David Mamet, revisitado
No, de ese armario no. En un artículo para la edición del 11 de marzo de Village Voice, el renombrado dramaturgo (American Buffalo, Glengarry Glen Ross, Speed-the-Plow) admite algo que es mucho más probable que manche su reputación entre la elite mundial de las artes que cualquier revelación en materia de orientación sexual.
Admite estar despertando del progresismo.
El “ensayo de campaña electoral” de 2.500 palabras de Mamet abre con la respuesta de John Maynard Keynes a un crítico que le acusaba de inconsistencia: “Donde los hechos cambian, yo cambio mi opinión. ¿Qué hace usted, caballero?” A continuación pasa a describir su obra más reciente, November, una comedia en el Despacho Oval que presenta a un presidente “interesado, corrupto, sobornado y realista” y su “izquierdista, lesbiana y socialista utópica redactora de discursos“.
Tras esta hilaridad, escribe Mamet, November es una polémica entre dos opiniones de la sociedad humana: “la opinión conservadora (o trágica) y la opinión progre (o perfeccionista)“. Los conservadores como
“Yo adopté la visión progre durante muchas décadas“, confiesa Mamet, “pero estoy seguro de haber cambiado de opinión”.
No fue exactamente una conversión bíblica — fue más bien un descubrimiento gradual de que las ideas conservadoras encajaban mejor con la vida cotidiana que las presunciones progres que solía tener como actos de fe. Recuerdo a asistir al estreno de la electrificante Oleanna de Mamet en el Hasty Pudding Theatre de Cambridge en 1992. La obra gira en torno a una acusación de acoso sexual planteada por una estudiante contra su profesor, y ya entonces estaba claro que Mamet era consciente de los peligros McCarthyistas de la corrección política y el fanatismo izquierdista.
Pero la decisión de escribir una obra sobre política y políticos condujo a Mamet a excavar de manera más sistemática en el pensamiento político. “Empecé a leer no solamente las obras económicas de Thomas Sowell (nuestro mayor filósofo contemporáneo) sino a Milton Friedman, Paul Johnson, y Shelby Steele, y un puñado de escritores conservadores, y descubrí que estaba de acuerdo con ellos“, escribe. Conforme leía y se veía reflejado, se descubrió liberándose de los prejuicios progresistas que siempre habían formado parte de su bagaje intelectual: hostilidad al capitalismo. Desconfianza del ejército. Resentimiento por las desigualdades económicas. Por encima de todo, el oscurantismo de “todo va siempre mal” de la visión del mundo izquierdista.
La miseria abunda en El mundo según los progres. Es un mundo en el que el cambio climático devasta el medio ambiente y las familias luchan por llegar a fin de mes, mientras los crímenes de odio aterrorizan a las minorías y las tabaqueras envenenan a los niños. A donde quiera que mire el progre, hay malas noticias: profesores mal pagados, acusados inocentes que van a prisión, familias faltas de seguro médico, buenos puestos de trabajo que se deslocalizan, un techo de cristal que mantiene a las mujeres en puestos bajos, recortes fiscales que favorecen a los ricos, homosexuales deseosos de igualdad, y la Patriot Act que destroza nuestras libertades civiles.
Pero en la práctica, observaba Mamet, el mundo real no es tan desgraciado. “La gente en general parece sobrevivir al día a día” dice, y “nosotros en Estados Unidos sobrevivimos al día a día bajo circunstancias bastante maravillosas y privilegiadas“. En cuanto a la beneficencia del estado, ¿más gobierno mejora las cosas? En conjunto, decide, la respuesta es negativa, y aprovecha su experiencia teatral para ilustrar la idea:
“Quite al director del escenario de la obra, y ¿qué tiene? Normalmente una reducción de la tensión, un tiempo de ensayo más corto, y una producción mejor”.
“El director en general no provoca tensión, sino que su presencia impide a los actores dirigir (y fabricar) afirmaciones diseñadas para apelar a la Autoridad — es decir, para… meterse en política, el propósito de lo cual puede ser obtener posición social e influencia fuera de la aparente meta del esfuerzo“. Podría estar hablando del proceso presupuestario del Congreso.
Mamet es solamente el más reciente de una larga fila de izquierdistas notables que se desplazan a la derecha, entre ellos Whittaker Chambers, Jeane Kirkpatrick, Norman Podhoretz, Michael Novak, David Horowitz — y Ronald Reagan. Al igual que ellos, Mamet fue asaltado por la realidad. Al igual que ellos, ajustó sus opiniones para encajar en los hechos, y sin duda pagará un precio social por su apostasía. Convenga o discrepe de las opiniones que ahora ostenta, su integridad intelectual merece un bis de aplausos.

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4 comentarios a “David Mamet, revisitado”
By El Que Menos Te Lo Esperas on Feb 6, 2010 | Responder
Que sí, que sí… Que el patrón es de sobra conocido… Joven ozquierdista, inconformista y de ideas progresistas, se da cuenta, a una edad ya avanzada (y cuando está cómodamente montado en el dólar) de que las cosas no son tan malas, y que a lo mejor el ideario conservador no es tan pernicioso como lo pintan desde el otro lado, bautizado ahora (tras esa gradual conversión) como el lado oscuro de la fuerza… He conocido a muchas personas que han “experimentado” ese tránsito ideológico. Todas ellas están podridas de dinero.
¡Ay, progres, a vosotros os ocurrirá lo que al amigo Mamet! Eso sí: tendréis que estar contentos con vuestros logros, con vuestro prestigio social y, sobre todo, rebuznar alegremente al ver vuestra cuenta corriente, a punto de rebosar por la hinchazón.
Yo creo que la revelación del bueno de David obedece a una práctica “ombliguista”, y a que el chorbo, insisto, vive más que cómodamente. Si levantara un poco la vista, si mirara más allá de su ombligo, se daría cuenta de que no todo es maravilloso, y de que en la mayaoría de los casos, la vida depende de la suerte, del lugar en el que estés, y de que no haya demasiados buitres que se quieran aprovechar de ti.
Me pregunto qué pensará nuestro amigo de la crisis económica; o, mejor, qué pensará de los Expedientes de Regulación de Empleo, las estafas, las mentiras, los fraudes, los cara duras, los mangantes, la especulación, etc… Es posible que contestara: “usted también lo haría de estar en esos puestos.” Un respuesta sencilla, que consuela… Muy de Mamet, un tipo que habla de “orden natural” (¡¡¡¡¡¡¡¡) y se queda tan pancho…
Por cierto, no; no todo va mal en el mundo; sólo los tontos pensarían eso. Pero también es de tontos pensar, como ahora parece hacerlo Mamet, que todo es estupendo y “chachi piruli”. La cosa es sencilla si uno se solaza con su preciosa casa, pasea por su barrio residencial, saluda alegremente a los vecinos y queda con ellos para echar una partidita de póquer, pasa las vacaciones alegremente en algún lugar apacible de Vermont, y sólo debe preocuparse por bregar (¡bendita lucha, que me la den a mí!) con los lobos de Hollywood.
Me acuerdo de un episodio de “The Unit”: aparecía en él una visión de España pensada por un ignorante de campeonato, llena de tópicos y de ideas comunes. Tal vez Mamet, si es que él fue el responsable de esa cómica visión, no sea un “intelectual” (¡) a tener demasiado en cuenta.
Y sí, hay que recelar del capitalismo, del ejército y de las desigualdades económicas. De estos tres sólo el segundo es un mal necesario. ¿Por qué? “Pos” porque hay gente “mu” mala por ahí suelta, capaz de invadir países y matar a inocentes para hinchar más su cuenta corriente. Y no queremos que nos invadan, aún cuando tenagmos que confiar nuestra seguridad a un atajo de cretinos envilecidos por el patriotismo (lo sé bien, conozco a muchos de ellos por mi trabajo) que exhiben maneras de primates.
By El Que Menos Te Lo Esperas on Feb 6, 2010 | Responder
Se me ha olvidado decir que me gustan mucho las obras de teatro y las películas de David Mamet.
Agur.
By El Que Menos Te Lo Esperas on Feb 9, 2010 | Responder
Otra cosa más (es que este tío me ha defraudado como pocos) y ya me voy.
Supongo que después de esta “conversión” Mamet renegará de todas sus obras de teatro y su películas, pues éstas mostraban claramente, cito las palabras del propio autor, “un mundo extraordinariamnete depravado, salvaje e interesante, en el que las cosas no son en absoluto equitativas” (atención a esto último, que es el “quid” de la cuestión). Y no lo mostraban según una ideología más o menos sesgada o pervertida, sino, otra vez es el autor quien habla, según “el conocimiento que da al experiencia” (sic.). Acabáramos…
¿Qué es lo que ocurre entonces? ¿Mamet ha estado engañado todos estos años y, al acercarse a los sesenta, se ha dado cuenta de que lo que creía “experiencia” no era más que imaginaciones suyas, acontecimientos distorisionados, analizados de cualquier forma? Que no me toque los…
En uno de sus libros, el (en mi opinión) excelente “Bambi contra Godzilla”, reflexiona sobre la represión que sufren los artistas, y llega a decir que la edad o la comodidad (monetaria, se entiende), anulan la capacidad de las personas para ser artísticas y expresar sus opiniones libremente. ¡Ajá! Pillado…
Diagnóstico: Síndrome del Aburguesamiento, tambén llamado Hipertrofia de la Glándula Monetariamascloidea…
Cura: Administrar cápsulas de realidad cada ocho horas. Se recomiendan los paseos por loas zonas más desfavorecidas de la ciudad.
Ale, a cascarla.
By El Que Menos Te Lo Esperas on Feb 9, 2010 | Responder
La cita en concreto:
“La edad, el confort, la subvención y la abundancia mitigan la necesidad y, por consiguiente, la facultad de expresar la propia opinión.”
DAVID MAMET, “Bambi contra Godzilla”