La solución está en el segmento del lujo
La prensa alemana informa estos días de las novedades presentadas en la feria internacional Interzoo 2008, la mayor del mundo dedicada a los animales domésticos. En esta trigésima edición se han vuelto a batir los récords: 1.400 representantes de más de 50 países.
En las naves del recinto ferial de Nürnberg se puede encontrar absolutamente todo lo que cabe ofrecer a las mascotas o a sus dueños, desde la alimentación básica hasta los complementos más sofisticados. Por ejemplo, miniacuarios para gambas, pensados como objetos decorativos para las viviendas de los singles.
La feria crece sin parar, pero el mercado para los animales domésticos se estanca, y Klaus Oechsner, el presidente de la patronal alemana del sector, se muestra preocupado: “La facturación global del 2007 alcanzó los 3.300 millones de euros, con un crecimiento del 0,7%, pero el volumen vendido disminuyó un 2,1%, lo que significa que salvamos el año gracias al incremento de los precios. Y esto a pesar de que aumenta el número de mascotas: unos 23 millones, sin contar los peces (los alemanes tienen casi ocho millones de gatos y cinco millones de perros)”. Cuando los márgenes se estrechan estallan las guerras de precios, lo que amenaza con llevar a la ruina a muchos productores y comerciantes pequeños. Suena la alarma en un sector acostumbrado al crecimiento sin pausa y a la consiguiente placidez.
Hay que hacer algo para revertir esa inquietante tendencia, y Oechsner y sus colegas lo tienen bien claro: “La solución está en el segmento del lujo. Nos encontramos, pues, ante la segunda revolución en el sector, después de la primera que vivimos hace veinte años, cuando dejamos de vender tan solo perros y gatos y nuestra oferta se amplió de modo extraordinario”. Esta nueva tendencia se advierte en todos los ámbitos: en la alimentación, por ejemplo, se tiene cada vez más en cuenta las circunstancias de edad o estado de salud de los animales. Y en los complementos y accesorios sencillamente no hay límites para la fantasía y la capacidad de gasto de los clientes. La meta es que ningún capricho quede sin atender. Uno de los productos estrella de la feria es un cojín para perros recubierto de piedras brillantes de Swarovski, el lujoso fabricante de cristal. Hace ya tiempo que las más prestigiosas marcas de moda dirigen su atención por igual a las mascotas de sus clientes. Otras ofertas miran menos al espectáculo y van más a lo práctico, como cestas para perros con calefacción incorporada al suelo.
Mientras escribo estas líneas, los medios nos abruman con noticias terribles: hambre en países asolados por catástrofes naturales (y cuyos gobiernos corruptos y despóticos impiden además que la ayuda humanitaria llegue a los damnificados), encarecimiento notable de alimentos básicos a consecuencia del incremento de la producción de biocombustibles como fruto de políticas gubernamentales inspiradas por motivos poco claros, de modo que uno no puede evitar preguntarse: ¿dónde está la solución para este mundo que parece haber enloquecido?

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