Ley de igualdad y acceso a la vivienda
Los estropicios de la ideología de género
Escribo estas líneas poco después de que un colega me haya contado lo ocurrido a un profesor universitario italiano, conocido de ambos. Nuestro amigo vivió decenios entregado por entero a la ciencia y no tuvo tiempo u ocasión de fundar una familia, hasta que llegado a los sesenta años contrajo matrimonio con una joven discípula. Por fin el soltero impenitente sentaba la cabeza. La notable diferencia de edad no parecía obstáculo para un amor auténtico. Al cabo de un año tuvieron un hijo y cuando todo parecía sonreírles, la joven esposa le anunció de un día para otro que se divorciaba. Resultado: la mujer se ha quedado con el hijo y con la casa, que según la sentencia del juez, volverá a manos del exmarido cuando el hijo cumpla treinta años, y recibirá además de su ex una pensión de mil euros mensuales. Mientras la mujer metía en la casa a un amante de su edad, el burlado profesor vive ahora en una residencia de estudiantes, pues su sueldo no le permite más.
Moraleja: cuando hay conflictos y se busca una solución justa, es preciso atender al caso concreto. No sirve quedarse en generalizaciones abstractas, tampoco cuando vienen impuestas por la corrección política. Se podría aducir que el caso de mi colega italiano constituye una excepción irrelevante, pero me temo que esas situaciones tienden a multiplicarse. Más que criminalizar a un género en bloque, procede buscar la solución más justa en cada caso. La ideología de género, que inspira en la actualidad tantas iniciativas parlamentarias y sentencias judiciales, hace un flaco servicio a la causa de la efectiva y deseable igualdad.

Cargando...




