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La Iglesia como baluarte de la razón

Publicado por Ángel Expósito Correa el 25 de Abril de 2008 en Política y Sociedad.
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Algo que llama poderosamente la atención en los últimos años es el interés que demuestran muchas figuras «laicas» (agnósticas e incluso ateas) al actual Magisterio de Benedicto XVI y al anterior del Cardenal Ratzinger. Prueba de ello es la solidaridad recibida de parte de no creyentes no sólo desde Italia, sino también desde Estados Unidos, Francia e incluso China, a raíz del llamamiento del Cardenal Ruini (ex presidente de la Conferencia Episcopal Italiana) para expresar solidaridad en la Plaza de San Pedro a Benedicto XVI el pasado 18 de enero, por el ultraje perpetrado por una exigua minoría de profesores y estudiantes de la universidad romana de La Sapienza, que con sus protestas le impidieron leer el magnífico discurso preparado para la ocasión.

La trama de fondo de todo el Magisterio de Benedicto XVI es la convicción que hoy en día asistimos no sólo a una crisis de fe sino también de la razón. A los creyentes de las distintas religiones – en especial a aquéllos, como los musulmanes, que desde hace muchos siglos nutren desconfianza hacia la razón – el Papa les recuerda el necesario diálogo entre fe y razón. A los no creyentes el Papa les habla en nombre de la razón, la única facultad que puede construir lo que Benedicto XVI denomina «gramática común de la vida social» que se imponga a los católicos como a los ateos, a los cristianos como a los musulmanes y a los budistas, y permita a todos vivir en paz. 

Mientras muchas voces callan e incluso niegan, sólo la voz del Papa se levanta alta y clara para defender la existencia de la verdad, la capacidad de la razón humana de conocerla – a pesar de la naturaleza herida del hombre tras el pecado original y los actuales que perjudican su conocimieno completo y perfecto – y de extraer normas comunes para temas como la libertad, la vida, la justicia, la familia. 

En el discurso que debería haber pronunciado en la Universidad La Sapienza Benedicto XVI encara las dos principales objeciones que le son dirigidas sobre este punto. Para empezar hay quien defiende, desde un punto de vista relativista, que la verdad no existe. Cada uno tiene su verdad, y ninguna es más verdadera que las demás. El Papa responde, con el filósofo no creyente Jürgen Habermas, que ésta es una postura que en el 2008 sencillamente no nos podemos permitir. Si la verdad de quien defiende la libertad y la justicia es considerada moralmente igual a la verdad de Hitler o de Ben Laden estaremos desarmados frente al nazi o al terrorista. La misma democracia, escribe Habermas, actualmente puede ser solamente defendida con argumentos “sensibles a la idea de verdad”.  

Segundo: también entre quienes no niegan el valor de la razón, hay quien defiende que el Papa en realidad “saca sus juicios de la fe” y luego los vende como racionales. Bien, responde Benedicto XVI: juzgad mis argumentos de manera laica, conforme a vuestro ejercicio de la razón y del sentido común. El Papa cita otro filósofo no católico, John Rawls, el cual sostenía que los juicios propuestos por la Iglesia en nombre de la razón no deban ser considerados a priori más verdaderos de los expuestos por otros; pero tampoco prejudicialmente menos verdaderos sólo por ser la Iglesia quien los propone. Antes bien, para Rawls la Iglesia tiene a su favor el activo de una larga «tradición responsable y motivada», por lo cual si acaso debe ser escuchada con más atención con la que se escucha a cualquier sofista. 

Es por que ven en él, contra un relativismo que desarma a Occidente frente a sus enemigos, un testigo apasionado de la razón y de la libertad, que tantos no creyentes estuvieron el 18 de enero en la Plaza de San Pedro junto al Papa (1).  

(1) http://www.cesnur.org/2008/mi_01_20.htm  

  1. 1 comentario a “La Iglesia como baluarte de la razón”

  2. By silvana on Abr 29, 2008 | Responder

    entrad en la página fundacionburke.org

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