"Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto, ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza, ningún grupo puede actuar con confianza sino se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes e interes comunes."
Edmund Burke

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Bobby Jindal, ¿la gran esperanza republicana?

Publicado por Jorge Soley Climent el 3 de Marzo de 2009 en American Review.
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Joven y de origen indio, el gobernador de Lousiana fue elegido para dar la réplica al discurso de Obama.

 Aún no han pasado ni los primeros cien días de gobierno de Barack Obama y ya empiezan a aparecer artículos sobre los mejores colocados en el partido Republicano para encabezar la candidatura que deberá enfrentarse a Obama en 2012. Un poco prematuro, aunque las exigencias del periodismo y el desencanto entre las filas republicanas puedan explicar estas precoces cábalas.

Uno de los políticos en quien se ha centrado la atención es el exitoso gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, en quien muchos ven una esperanza de renovación del partido Republicano a partir de la recuperación de un discurso a la vez netamente conservador y cercano a los problemas concretos de la gente. Jindal, además, podría ser el anti Obama pues su piel es también oscura y su edad, 37 años, le capacitan para luchar en esa dudosa competición cronológica. Estos rasgos (diversidad racial y juventud) han sido, sin lugar a dudas, considerados por el Comité Nacional Republicano para encargarle a Jindal, la semana pasada, el discurso de réplica al primer discurso de Obama ante el Congreso.

Pero Jindal es mucho más que un inmigrante indio de segunda generación. Jindal nació en Baton Rouge, hijo de padres indios, y estudió en Brown University una doble major en biología y políticas públicas antes de irse a la Universidad de Oxford para obtener un master en ciencias políticas. Fue precisamente en Brown donde se convirtió al catolicismo, influido en gran medida por los dominicos, encargados de la pastoral universitaria, y su modo de presentar la fe católica como algo consistente y razonable. También destacó como un activista pro-vida, siempre dispuesto para el debate, durante su estancia en la universidad, por lo que no es de extrañar que obtuviera un 100% de voto pro-vida en los informes del Comité Nacional para el Derecho a la Vida durante su estancia en el Congreso de Louisiana. Jindal está casado con otra norteamericana católica de origen indio, Supriya, y es padre de tres hijas.

En 1996, con sólo 25 años, inicia su carrera como servidor público, al ser nombrado por el gobernador Mike Foster para dirigir el departamento de Salud y Hospitales de Louisiana. Once años después se convirtió en el primer no blanco en la historia elegido gobernador de Louisiana tras el trauma del huracán Katrina, ofreciendo un cambio basado en la honradez y la eficacia frente al antiguo gobernador, Edwin Edwards, que actualmente cumple una sentencia de 10 años en prisión por exigir dinero a un casino a cambio de la licencia para operar.

Como gobernador ha destacado como impulsor de una recuperación de la ética en el servicio público y también ha apoyado el cheque escolar, principalmente para permitir que las familias de Nueva Orleans pudieran enviar a sus hijos a colegios religiosos, al tiempo que ha demostrado una gran capacidad para gestionar la reconstrucción post Katrina. Todo ello explica que su nombre sonara como posible ticket para McCain y que haya sido elegido ahora para dar la réplica a Barack Obama.

Y sin embargo… el discurso de Jindal no fue todo lo electrizante que algunos deseaban para contrarrestar el efecto Obama. Bobby Jindal no es mal orador, pero Obama es,  a estas alturas, difícil de batir en ese terreno; en cambio, donde sí ha demostrado Jindal que es superior al presidente demócrata, hasta que se demuestre lo contrario, es en su capacidad de gestión real. El contenido de su discurso fue impecable y recordó a los mejores tiempos del reaganismo, llamando al trabajo duro para salir de la crisis, aunque en los tiempos que corren el no prometer paquetes de estímulo y gasto desbocado pase por falta de propuestas (de hecho, Jindal ha anunciado que no tiene previsto gastar todo lo que le ha asignado a su estado el plan de estímulo de Obama, pues no quiere financiar la creación de nuevas burocracias). No obstante, uno no puede dejar de pensar que hay algo de precipitado en lanzar a Jindal a la competición presidencial con cuatro años de antelación. Bobby Jindal tiene un brillante futuro ante sí, pero no debería quemarse en refriegas prematuras sino centrarse en la importante reforma que está llevando a cabo en Lousiana y que a buen seguro le aportará credibilidad y seguridad en un futuro próximo. Sería una verdadera lástima que le sucediera lo que a algunos jugadores de la cantera, subidos demasiado pronto al primer equipo, que se queman y acaban sus días deambulando por la segunda división.

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