Entrevista a Rafael Bardají
La revolución social de Zapatero consiste en hacer creer que lo normal, la columna vertebral de la sociedad, no son las mayorías sino las minorías; da igual lo estrambóticas que sean.
-Después del 9 de marzo, ¿puede seguirse hablando de Zapatero como ‘presidente por accidente’?
-Esa expresión ha quedado obsoleta. Nos guste o no, Zapatero es un presidente con un apoyo popular claro: once millones de votos legitiman su proyecto, despejan las dudas sobre su acceso al poder.
-O sea, que de ‘amarga victoria’ ,nada.
-Si yo fuera Zapatero, estaría muy contento. Ha eliminado por la izquierda al Partido Comunista, se ha tragado buena parte de los votos de los nacionalistas radicales y ha vuelto a dejar en la cuneta un proyecto que tenía visos de alternativa: el del PP.
-¿Puede éste hablar de ‘dulce derrota’?
-La derrota es la derrota y todo lo que se haga por autocomplacencia es un grave error de estrategia.
-La caída pudo ser más dura, ¿no?
-Sí, pero ni el aumento de votos puede obviar que el PP no ha sido capaz de batir el proyecto de Zapatero.
-Parece que ese proyecto no es tan simple como parecía.
-Soy de los que nunca pensaron que Zapatero fuera tonto. Creo que su concepción de la política es bastante consistente, aunque a muchos nos parezca exótica. Lo que busca es un cambio de régimen.
-Hablamos, por tanto…
-De una revolución.
-¿De qué tipo?
-Política y social.
-¿En qué consiste la política?
-En emplear todos los medios al alcance para eliminar al adversario político. De ahí su empeño en vaciar de contenido las instituciones de la democracia liberal.
-¿Y la social?
-En hacer creer que lo normal, la columna vertebral de la sociedad, no son las mayorías sino las minorías; da igual lo estrambóticas que sean.
-¿Están ya en marcha ambas revoluciones?
-Desde hace cuatro años. Y me temo que a lo largo de esta legislatura Zapatero no va sino a acelerarlas.
-Aunque sea implícitamente, el programa de Zapatero incluye el ‘no’ a la Constitución, el diálogo con ETA, la crisis económica. ¿En qué país vivimos para que se votara lo que se votó?
-No seré yo quien diga que en el país de los Rodolfo Chiquilicuatre, pero…
-¿Pero?
-España no está acostumbrada a asumir responsabilidades ni tiene ganas de hacerlo. Éste es un país en el que la gente vive cómodamente instalada en la riqueza fácil, en la cultura del aquí y ahora, en la despreocupación por el futuro…
-¿A qué conduce eso?
-A allanarle el camino a la agenda revolucionaria que promueven Zapatero y la izquierda radical.
-Esa agenda busca cambiar las categorías mentales de la gente. ¿Por qué no juega el PP a lo mismo?
-Porque se contenta con ser visto como un buen gestor en lo económico; por eso no le importa ceder a la izquierda el terreno en lo cultural; terreno en el que la derecha lleva treinta años, incluyendo los ocho de Aznar, perdiendo las elecciones.
-En esta línea, ¿qué discurso tendría que hacer el PP en materia de inmigración?
-En primer lugar, decir “basta” a la inmigración procedente de países musulmanes.
-¿Y en segundo lugar?
-Retomar la idea de la identidad nacional con el modelo australiano en la cabeza: estamos abiertos a todos siempre que asimilen nuestra forma de vida.
-Y en materia de dignidad humana, ¿qué debería hacer el PP?
-Poner en marcha una campaña a favor de los derechos de la persona; campaña que pasa por decir que el Parlamento no puede regular ni la vida ni la dignidad, pues éstos son derechos innatos, anteriores
-Mientras la cúpula del PP pone en orden sus ideas, las que parecen tenerlas bastante claras son las bases, ¿no?
-En los últimos cuatro años ha surgido un movimiento claramente conservador que ha opuesto a Zapatero un montón de iniciativas: publicaciones, think tanks, plataformas cívicas…
-¿Será el PP la vanguardia de ese movimiento?
-No necesariamente. Es más, muchos activistas de ese movimiento ni siquiera están afiliados al PP.
-Pero le votan.
-En la medida en que creen que representa a la opción política de la derecha.
-¿Podría el PP perder su apoyo?
-Sí, si sigue corriendo rápido para ocupar un espacio político que hace años dejó de existir en España: el centro.
-Pues en Génova 13 hay quien cree que el aumento de votos se ha debido precisamente a ese corrimiento al centro.
-Si ésa es la lección que sacan, me temo que nunca van a ilusionar a su gente. Mire, los cuatrocientos mil votos de más son porque los votantes han visto en el PP un baluarte frente a la revolución de Zapatero.
-¿Qué debería hacer el PP?
-Permanecer fiel a esos principios y valores que caracterizan al centro-derecha español. Lo que no puede hacer el Partido Popular es convertirse en el ala derecha del PSOE.
-Ese movimiento conservador del que habla, ¿caerá sobre el “ansia infinita de paz” de Zapatero?
-Cuando estuvo en minoría, Zapatero mostró un talante belicista y aniquilador. Imagínese ahora, que tiene más capacidad de movimiento.
-O sea, que su talante…
-No es liberal, es totalitario.
-Zapatero mostró sus peores artes cuando la intervención en Irak; intervención de la que se han cumplido cinco años. ¿Irak fue un error?
-Para mí sigue siendo una intervención noble, con unos objetivos legítimos.
-Sin embargo, los resultados…
-No ponen en entredicho el buen propósito de la acción. La situación ha sido más complicada de lo que se preveía, pero está empezando a corregirse. Hay que abandonar esa mentalidad de fast food según la cual las guerras se ganan en cinco años.
-Otra cosa que parece estar corrigiéndose son las relaciones EEUU-España. Ahí está la carta de felicitación que Bush mandó a Zapatero.
-Aunque se haya cerrado ese paréntesis de provisionalidad provocado por la idea de que Zapatero iba a durar cuatro años, la carta no deja de ser un gesto diplomático entre Gobiernos. Queda el enfrentamiento personal, que lo trasciende todo.
-¿Y si gana Obama?
-Seguiríamos teniéndolo complicado, pues se exigiría de nosotros una serie de gestos respecto
-Eso en Estados Unidos. ¿Y en Europa?
-Los grandes seguirán sin hacernos un hueco en su mesa, sin invitarnos a sus parties, mientras no hagamos los deberes
-¿Es algo que tenga Zapatero en cartera?
-Me temo que no.
-En el primer debate con Zapatero Mariano Rajoy dijo: “En política exterior, yo Sarkozy y Merkel, usted Castro y Chávez”.
-Es una radiografía acabada del purgatorio en que nos metió Zapatero solito.

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