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Descubra la fe de una nación. Lecciones de Newt Gingrich

Publicado por Alberto Acereda el 1 de Abril de 2008 en American Review.
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El libro de Newt Gingrich en versión española “Descubra la fe de una nación” nos invita a recorrer Washington, D.C. Con ello, comprobamos cómo en el espacio público y urbano de la capital norteamericana se hallan constantes referencias religiosas, fuentes históricas de la libertad norteamericana. Gingrich prueba documentalmente cómo los padres fundadores de EEUU comprendieron que para mantener la libertad en una sociedad libre se necesitaba poseer una inclusiva y firme creencia en Dios.

Newt Gingrich es conocido en la política norteamericana como el diseñador del “Contrato con América” que llevó al Partido Republicano en 1994 a obtener la mayoría en el Congreso por primera vez en cuarenta años. Con el impulso dado por Gingrich como Presidente de la Cámara de Representantes, el Congreso aprobó la reforma de la asistencia social, el primer presupuesto balanceado en toda una generación y el primer recorte de impuestos en dieciséis años. Los más recientes esfuerzos de Newt Gingrich por mejorar la vida y la política norteamericana se reflejan en iniciativas personales de gran valor como “American Solutions” y “Plattform for the American People”, entre otras. A ello Gingrich une además un talento especial para comunicarse con lectores y oyentes y para publicar libros que, sobre un sólido conocimiento histórico, político y cultural, ayudan a entender mejor la grandeza de Estados Unidos y las posibilidades de futuro. Bastaría recordar aquí títulos que en su día fueron éxitos de venta como Contract with América, To Renew America, Winning the Future, Pearl Harbor y –el más reciente- Real Change.

Uno de los últimos libros de Gingrich es Rediscovering God in America, publicado en 2006 y que expone cómo los líderes históricos de Estados Unidos expresaron siempre una abierta y sincera devoción a Dios. Gingrich y su equipo tuvieron el acierto de elaborar una edición de este volumen en lengua española, cuyo resultado es Descubra la fe de una nación, del que pronto se lanzó también un apasionante DVD y un breve vídeo del mismo. Se trata de un libro escrito desde un ángulo histórico y no teológico. Su objetivo es descubrir la verdadera fuente histórica de la libertad norteamericana y valorar objetivamente cómo los padres fundadores de Estados Unidos comprendieron que para mantener la libertad en una sociedad libre se necesitaba poseer una firme creencia en el Creador que llamamos Dios y más allá de confesiones concretas. El papel divino en la historia de los primeros pasos para la creación de la nación estadounidense y en el desarrollo de la libertad de este país resulta incontestable, como bien prueba este volumen.

Tras una interesante introducción sobre la presencia de Dios como Creador y sus constantes referencias en el ámbito público de la nación norteamericana, Gingrich va desmenuzando en varios capítulos la realidad visible de referencias a lo divino en múltiples lugares claves de Estados Unidos. En los Archivos Nacionales, por ejemplo, se puede ver el documento original de la “Declaración de Independencia”, la misma que recoge la célebre frase que afirma que los hombres han sido “dotados por nuestro Creador de ciertos derechos inalienables”. Gingrich recorre varios monumentos de la capital norteamericana, como los dedicados a George Washington, a Thomas Jefferson, a Abraham Lincoln, al de los Veteranos de Vietnam y al Monumento de la Segunda Guerra Mundial. El libro nos invita también a realizar un recorrido por edificios fundamentales en el devenir histórico, político y cultural de la nación norteamericana. En todos ellos, Gingrich busca y encuentra la huella de Dios como testimonio de una nación creada sobre la idea divina: así, en edificios y espacios públicos urbanos como el Capitolio de Estados Unidos, la Corte Suprema, la Biblioteca del Congreso, el Edificio Ronald Reagan y hasta en la Casa Blanca o el Cementerio Nacional de Arlington. Este fascinante itinerario a pie por Washington, D.C., va acompañado de direcciones y mapas, imágenes seleccionadas de la gira y otros detalles que hacen de este volumen una pequeña obra maestra para leer con gusto. Paralelamente, la gira aquí explicada sirve para negar a todos cuanto desean eliminar a Dios de la historia de los Estados Unidos.

Este libro de Newt Gingrich ayuda a entender que el firme compromiso con la libertad religiosa resulta ser la piedra angular de la libertad estadounidense. Precisamente, quienes alcanzaron la costa Este de Estados Unidos allá en los primeros años del siglo XVII lo hicieron para poder practicar libremente sus creencias religiosas y huir de la falta de libertad y del absolutismo monárquico europeo. Ese afán de libertad fue el que trajo a los puritanos con su voluntad de crear una “ciudad asentada sobre un monte” que sería un faro de luz con su creencia religiosa y su piedad. A todo esto se unirían los peregrinos, los cuáqueros y los católicos. Es así cómo ya en la segunda mitad del siglo XVIII, los padres fundadores entendieron la importancia de diseñar una forma práctica de gobierno que permitiera a los grupos religiosos la libertad de expresión para pronunciar sus fuertes creencias en el ámbito público. Fue en ese marco histórico que Estados Unidos proclamó su Declaración de Independencia donde se afirmó bien alto que todos los hombres “son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; entre los que están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Esta es la cláusula sobre la que Estados Unidos se forjó, con un rechazo al concepto de que el poder sólo proviene de Dios por medio del monarca y luego al pueblo.

Animado por ese texto plantado con claridad por Thomas Jefferson, llegaría así al primer presidente, George Washington, quien en su inauguración del 30 de abril de 1789, puso su mano derecha sobre la Biblia y después de hacer el Juramento agregó: “So Help Me God” (“Así me ayude Dios”). Luego se inclinó y besó la Biblia que estaba frente a él. Años después, Alexis de Tocqueville anotó en su perspicaz ensayo La Democracia en América (1835): “No sé si todos los estadounidenses tienen una fe sincera en su religión, porque ¿quién conocerá el corazón humano? No obstante, tengo la certeza de que sostienen la fe como elemento indispensable para el mantenimiento de las instituciones republicanas”. Casi un siglo después, también Abraham Lincoln supo ver que el nuevo nacimiento de la libertad de Estados Unidos requeriría que la nación buscara la fuente de sus libertades en el mismo lugar que lo había hecho antes de la Guerra Civil: bajo Dios.

Newt Gingrich prueba también en este libro con argumentos sólidos el implacable esfuerzo desarrollado por el progresismo secular de las izquierdas a fin de expulsar a Dios del ámbito público de Estados Unidos. Porque, debe señalarse, la idea de que la separación de Iglesia y Estado no aparece en ningún lugar de la Constitución de los Estados Unidos. El empeño por borrar a Dios de la sociedad se comprueba en la decisión de 2002 dictaminada por el Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos citando que la frase “Under God” (“bajo Dios”) es inconstitucional cuando, de hecho, fue apoyada por más del noventa por ciento del pueblo estadounidense, con la firma del entonces presidente Eisenhower en 1954. Esta desafortunada decisión es paradigmática del ataque fundamental a la identidad estadounidense que valora que los derechos inalienables provienen de Dios. Gingrich argumenta con razón en su libro que reconocer a una nación “bajo Dios” es clave en un país como Estados Unidos que tiene tanta diversidad religiosa, sobre todo porque la frase trasciende cualquier fe o denominación y es, por tanto, inclusiva. La idea de una sociedad sin valores espirituales y religiosos que busca prohibir las referencias públicas a Dios y eliminar sistemáticamente todos los símbolos religiosos del ámbito público no se atiene a la voluntad de los padres fundadores, ni tampoco al talante de la gran mayoría de los norteamericanos desde ayer hasta nuestros días. Aun así, esa tradición y esos valores enraizados en la misma creación de este país aparecen rechazados por el catecismo de la progresía secular que vive entre las elites intelectuales, judiciales y mediáticas norteamericanas y que juzgan negativamente toda expresión religiosa. Este libro –Descubra la fe de una nación, es la mejor respuesta.  

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