"Existe un amor a la patria que tiene su fuente principal en ese sentimiento irreflexivo, desinteresado e indefinible que ata el corazón del hombre al lugar de su nacimiento."
Alexis de Tocqueville

Suscríbase al boletín:

Change I have always believed in

Publicado por Henry Clay el 6 de Febrero de 2009 en American Review.
Enviar el artículo por email
Imprimir este articulo

Barack Obama, el Candidato, prometió que su presidencia sería la más ética de la historia (contando a partir del Código de Hammurabbi), incontaminada por la presencia de representantes de grupos de interés y alejada de cualquier sombra de duda sobre la probidad de todos los miembros de su Administración.

Barack Obama, el Presidente, firmó en su primer día, sendos Decretos Presidenciales por los que: a) nadie que hubiera estado en una firma de lobby en años precedentes podría ocupar cargo alguno, en ningún nivel, en su Arcadia política; y b) establecía un código ético de acceso a - y comportamiento en - la función pública. Barack Obama, el Personaje Real, procedió en los últimos diez días a designar, uno tras otro, a miembros de su Gabinete caracterizados por su morosidad fiscal y sus lazos con los mismos grupos de interés que Barack Obama presumía de lanzar extramuros del Ejecutivo.

Bill Richardson, designado como Secretario (es decir, Ministro) de Comercio, fue el primero en abrirse, al hacerse pública la investigación por un juez de California de un asunto de tráfico de influencias en el que Richardson, Gobernador de Nuevo México, habría otorgado un contrato público a una empresa a cambio de una contribución de ésta a su propia campaña electoral.

Entretanto Obama nombraba segundo en el Pentágono a un influyente representante de la empresa Raytheon, suministradora del Departamento de Defensa y a la que, en su nueva posición, se verá en el trance de tener que adjudicar o no contratos de su Departamento. Esto fue al día siguiente de su flamígero decreto anti-lobby. ¿Una excepción? Eh..no. Al día siguiente del día siguiente, Obama nombró a Tom Vilsack, representante de varias empresas del sector, Secretario de Agricultura. Y al día siguiente del día siguiente, nombró a Tom Daschle - que se había levantado 5 millones en tres años de tráfico de influencias a favor de empresas del sector de la sanidad - Secretario…de Sanidad, por supuesto.

Y vio Obama que lo que había hecho era bueno y se congratuló de su Obra. Y como era domingo, descansó.

Pero habiendo terminado con las firmas de lobby por el sencillo expediente de nombrar a todos sus miembros cargos públicos, decidió incorporar la segunda parte de su promesa de renovación, la ética, al Ejecutivo. Así nombró a Timothy Geithner Secretario del Tesoro (o sea, Ministro de Economía y Hacienda). ¿Dije Hacienda? Geithner debía al Tesoro 50.000 dólares, correspondientes a los años 2001 a 2004 en que, trabajando para el FMI, había omitido hacer la Declaración de la Renta para el fisco americano. Obama se mantuvo fiel a su hombre y el Senado demócrata aprobó.

No le pasó lo mismo a Tom Daschle, que además de su ejemplar asociación con los grupos de interés - tan denostados retóricamente por su Jefe como encumbrados en su Administración -, debía a Hacienda 130.000 dólares. O Nancy Killefer, nombrada Evaluadora en Jefe de la burocracia de la Casa Blanca que olvidaba pagar al Gobierno local del Distrito de Columbia el seguro social de su empleada doméstica. Los dos tuvieron que hacer mutis por el foro el martes de esta semana por el escándalo y, sobre todo, el ridículo.

Esa noche, el Inmortal descendió sobre todas las cadenas de televisión (ay, Chávez, eres un aprendiz a su lado) para mostrar su contricción y “aceptar responsabilidad” en el/los fiascos - allí donde, por cierto, por la mañana le parecían perfectamente idóneos y los delitos fiscales “errores sin trascendencia”- . La modestia del Hércules de pechos cincelados sobrecogió a los presentadores de las teles que declararon, después de la visita del Redentor, que la renuncia de tanto alto cargo delincuente probaba, en efecto, que la Administración de Obama era la más limpia y noble de la historia. Y procedieron, a continuación, a enunciar todos los delincuentes fiscales de la Administración Bush…eh..bueno,… no exactamente, porque no hubo ninguno. Lo que quiero decir es que procedieron a enumerar todos los delincuentes fiscales de la Administración Clinton…eh…bueno…no..porque…no hubo ninguno que llegara a tomar posesión como Geithner, que permanece en el cargo. Lo que quiero decir es que claramente es la Administración más ética de la historia. Un Camelot olímpico, de cuerpos apolíneos y almas aún más bellas, para una América renovada y de banderita.

Una Administración tan excepcional merece una mayoría parlamentaria de similar envergadura moral. Así, el Presidente de la Comisión más poderosa de la Cámara baja, Charlie Rangel, es objeto de investigación por diferentes fraudes fiscales que van desde la ocultación de la renta de las villas que posee en la República Dominicana hasta los royalties de sus libros, mientras se beneficia del carácter de renta congelada de los cuatro inmuebles que ocupan sus oficinas y viviendas en Harlem (y, por supuesto, su carácter de congresista por ese distrito no tiene nada que ver con la congelación del alquiler de esos pisos..no - qué va…habría que ser muy mal pensado). El Presidente de la Comisión Financiera del Senado, Christopher Dodd, es un receptor ávido y copioso de donaciones de las firmas de reaseguro hipotecario que están en el origen de la crisis financiera global. El Presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara, John Conyers - que quiere procesar a toda la Administración Bush por crímenes de guerra -, es un ex juez procesado y convicto por cohecho en su vida anterior.

Pero todos están por la esperanza, por el cambio y por la banderita. De hecho, siguen el manual de educación sentimental de su comandante en jefe, el Ungido, cuya casa de Chicago fue adquirida a precio de saldo de un empresario - casualmente también procesado - agradecido por los favores prestados por el Mesías cuando era Senador en el legislativo de Illinois.

Este es un cambio no tan delicuescente ni tan embriagador como el prometido, pero enteramente predecible para cualquiera que sea capaz de mirar más allá de la retórica ridícula de Primero de ESO que ha acompañado al Mesías en su ahora perfectamente irremediable ascenso.

Entretanto, en el Mundo Real, los iraquíes fueron a las urnas el domingo en lo que constituyeron las más libres, justas y democráticas elecciones en la historia del Mundo Árabe. El hombre al que se debe esta revolución democrática, George W. Bush, no fue mencionado en ninguno de los medios de comunicación de masas.

Y en Distopia, el Congreso está hoy a punto de aprobar la transición al socialismo, que sólo cuesta 1 billón de dólares. El Presidente bipartidista explicó por qué se aprobaría con la oposición unánime republicana: “Porque hemos ganado las elecciones”.

Publicado en http://blogs.libertaddigital.com/democracia-en-america/

Envíe un comentario