"El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place."
C.S. Lewis

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El Viejo Incontinente

Publicado por José Miguel García Rodríguez el 11 de Abril de 2008 en Política y Sociedad.
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Hoy, más que nunca, la libertad interna de la familia debe ser un principio intocable.

La infopolución que padecemos genera en la mayoría de los casos lo que Revel tituló en uno de sus libros El conocimiento inútil. La mayoría de la información que se recibe se queda en la superficie sin generar una mínima reflexión, eso sí, llena los deseos de curiosidad, movimiento y novedad inherentes al hombre moderno, fenómeno al que Lipovetsky denomina con razón “el imperio de lo efímero”. 

Aunque desearía analizar noticias de nuestra actual sociedad polimórfica, soñada por Marcuse, como la del “andrógino” embarazado, los datos que señalan el abuso sexual de un 18% de los universitarios catalanes o la vuelta a la fama de la sífilis, u otras nuevas como la hipócrita celebración de los Juegos Olímpicos en el gigante chino, invadido de “laogais”, los resultados electorales que nos recuerdan el injusto sistema electoral o la soledad mediática de Rajoy, el reducido espacio disponible me obliga a centrarme en dos asuntos. 

El primero es la sentencia del juez sevillano que condena a una madre por la conducta de su hijo tras romper éste la dentadura a un compañero. Esta resolución resulta inquietante, no por la violencia existente en algunas aulas o por lo deficiente del sistema educativo -a eso ya nos hemos malacostumbrado-, sino por los móviles que llevan a la condena materna: “Incorrecta educación”, “falta de inculcación de costumbres moderadas”… La condena se inspira en causas loables: los padres han de cumplir sus obligaciones; pero las motivaciones judiciales son un arma de doble filo: ¿no puede ser ésta el comienzo de otras denuncias por “una incorrecta educación”? ¿Nos veremos en diez años en la cárcel por educar a nuestros hijos en valores que no sean del agrado estatal? Los signos de los tiempos en España desatan la desconfianza. 

Hoy, más que nunca, la libertad interna de la familia debe ser un principio intocable, duela lo que nos duela, porque aunque la condena sea simplemente una pequeña caricia lujuriosa del “pulpoEstado”, con el paso del tiempo -fenómeno que otorga bondad y verdad a los juicios coyunturales- puede acabar en una violación pública de una libertad imprescindible. 

La segunda noticia trata otro conflicto familiar: el fallo favorable a la argentina que ha denunciado a sus padres “adoptivos”. Alejándonos de las connotaciones políticas de la sentencia, este veredicto puede resultar histórico para que la ley natural vuelva a empapar las diferentes legislaciones. Mirando al futuro con esperanza nos podremos encontrar con situaciones tan dolorosas, como necesarias, de hijos probeta que denunciarán a sus madres por tener un padre biológico desconocido, por el peligro de poder casarse con sus mismos hermanos, sin saberlo, gracias a los bancos de semen, o por tener una abuela y una madre al mismo tiempo, descontextualizándole de un entorno familiar cabal. 

El espectáculo que nos muestran el “espermacapitalismo” y los “úteromercados” es espeluznante. Resulta paradójico que se permitan en un ambiente cultural-socialista medidas tan liberales como la libre circulación del gameto, pero no es de extrañar, y así lo muestra el laicismo radical del que se jacta el socialismo castizo, que no resulta ser más que la privatización absoluta de la religión, precisamente por aquellos que quieren hacer pública cualquier cosa. 

Esperemos que esta sentencia acongoje a todas aquellos que sigan creyendo que los niños son Made in China, haga saber que el “futuro” del que hablan los progres es un falso pretexto para centrarnos en el egoísmo presente y que el Viejo Incontinente se percate de que una vez olvidados sus orígenes, sus muertos, incomprensiblemente, no cabe otra lógica que la de olvidarse de los derechos de los futuros.

Publicado en www.elsemanaldigital.com

  1. 1 comentario a “El Viejo Incontinente”

  2. By Pilar Pérez on Abr 17, 2008 | Responder

    Me parece un excelente artículo.
    La falta de profundidad cuando hablamos de maternidad y paternidad es lo que nos está llevando a una sociedad incoherente y sin valores que está dispuesta a dinamitar desde dentro a la familia.
    Si seguimos propiciendo que los hogares estén vacíos (sobre todo de madres a las que obligamos a “conciliar fuera de casa”) nos encontramos con que el Estado está dispuesto y deseando llenarlos…. con lo que sea.

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