se sobreseyó la causa penal contra él, es algo que a todos, por la repercusión mediática que ha tenido, nos ha hecho qué pensar y llenar-nos de indignación, más tarde paliada por el desistimiento de la demanda.
En el fondo, lo que subyace, como en tantos otros casos, es el uso inmoral de los medios y las personas que integran la Administración de Justicia, cuando se acude a ésta no para solicitar lo que en Derecho corresponde sino para fines e intereses que nada tienen que ver con ese “valor superior del ordenamiento jurídico” a que se refiere el artículo 1 de nuestra Carta Magna.
Así ocurre, por ejemplo, cuando se presentan denuncias falsas o en base a hechos preconstituidos para este fin, provocando la incoación de las consiguientes “previas”, más tarde archivadas sin consecuencias penológicas para quien “ha engañado” al Fiscal o al Juez; cuando se chantajean a las empresas con la amenaza de denunciarla y vapulear mediáticamente la misma, salvo que se indemnice por unos supuestos daños cuya valoración se acepta por ser ello “más barato” que el daño reputacional que puede ocasionar; cuando se mantienen las acciones penales en casos de siniestralidad laboral, con el consiguiente riesgo de cárcel para el empresario, salvo que se indemnice por encima del baremo, y ello aun cuando muchas veces el siniestro se deba a causa desconocida, a caso fortuito o a culpa exclusiva del trabajador; cuando se denuncia haber sufrido un miedo psicológico del marido que automáticamente supone para él pernoctar en los calabozos policiales –al revés no lo permite la ley-, provocando la actuación del Juzgado de violencia de género que tramita no sólo la depuración de la posible responsabilidad penal sino también la custodia y régimen de visitas para con los hijos, además del divorcio exprés; cuando se reclama una ingente cantidad indemnizatoria por los días o semanas –cuando no meses- de baja laboral derivados de un accidente de tráfico, los cuales se aprovecha para hacer las primeras “bajadas del año en Formigal”; cuando…

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