La nueva derecha española
Hace un año, el libro de José María Marco, “La nueva revolución americana” se constituyó en uno de los referentes intelectuales indiscutibles de parte de la derecha española.
Su exhaustivo conocimiento de la sociedad norteamericana, del funcionamiento de sus instituciones, de su historia y de su evolución en los últimos tiempos dio a conocer un país en el que muchos españoles encuentran aún consuelo y modelo a seguir.
Pero además del indiscutible valor analítico e histórico, el libro de Marco llevaba implícitos los deberes futuros de la derecha española. Y sobre todos ellos, uno: la necesidad de oponer a la ideología progresista una alternativa genuinamente liberal de corte cultural y político. A diferencia de lo que ocurre en España, lo que caracteriza al movimiento conservador americano es su capacidad para sostener el debate político y cultural a la izquierda norteamericana. Ésta sigue teniendo su tradicional ventaja, pero el conservadurismo americano ha logrado recomponer, al menos cierto equilibrio cultural, ideológico y mediático. Equilibrio que en España está hecho añicos, y que recomponer es una necesidad urgente no sólo para la derecha, sino para la propia democracia.
Si algo así es posible en España, y si está sucediendo ya, “Por qué dejé de ser de izquierdas” muestra algunas de las indiscutibles claves de la nueva derecha española. Nueva derecha porque a diferencia de la vieja derecha, ésta es genuinamente liberal; y española porque a diferencia de ésta ni reniega ni disimula su defensa de la nación española.
Está nueva derecha está formada por un lado por toda una generación de jóvenes liberales, crecidos en democracia, que exigen a la política presente y no pasado. No participan de la mitología progresista española sobre la república, el franquismo, o la iglesia. Crecieron en una España enfangada en la corrupción de la izquierda socialista. Conocen bien los crímenes a los que condujo y conduce el paraíso socialista. Con un bagaje cultural sólido e inquieto, no dejan pasar una ocasión para combatir cuerpo a cuerpo con el progresismo español contemporáneo. Mario Noya ejemplifica a la perfección a esta generación de jóvenes liberales españoles, una nueva derecha a la que también pertenece Javier Somalo.
A éstos se suman los espantados de la izquierda. Ellos, sus experiencias, sus lecturas y su trayectoria biográfica son los protagonistas del libro. Difícilmente se podrá encontrar un grupo de personas más heterogéneo, por origen, formación, profesión y personalidad. Pero todos ellos tienen una serie de rasgos en común.
En primer lugar, ninguno de ellos tuvo de verdad convicciones izquierdistas; su militancia parece más bien un asunto de inquietud vital. La mayoría entró en los círculos socialistas, comunistas o troskistas por la necesidad íntima de hacer algo; contra el franquismo, contra la injusticia, contra el poder. De carácter inquieto y rebelde, acabaron en la izquierda porque probablemente no podían acabar en ningún otro sitio. De sus testimonios parece deducirse esto; como también el hecho de que la legión antifranquista actual estaba entonces en el otro lado.
En segundo lugar, a esta inquietud vital se unió una profunda inquietud intelectual; a diferencia de sus coetáneos izquierdistas, éstos no sólo leyeron -y mucho- los indescifrables textos marxistas, leninistas, postmodernistas de la época. Siempre proclives a lo prohibido, también leyeron a Hayek, Aron, Popper o Solhenitzin, que a la postre resultaron mucho más subversivos. Éstas lecturas empujaron a abandonar una militancia que, a la mayoría, ya no les encajaba.
Además de las lecturas, todos ellos conocieron la distancia entre la ideología y la práctica, entre las proclamas igualitaristas y el comportamiento de sindicatos y partidos políticos. Empezaron oponiéndose al estado franquista y lo siguieron haciendo con una clase política que ya empezaba a adueñarse de la sociedad civil. Así que todos abandonaron la izquierda, unos de manera explosiva y otros de manera más pausada.
Jiménez Losantos es el abanderado del grupo, objeto de las iras de una izquierda rompebocas que clama por la censura. Pero en el libro los demás testimonios no son menos interesantes, tanto como la personalidad de los protagonistas. La flema y la tranquilidad de espíritu de José María Marco y Amando de Miguel; la rotundidad de Pío Moa (”la izquierda debe volverse española y democrática, porque no es ni lo uno ni lo otro”); el humor y la ironía de Cristina Losada, Juan Carlos Girauta y José García Domínguez (”Pues bien, en el año 1976 la mayor organización política juvenil en el mayor barrio de Barcelona tenía un afiliado, que era yo (…) el mito es de que había cientos y miles… era sólo yo”), o el descubrimiento para el gran público de Pedro de Tena forman un conjunto complejo y desordenado en la forma, pero muy sólido ideológicamente.
De nuevo proporcionando munición intelectual de la buena, César Vidal se mete de lleno también en esta trinchera con un brillante epílogo: “Por qué la izquierda está muerta o siete razones para abandonarla”. E igual de interesante es el prólogo de Javier Rubio, de quien sólo debemos lamentar no poder leer más textos, de política o de cualquier otra cosa.
La habilidad de los autores y la personalidad de los protagonistas llevan a un libro fácil de leer, ameno y que agradará tanto al lector de Libertad Digital o la COPE que quiere conocer el pasado de quienes ya son “los suyos”, como al interesado en conocer algunas de las claves de la nueva derecha española. Y entre ellas, su característica principal, aquella en la que se deben poner todas las esperanzas: la voluntad inequívoca de sostener la batalla ideológica contra el progresismo. Voluntad que se plasma, además, en un regalo para el lector; la página web Por qué dejé de ser de izquierdas, donde se encuentran testimonios anónimos no menos interesantes que los aquí tratados.
Publicado en www.gees.org

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2 comentarios a “La nueva derecha española”
By Carlos J.Gómez Martín on Dic 16, 2008 | Responder
Desde hace tiempo, muchos clamamos por esa nueva derecha, por la aparición de una cultura sólidamente anclada en los valores cristianos, liberales ( no es incompatible sino lo contrario) , nacionales ( que nonacionalistas ) y democráticos.
Desgraciadamente, este país sigue siendo muy cobarde y la gente que se considera de derechas lo esconde y es, en su mayoría, incapaz de afrontar el debate con el rival ideológico. Mientras exista ese miedo, la izquierda seguirá campando victoriosamente en los ámbitos esencialkes de la cultura y la educación.
By Joan Albert on Sep 3, 2010 | Responder
En España estamos faltos de un movimiento político que se apoye en argumentos filosóficos, que esté al margen de ideologías religiosas, nacionalistas y sectarias. Movimiento liberalizador de la nefasta dinámica de los políticos de ahora. Para ello es deseable que los que tengan luces suficientes para liderar esta salida, clarifiquen públicamente la perversa situación actual en la que estamos inmersos fundamentalmente,en el bipartdismo y en ala impostura ideológica del PSOE, el PP y sus partidos bisagra.