De La democracia en América y el despotismo en la España zapateril
Ahora que los barones le han prometido su apoyo para el próximo congreso del PP, lo cual le libra de tener que exponer sus ideas para tratar de convencer a la militancia popular, quizá no le vendría mal a Rajoy leer –o releer– a los clásicos. Tiempo tendrá para ello.
A la luz de lo que promete dar de sí
Leyendo a Tocqueville, Rajoy podrá saber que la exacerbación de la igualdad es el camino al despotismo democrático. Dado que lo natural es la desigualdad humana, el establecimiento de una igualdad que exceda a la igualdad ante la ley sólo es posible si el poder público crece lo suficiente como para reglamentar
Tocqueville da pistas también sobre cómo hacer frente al despotismo democrático que nos acecha bajo el manto de la igualdad. Para empezar, hay que hacer posible la libertad civil. Y para ello lo mejor es contar con un poder judicial independiente, un asociacionismo vigoroso y tener sentido moral y religioso.
La importancia del poder judicial no precisa muchos comentarios: considerarse respaldado por once millones de españoles embriaga a cualquiera, y cuando quien tiene ese apoyo electoral no ha hecho vida social fuera de las estructuras de partido es fácil que se crea omnipotente. No es casual que la campaña electoral socialista se redujera a Zapatero, como si el PSOE no existiera. Por eso conviene recordar, con el maestro francés, que “un poder electivo que no esté sometido a un poder judicial escapa tarde o temprano a todo control”.
El asociacionismo vigoroso es necesario para evitar que el poder público monopolice la gestión del bien común e imponga la igualdad
En última instancia, sólo el sentido moral y religioso puede frenar al despotismo democrático. Para imponerse, éste necesita masificar a la ciudadanía mediante la dictadura del relativismo y de lo políticamente correcto. “Cuando se hunde la religión de un pueblo, la duda se apodera de las facultades más elevadas de la inteligencia y paraliza a las otras casi enteramente”, escribe Tocqueville; y añade: “Un estado semejante siempre enervará las almas, aflojará los resortes de la voluntad y preparará a los ciudadanos para la servidumbre”. Por el contrario, la regeneración moral (que pasa, entre otras cosas, por la defensa de la familia y por no avergonzarse de la propia tradición religiosa) es necesaria para preservar la libertad civil y política.
Curiosamente, esto que puede enseñar Tocqueville a Mariano Rajoy es lo que le ha estado diciendo la derecha social en los últimos cuatro años, en que, saliendo a la calle, ha sostenido a un partido noqueado por la pérdida del poder. Pareciera que el PP desprecia a sus votantes y simpatizantes y, con el objeto de evitar la crispación, quisiera apuntarse al buenismo centrista. Visto el currículum flamencólogo de la Ministra de Igualdad, seguro que una cosa enseñará Bibiana Aído a Rajoy en su nuevo viaje al centro de la nada: a jalear con las palmas a ZP.

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1 comentario a “De La democracia en América y el despotismo en la España zapateril”
By Mariano Navas on Abr 24, 2008 | Responder
Al hilo de la reflexión sobre la libertad y la política me tomo la licencia de indicar una web que me ha llamado poderosamente la atención y en la que las personas preocupadas por este tema pueden tal vez encontrar algo interesante: http://www.lascortesciudadanas.com. Gracias.