"El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión"
Edmund Burke

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Justicia para Israel

Publicado por Ángel Expósito Correa el 17 de Febrero de 2009 en American Review.
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Ahora que parece que se ha alcanzado un alto el fuego (aunque débil) en la guerra que opuso Israel al gobierno terrorista islámico de Hamás…

 No sabemos hasta qué punto beneficia este alto el fuego a Israel y a Occidente, esto es, si de verdad se ha debilitado de manera definitiva a los terroristas de Hamás o si, en cambio, se trata de una reposición de lo ya visto en el anterior conflicto del Líbano cuando Israel cedió a las presiones internacionales renunciando a la posibilidad de acabar con Hizbulá. En cualquier caso, considero una obligación moral decir la verdad acerca del supuesto “genocidio israelí” contra la población civil. Para ello me serviré de un artículo publicado en el diario italiano “Libero” de sábado 17 de enero 2009 escrito por Gianandrea Nativi.

Tras tres semanas de guerra el número de víctimas palestinas ha ascendido, según fuentes médicas de Gaza, a alrededor de 1.150 muertos y 5.000 heridos de los cuales es difícil establecer si el porcentaje de civiles asesinados y heridos represente el 25 por cien, como sostiene Israel, o el 60 por cien, como afirman los palestinos. No obstante los avisos, el lanzamiento de volantes e incluso llamadas telefónicas efectuadas por el ejército israelí para advertir a la población para que abandonara edificios y barrios en el punto de mira de los bombardeos era inevitable que un conflicto combatido esencialmente en ambiente urbano provocara un número elevado de víctimas civiles. Sobre todo si el campo de batalla es la Franja de Gaza, una de las zonas del mundo con mayor densidad de habitantes.

“Al aumento del número de muertos ha contribuido sobre todo el uso indiscriminado de los civiles por parte de los milicianos de Hamás que se sirven habitualmente de mujeres, niños y enfermos como escudos humanos y orientan deliberadamente el fuego de los medios israelíes hacia la población para explotar, con fines propagandísticos, la masacre de civiles. Un “estilo” nada nuevo, ya adoptado por los milicianos somalíes, por los serbios en Kosovo y más recientemente por los yijadistas en Iraq, por los hezbolá en el Líbano y por los talibanes en Afganistán. Las técnicas utilizadas por Hamás para transformar un millón y medio de palestinos de Gaza en escudos humanos han sido evidenciadas por un informe publicado por la Intelligence and Terrorism Information Center, uno de los más importantes institutos de investigación israelíes en el campo del antiterrorismo.

“La casi totalidad de los más de 8.000 cohetes lanzados contra el territorio meridional de Israel desde 2001 hasta hoy han sido lanzados desde patios, tejados y claros situados al lado de viviendas, hospitales y colegios. Hamás es consciente los radares están capacitados para localizar el punto de partida de los cohetes y morteros pero el tiro de respuesta israelí se ve obstaculizado por el riesgo de golpear a civiles. Además, los milicianos encargados de los lanzamientos contra Israel nunca llevan el uniforme para confundirse mejor con la gente y escapar de los reconocimientos aéreos.

“Hamás ha instituido todos los puestos de mando y los cuarteles en las áreas más pobladas de Gaza City y en ocho campos de refugiados de la Franja, los milicianos han abierto fuego contra las tropas de Jerusalén desde viviendas, sedes de las misiones ONU, colegios y mezquitas utilizadas también como depósitos de armas.

“El informe documenta numerosos casos en los cuales los milicianos han movilizado mujeres y niños poniéndolos sobre tejados y en los patios de las casas de los líderes de Hamás, les han obligado a bajar a las calles para proteger con sus cuerpos los movimientos de los combatientes, para recoger informaciones o para hacerse estallar entre los soldados (al menos una docena los kamikazes en Gaza desde el comienzo de la ofensiva israelí). Muchos niños en edades entre los ocho y los doce años que han recibido el entrenamiento paramilitar en los “summer camps” de Hamás desarrollan funciones auxiliares para los milicianos durante los combates: vigías, encargados del transporte de municiones e incendio de neumáticos para crear cortinas de humo.

“Todas prácticas, es oportuno recordarlo, que constituyen crímenes de guerra a todos los efectos aunque ningún organismo internacional haya hasta el momento incoado juicios para los líderes de Hamás responsables asimismo del uso de ambulancias como medios de transporte para los combatientes y las municiones en la primera línea y por las matanzas de muchísimos civiles durante los combates o en las ejecuciones públicas de muchos palestinos sospechosos de colaborar con los sionistas”.

Por supuesto, éstas son sólo algunas de las verdades escondidas a la opinión pública, pues se podría decir mucho más (como por ejemplo, el secuestro por parte de los milicianos de Hamás de la ayuda alimentaria enviada para la población civil). No obstante, en algunos podrá surgir la duda que revelando las atrocidades cometidas por Hamás queramos obviar o reducir las cometidas por Israel. Ante todo habría que ver hasta qué punto se han cometido realmente crímenes de guerra (para ello, y a diferencia de lo que ocurre en Hamás, se ha instituido una comisión ah hoc por iniciativa del ejército israelí) y, además, no debemos olvidar que la lucha que conduce Israel es contra una organización terrorista que como ahora ataca a Israel, un mañana podrá atacarnos a nosotros. Si Occidente no tuviera a Israel en el limes Medioriental tendríamos con toda probabilidad una Intifada en casa, lo cual no debe significar pasar por alto las diferencias existentes entre la identidad cultural y religiosa del Estado de Israel y la identidad cristiana de Occidente, así como tampoco la actitud, cuando menos antipática y hostil, de algunos ambientes judíos hacia la Iglesia y hacia cuanto ella representa.

Se trata, por tanto, de tomar conciencia de que nos guste o no, Israel forma parte del bando occidental contra el terrorismo islámico y que mucho debemos aprender de la determinación israelí en la lucha por su supervivencia (que también es la nuestra), y ello a pesar de los posibles abusos (pendientes de verificación) del ejército israelí.

  1. 1 comentario a “Justicia para Israel”

  2. By Alba Castro on Feb 26, 2009 | Responder

    Los palestinos y en general los árabes tienen un manejo impecable a la hora de prersentarse como víctimas. Hoy hasta en la escuela a la que asisten mis hijos se trata con desprecio a los cruzados pues se cuestiona todo proceder que ponga o haya puesto en riesgo la seguridad de los musulmanes. A menudo me pregunto a cuántos de estos cuestionadores les agradaría vivir en una Europa dominada por el Islam ¿ a la gente de izquierda que defiende a las mujeres golpeadas? ¿ a las feministas? ¿a los homosexuales? ¿ a los que defienden la libertad de expresión? Yo estoy de acuerdo con todos ellos en defender los derechos de las minorías, pero mi pregunta es como concilian ellos estas posiciones con los conceptos del Islam sobre estas cuestiones. Personalmente creo que cualquier idea se puede sostener siempre y cuando se apele a la coherencia. De estas incoherencias forma parte en grado sumo la prensa mundial. En mi país incluso un prestigioso medio anuncia ” israelíes asesinaroa a nueve niños palestinos…” Cuando mueren jóvenes o niños israelíes el mismo medio escribe ” murieron diez personas víctimas de atentado”. Así se va instalando en la población la idea de que sólo Israel produce muerte, Hamás produce atentados, la muerte que se deriva de ellos es accidental, al menos eso pareciera expresar su discurso. Occidente está enfermo, y el síntoma más grave es no defender su propia cultura mientras ensaya los más sutiles argumentos para defender una cultura ajena cuyos valores no comparte nadie.Cuándo vamos a despertar y valorar la magnitud creadora de nuestra cultura más allá de que esta cultura misma tiene una enorme capacidad introspectiva que le permite autocriticarse con el propósito de mejorar. Yo no veo esa actitud autocuestionadora en otras culturas. Sin duda podemos hacer muchas cosas de mejor manera, mucho más racional y humanamente de lo que lo hicimos en el pasado, pero ¿ alguien puede sostener que dicho esfuerzo no valga la pena? Los valores a que arribamos son el resultado de un largo camino no exento de sangre y sufrimiento, no podemos renunciar a ellos en aras de un infantil humanismo miope. No estoy a favor de la guerra pero Occidente tiene el derecho y el deber de defenderse, y eso por todos nosotros, incluso por los que no lo comprenden.

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