La refundación de la economía de mercado
Casi todo el mundo sabe ya que los euroburócratas y sus colegas del ala oeste han decidido que el mundo financiero necesita ayuda urgente. Se han nacionalizado e intervenido bancos en una ola de socialismo salvaje, se premia con el alivio financiero a los que no han sabido gestionar los ahorros de los demás y se adormece a las sociedades diciendo que ya ha llegado el Estado, como si fuera la caballería, para impedir la masacre.
Estas medidas, de las que los gobiernos parecen sentirse orgullosos, aunque tengan también parte de culpa de la crisis, significan, en resumidas cuentas, más intervención del Estado, más dirigismo y más protagonismo de las instituciones supranacionales no representativas. Esto es lo que los asesores de mercadotecnia de los partidos están llamando “refundación del capitalismo”. Más propiamente hablando deberían llamarle en honor a la verdad “refundación del sistema de economía mixta”, economía que actualmente sufrimos en occidente.
El capitalismo en sí no existe, es una creación semántica marxista que describe aquello que no es el socialismo, o sea, la acumulación de capital (mucho o poco) en manos privadas. Hay que recordar que el socialismo es la acumulación de capital (que antes era privado) en manos de una élite estatalista. Salvo en los Estados Unidos, donde la palabra “capitalismo” goza de buena reputación, normalmente es un término que en Europa se usa poco o nada, porque usarlo significa de inmediato ponerse del lado de los opresores, de los empresarios y banqueros de levita y sombrero de copa como los que acabo de ver en alguna campaña comunista de tufillo un tanto rancio.
El sistema que tanto critican los socialistas está basado en la libertad de empresa. Pero si analizamos brevemente los pilares del sistema, veremos que se trata de un sistema económico que confía en el juego del mercado con los siguientes efectos: la libre fijación de precios; la libertad de establecimiento de empresas; la libertad de consumo basado en la elección del producto que mejor se adapta a las necesidades de cada comprador. El Estado tiene reservado su papel teórico, a saber, debe vigilar para que no haya deshonestos que engañen, defrauden o timen a cualquiera de los dos lados que componen el juego del mercado.
Cuando se habla de refundación del capitalismo es dificil precisar qué es lo que se quiere refundar. Como queda dicho en el párrafo anterior estamos hablando de juegos de libertades e intereses y no de partidos ni ideologías. Los socialistas tienen una gran capacidad de refundarse y quieren trasladar sus inquietudes a otros ámbitos de la realidad que creen, ingenuamente, que son parte de una ideología, cuando en realidad esas cosas que pretenden regular, como el mercado o la economía, tienen leyes propias autónomas de las ideologías.
El socialismo lleva refundándose desde el siglo XIX. La primera, la segunda y la tercera internacionales llevaron a modelos diferentes de socialismo, de comunismo y a saber de cuantas ideologías más. El socialismo totalitario se refundó en fascismo tras la primera guerra mundial, pero ya se había refundado como socialdemocracia previamente y posteriormente con gran éxito tras la segunda guerra mundial. La socialdemocracia se refundó en centrismo cuando se desprendió de su herencia autoritaria y veremos en qué se refunda el centrismo en el futuro.
Los socialistas, ahora en la izquierda y en la derecha parlamentaria, creen que la economía de mercado es parte de la ideología antagónica que se proponen refundar, como si las leyes del mercado dependieran de algo así como la internacional capitalista.
Es una jugada peligrosa. Si la libre empresa se basa en la libertad del productor y del comprador, que debe asumir riesgos sobre sus ahorros y de su capital disponible, y de la libre fijación de precios, entonces, si “refundamos” el sistema mediante una intervención estatal que está fuera de su papel subsidiariamente legítimo, tenemos que tocar forzadamente cualquiera de las tres libertades sobre las que se apoya: la del productor, la del comprador y la de los precios. Cabe preguntarse cuáles de estas tres tocarán los burócratas, los partidos y las élites serviles nacionalizadoras. Si se quiere mantener un sistema equilibrado, eso quiere decir que se tocarán todas, de forma que los productores, los compradores y los precios que surgen del intercambio de ambos tendrán menos libertad de actuación, con lo cual fácilmente se deduce que una refundación de eso que llaman capitalismo no es más que un eufemismo que apela a un recorte de las libertades públicas.
Los conservadores debemos estar preocupados ante este nuevo acoso a las libertades y al papel subsidiario del Estado. Primero, porque en sí mismo el recorte de libertad normalmente trae consecuencias trágicas; segundo, porque significa una evasión de la realidad, transformando un sistema que se acomoda a la realidad humana en una serie de postulados ideológicos “refundables” al albur de las circunstancias.
La sociedad civil, falsamente aliviada por las medidas intervencionistas, probablemente no hará nada, se conformará y solo protestará si se queda sin trabajo ante una crisis que en vez de durar meses podría durar años.

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1 comentario a “La refundación de la economía de mercado”
By Carlos J. Gómez Martín on Oct 30, 2008 | Responder
Análisis mas que acertado y, sobre todo en España, de manual.Los socialistas de todos los partidos, como decía Hayek, quieren que el poder político prime sobre la libertad de elección del ciyudadano y, desgraciadamente, la sociedad es muy procvlive a entregarse en manos del “papá” estado y muy poco dada a ejercer su libertad.