"Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto, ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza, ningún grupo puede actuar con confianza sino se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes e interes comunes."
Edmund Burke

Suscríbase al boletín:

España, camino de perdición

Publicado por Jesús Cacho el 16 de Enero de 2009 en Política y Sociedad.
Enviar el artículo por email
Imprimir este articulo

Lo que hoy tenemos, por el contrario, es un Gobierno que sigue empeñado en enmascarar la realidad, en engañar, en disfrazar la dimensión del problema. Ahora resulta que en marzo todo estará resuelto, o casi.

 Me llamó ayer tarde un amigo socialista que suele estar al tanto de lo que ocurre en la zahúrdas de Moncloa para decirme que, oh sorpresa, Rodríguez Zapatero, el de la dulce sonrisa, estaba deprimido, y que pocas veces la gente de su entorno le había visto con gesto tan desolado, tan superado por los acontecimientos, como este fin de semana. Días para olvidar. Datos de desempleo el jueves, medio millón de nuevos parados en solo tres meses, último terrorífico trimestre del año ocho; demoledor dato de Producción Industrial al día siguiente, viernes, con la caída más pronunciada en 16 años, y Madrid sitiado ese mismo viernes, literal y anímicamente colapsado por un nevadita de tres al cuarto, y esa sensación de frustración e ira que en otras épocas solía apoderarse de unos españoles llenos de complejos y que ya creíamos superada, porque, coño, éramos una gran potencia, lo recitaba antes Aznar como un mantra, y nos lo repite ahora Zapatitos, cuando lo cierto y verdad es que nada funciona, todo está manga por hombro, nadie asume su responsabilidad, las instituciones parecen no existir y sus líderes están desaparecidos en combate. “Como la Venus de Milo, España es una bella estatua, pero sin brazos”, que decía Joaquín Costa.

Y en esto que sale doña María Teresa por la tele, recién llegada de unas vacaciones que los españoles le hemos pagado en India, bien acompañada por una cohorte de periodistas, para pedir “tranquilidad” a esos mismos sufridos españoles, monísima ella, como siempre, con los últimos aderezos de su poblado ajuar: tranquilidad ante el colapso de Madrid, pide, y tranquilidad también, sugiere, ante la crisis abisal que se cierne sobre un país en estado de shock. Sensación general de que estamos ante algo desconocido para la inmensa mayoría de los españoles. Esto no tiene nada que ver con lo ocurrido en el 92/93. Esto es algo distinto, de una profundidad desconocida. El ritmo de destrucción de empleo es tan violento que cabe concluir que una parte importante de la Economía está colapsando, y eso contando con que, al decir de gente sabia, el daño se circunscribe de momento a la construcción y el inmobiliario, porque el verdadero ajuste no ha empezado aún en sectores tales como el turismo, la hostelería, el comercio, bancos y cajas, etcétera.

Lo cual que vuelve mi amigo monclovita a la carga para decirme que le ha extrañado mucho el súbito cambio de humor de ZP, porque en las últimas semanas parecía más contento consigo mismo que nunca, disfrutando en su papel de maquinista de La  General dándole a la manivela de hacer billetes, gozando como un niño con el gasto público, gustándose en el uso y abuso de la deuda pública, deuda para que Gallardón pueda levantar por enésima vez la calle Serrano, para que los reyezuelos de los taifas autonómicos puedan seguir dilapidando a manos llenas, para aumentar el salario mínimo el doble que la inflación prevista, para… ¿Cabe escenario más idílico para un populista sin formación que el poder tirar del gasto sin que nadie le ponga colorado? Nuestro hombre es muy capaz de anunciar un día de estos una mejora de las prestaciones por desempleo, y no me extrañaría que mañana mismo, para superar el bache anímico, reúna de nuevo en Moncloa a sus banqueros favoritos y nos anuncie, tras pedirle a Pepe Pérez (Intermoney) otro par de folios para explicarlo en directo por TVE, un nuevo plan de salvamento multimillonario con cargo a las futuras generaciones de españoles. ¡Ánimo, José Luis, campeón, tú sí que puedes! Viva el gasto público. Zapatero en su salsa y España camino de perdición.   

En Estados Unidos, con una tasa de desempleo situada en el 7,2%, el nuevo presidente Obama, ídolo de nuestro Zapatero remendón, se ha manifestado consternado ante la posibilidad de que el paro llegue al 10%, un guarismo insoportable para el sistema de valores de esa sociedad norteamericana tan sedicentemente individualista. En España, en cambio, los tres millones y pico de parados (13,4%) no parecen producir gran conmoción, como si esta sociedad anestesiada fuera capaz de tragarse cualquier sable sin pestañear. Y vamos camino de tasas de paro de entre el 17% y el 18% (más de cuatro millones) para finales del año nueve, con PIB negativo de entre el 2% y el 2,5%, y déficit público del 8%. En realidad, todo apunta a que 2008 se ha cerrado ya con un déficit del 3,5% para el conjunto de las Administraciones Públicas. Un desastre sin parangón en términos de empobrecimiento colectivo.

Colapso económico y crisis democrática

Empieza a resultar tedioso afirmar que la recesión de caballo a la que estamos abocados nos ha llegado en el peor momento posible: con la clase política más feble de las últimas décadas y con el propio sistema democrático en la fase más baja de su prestigio, víctima del tironeo de unos nacionalismos solo interesados en su corralito y de la incuria dolosa de las elites españolas, incapaces, si no abiertamente contrarias, a forzar un movimiento de regeneración democrática capaz de insuflar aires nuevos a la Constitución del 78. Acusamos una clamorosa falta de liderazgos. Lo del presidente del Gobierno en ejercicio es sencillamente una desgracia colectiva. Un líder digno de tal nombre hubiera creado un comité de crisis o algo parecido, un grupo reducido integrado por personas del máximo prestigio, a ser posible independientes, para, con un ministro de Economía creíble a la cabeza, y desde luego con el propio ZP, entregarse sin tregua a la tarea de adoptar iniciativas y transmitir confianza, empezando por decir la cruda verdad, convencidos todos de la urgencia histórica del momento que vivimos.

Lo que hoy tenemos, por el contrario, es un Gobierno que sigue empeñado en enmascarar la realidad, en engañar, en disfrazar la dimensión del problema. Ahora resulta que en marzo todo estará resuelto, o casi. En la tarea de expandir esta mercancía averiada se emplean a fondo a través de los medios de comunicación. Ha tomado sí, alguna medida interesante, como los avales del Estado para la emisión de deuda de bancos y cajas, una medida, además, básicamente gratis, y dieciocho iniciativas descabelladas, gasto público sin sentido de Estado ni de futuro, como la compra de activos a bancos y cajas, innecesaria, o los 9.000 millones para los Ayuntamientos, puro despilfarro. Las toman con el único argumento de fondo de que también lo hacen en otros países, y encima no las saben gestionar. Es el caso de la obra pública, asunto que ahora se antoja clave, un departamento al frente del cual sigue una señora que convierte en caos lo que toca, que no se entera de casi nada, y se ha enfrentado en bloque al sector privado.

Y lo mismo cabe decir de la oposición, cuyo estado de postración apunta firmemente a la necesidad de refundar una derecha moderna, sin adherencias del pasado. El escándalo en curso en torno al control de Caja Madrid, explica bien lo que hoy es el PP. Pero esto no le va a salir gratis a ninguno de los grandes partidos dispuestos a seguir viviendo de la sopa boba. Este guiso se va a poner muy caliente. Esta recesión, reflejo de la profunda crisis de nuestra democracia, va a tener un coste social y político importante. Ningún país, por muy narcotizado que esté por el ridículo buonismo de moda, puede soportar durante mucho tiempo un panorama como el que se cierne sobre España. En 1907, otro Roosevelt, Theodore, escribió que “cuando el hombre común pierde su dinero, se comporta sencillamente como una serpiente herida, y ataca a derecha e izquierda a todo lo que, inocente o no, atrae su atención”. Esto tendrá consecuencias trascendentes, porque todos, empezando por las clases medias, vamos a ser más pobres, lo somos ya, y algunos millones ni siquiera podrán seguir creyéndose parte de un sistema cuyos patrones siguen empeñados en perpetuarse en el Poder sobre la base de la mentira reiterada, la corrupción generalizada, la manipulación de la Justicia, el control de los medios de comunicación y el panem et circenses.

Publicado en www.periodistadigital.com

  1. 1 comentario a “España, camino de perdición”

  2. By VICTOR MARTÍNEZ BLANCO on Ene 16, 2009 | Responder

    Si, estamos en una etapa crucial, no tenemos líderes capaces de insuflar ánimo a la sociedad, de tomar medidas, de enfrentarse abiertamente a la especulación pura y dura de la plutocracia financiera. El poder de una nación se basa esn la unidad de sus ciudadanos, por intereses puramente crematísticos se han creado Reinos de Taifas, Montilla es una prueba, mucha nación catalana, pero el ni tan siquirera se siente catalán y si lo quiere hacer ver permitanme que me ría mucho, apoyado por un partido frikie y nacionalista, entonces, que es lo que se demuestra, la vaidez de una clase política por ocupar cargos, en muchas ocasiones innecesarios.
    España está en una situación de parálisis, con un excesivo gasto público, falta de valores, de ilusión y con unos lideres de poca monta comop Zapatero y Rajoy. Seamos claros, a ver si despiertan un buen puñado de ciudadanos que se lo creen, el nacionalismo es pura patraña, que atiza a una serie de descerebrados, dispuestos a creerse que forma parte de una raza superior, etnia o lo que sea, sin tener parte ni beneficio y encima, con su voto contrbuyen al aumento del gasto público.
    Como puede estar un impresentable como Saura al frente de la consejería de Interior de la Generalitat, que acude a una manifestación a favor de Hamas, y un tipo saca una pistola, aunque sea de juguete, e impide que lo detengan, y considero que debía ser detenido por apología de la violencia.Con todos mis respetos al colectivo gay, pero Saura es un mariconcete que no ha salido del armario y le gusta ver a sus “mosssos” formados y vestidos de uniforme, con sus fuertes corpachones.
    Esto que digo es simplismo, mo, de ninguna manera, a veces lo anecdótico es el síntoma de que una sociedad no funciona bien: padres sin autoridad, educación bajo ´mínimos, empresas sin crédito; una banca que chulescamente plantea que no va a conceder créditos con la inyección de dinero del Gobierno de 9000.0000.0000 de Euros; vamos de cara a los 4000.000 millones de parados; empobrecimiento de las clases medias, ministros estúpidos e inútiles y una oposición frágil, frente a un gobierno frágil.
    ¿Qué hacer? sin a´nimo de parafrasear al asesino de Lenin, creo que es hora de que sectores POPULARES empiecen a plantear la auténtica realidad, la necesidad de un cambio, pese a quien pese, por poner un ejemplo, ante lo que se avecinaba, ¿Son prioridades legalizar los matrimonios gays? ¿Dar estatus de matrimonio a las parejas de hecho? Porque, eso a medio plazo aumentará el gasto público también, ¿Tiene que soportar la nación un seguro de desempleo tan excesivamente largo? ¿Tienen que soportar las empresas tanto coste social? ¿En estos momentos, es soportable la carga impositiva que sufren pequeñas empresas y autónomos?
    Las medidas anticrisis no se pueden tomar en base a los sondeos electorales, en base al miedo a la pérdida de votos, porque, precisamente, a veces suponen sacrificios.
    Solo un liderazgo sólido, eficaz, y con carisma es capaz de hacer comprender a la nación la necesidad de afrontar la crisis, generando esperanza y prescindiendo de las encuestas porque tiene confianza en si mismo. Eso, hoy por hoy, no existe en una España dominada por personajillos con escaso peso internacional.
    Es, por tanto, necesaria la rebelión pacífica contra todo este estado de cosas, para salir de la crisis y hacer que España vuelva a ocupar el lugar que debe corresponderle, hoy por hoy, nos flatan estdadistas, que fomenten el ánimo de participación y acaben con esta situación de decadencia moral de todo un país.
    Pero, ojo, tengo esperanza porque intuyo que el movimiento está en marcha, tengo esperanza porque una serie de gente muestra las mismas ideas que yo, de que esto tiene que cambiar y cambiará.

Envíe un comentario