Hillary la empecinada
Mañana sábado se reunirá el comité del partido demócrata encargado de dilucidar si los delegados de Michigan y Florida son finalmente tenidos en cuenta en sus primarias.
Obama quiere los votos de Michigan, pero Clinton no está dispuesta a aceptarlo sin más. Aspira a repartírselos y a quedarse con los de Florida.
Con todo, hoy ya parece cierto que la aritmética no acompaña a la senadora Clinton y que, dejando aparte algún acontecimiento extraordinario, los superdelegados acabarán inclinándose por el senador Barak Hussein Obama.
Pero necesita llegar al final para poder decir, en el caso de que saliera Obama como candidato y perdiera frente al republicano McCain, «lo veis, os lo dije. Él no era elegible mientras que yo si». Su objetivo no puede ser ya el 2008, si acaso el 2012.
A fecha de hoy, el mapa electoral sigue siendo prácticamente el mismo que en las pasadas elecciones de 2004 y Ohio sigue siendo tan relevante como entonces. La ventaja para los republicanos es que en ese Estado, de mayoría blanca y rural, Obama no cuenta con mucho predicamento.
La carrera de verdad aún no ha empezado. Y estos números pueden saltar si en

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