"The great enemy of the truth is very often not the lie —deliberate, contrived and dishonest— but the myth —persistent, persuasive and unrealistic—"
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La tragedia de Mumbai: Al Qaeda, Cachemira y el silencio del islam

Publicado por Massimo Introvigne el 18 de Diciembre de 2008 en American Review.
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La tragedia de Mumbai me golpea dos veces: porque he estado varias veces en India para estudiar los grupos extremistas presentes en la zona y porque todas las veces me he alojado precisamente en el Hotel Taj Mahal, evidentemente considerado por los terroristas desde su arquitectura un símbolo de la antigua India colonial, y ahora golpeado por segunda vez en cinco años.

 Me aconsejarán cambiar de hotel: pero significaría darse por vencidos ante los terroristas. Sobre la matriz de los atentados hay pocas dudas: el grupo que ha reivindicado el atentado, los Mujahiddin del Deccan, es prácticamente desconocido pero la utilización continua de acrónimos nuevos es típica del network de Al Qaeda en India, que ha nacido en Cachemira y en Mumbai cuenta con centrales nunca realmente desmanteladas. El esquema se repite: cada vez que los gobiernos indio y pakistaní parecen acercar posiciones para una solución pacífica de la disputa sobre Cachemira, como estaba ocurriendo en los últimos meses, el terrorismo golpea. Las organizaciones terroristas del ultrafundamentalismo islámico en Cachemira se cuentan entre las más feroces: desde 1989 hasta hoy han provocado sesenta mil muertos, un récord segundo solamente al argelino. Pero esta fiereza no es ciega, y casi siempre ha elegido los momentos más oportunos para atacar, consiguiendo hasta el momento el objetivo de descarrilar el tren de la paz toda vez que éste parezca próximo a su destino. También Cachemira confirma de esta manera la tesis según la cual el terrorismo no es en absoluto “irracional”: persigue objetivos políticos precisos, y con frecuencia los consigue.

El problema de Cachemira es antiguo. La „repartición” de la península india entre una India hindú y un Pakistán musulmán inventada por los ingleses en 1947 deja sin solución el problema de los reinos formalmente independientes de las zonas de frontera, cuyos rajás deberían decidir con cuál de los dos países federarse. En Cachemira los habitantes son en su mayoría musulmanes sunníes, mientras la familia real es hindú. El rajá impone su religión sobre la de los súbditos, y en 1947 declara querer unirse a India. De ella surge una guerra entre India y Pakistán, concluida con un alto el fuego negociado en 1949 por las Naciones Unidas, las cuales detienen las tropas en una “línea de control provisional”, que deja un tercio de Cachemira a Pakistán y dos tercios a India, y piden que el futuro de Cachemira sea decidido por un referéndum que nunca tendrá lugar.

Se suceden en cambio dos guerras en 1965 y 1971, y una tregua firmada en Simla en 1972. La tregua aguanta durante casi veinte años, también porque entretanto sobre una parte de Cachemira plantea amenazadoras reivindicaciones territoriales China, e India y Pakistán saben que nuevos conflictos darían ocasiones a Pekín para intervenir. Al final de los años ochenta, no obstante, Osama Ben Laden decide personalmente abrir un nuevo frente en Cachemira tras los éxitos en Afganistán. En los 90 comienza una vasta campaña terrorista a cuyo servicio se ponen millares de voluntarios que Ben Laden infiltra en el país desde el extranjero.

Ben Laden, además, pone en marcha otra estrategia: desarrolla vínculos estrechísimos con la criminalidad organizada india. En 1993 en Mumbai un atentado provoca 250 muertos y es interpretado como una advertencia a la policía, que se interesa demasiado por sus asuntos, de uno de los grandes padrinos de la mafia india, Abu Salem, marido de una afamada actriz de Bollywood, Monica Bedi. No se encuentran pruebas, pero algunos años después Abu Salem y señora escapan primero a Kenya y luego a Lisboa donde serán capturados sólo en 2005. Tienen consigo documentos según los cuales uno de los principales dirigentes de Al Qaeda, Abu Hufeza, había proveído explosivo y hombres a Abu Salem para el sangriento ataque de 1993, aprobado personalmente por Osama Ben Laden. Como en otros países, Al Qaeda cuenta con el crimen organizado - con el cual está dispuesto a colaborar de muchas maneras - para un apoyo logístico precioso.

La raíz inmediata del terrorismo en India es por lo tanto el problema de Cachemira. Se trata de un problema sin soluciones fáciles, pero el informe de 1950 de la comisión ONU dirigida por el jurista australiano Sir Owen Dixon evidenciaba un hecho innegable: toda solución aplicada a todo el Cachemira, referéndum incluido, no conducirá a la paz, porque Cachemira está dividida entre una zona musulmana, una hindú y una budista, sin contar las divisiones lingüísticas. La “tercera vía” de quien sueña una Cachemira independiente es política y socialmente irrealizable - juntaría en un mismo Estado musulmanes e hindúes que se masacraron durante decenios - pero una racionalización sobre la base lingüística y religiosa de la “línea de control” puede llevar a India, a Pakistán y a la mayoría de los habitantes de Cachemira cansados de guerras y de muertos a aceptar la frontera “provisional” de 1949 como definitiva. Y es precisamente porque esta solución, que hoy parece posible y que también la futura administración Obama ha puesto entre las prioridades de la política exterior estadounidense, no se realice que Al Qaeda masacra a civiles en India y amenaza atentados en los Estados Unidos.

 Una última consideración, tal vez poco “políticamente correcta”, es obligatoria. Benedicto XVI ha recordado reiteradamente que el diálogo interreligioso en un plano estrictamente teológico corre el riesgo de no llevar a ninguna parte, mientras es urgente que las grandes religiones se encuentren en el terreno cultural y moral de los derechos humanos y de la condena sin reservas de la violencia y del terrorismo. Harto frecuentemente las autoridades islámicas han condenado el terrorismo en vía de principio, declarando sin embargo legítimos los atentados cuando se trata de “resistencia” contra “ocupantes”: los israelíes en Palestina, los americanos en Iraq, los hindúes en Cachemira. Prescindiendo de toda consideración sobre puntuales escenarios locales, el Papa ha recordado a los musulmanes que ninguna causa, aunque eventualmente comprensible, justifica el terrorismo y las masacres. Sólo desde una condena sin reservas de todo atentado terrorista podrá arrancar un verdadero diálogo.

Massimo Introvigne

Traducción: Ángel Expósito Correa  

  1. 1 comentario a “La tragedia de Mumbai: Al Qaeda, Cachemira y el silencio del islam”

  2. By Angel Oteros on Dic 26, 2008 | Responder

    Buenísimo el artículo.

    Hay que reconocer que aquí en Occidente somos unos ignorantes con respecto a lo que ocurre por aquellas lejanas fronteras.

    “Resistencia contra ocupantes”.

    Esto me recuerda cuando toda la progresía europea decía que Estados Unidos debería dejar Iraq. Todos estaban en contra de un Aumento de Tropas.

    La Guerra contra el Terror también es pura psicología de combate. El Aumento fue todo un éxito y nadie habla ahora de ello ¿Dónde están los detractores?

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