"Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto, ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza, ningún grupo puede actuar con confianza sino se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes e interes comunes."
Edmund Burke

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El quinteto de Bruselas

Publicado por Manuel Martín Ferrand el 20 de Marzo de 2009 en Política y Sociedad.
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Celestino Corbacho, ministro de Trabajo cuando más cunde el paro, tiene la formación de un cajista de imprenta. A diferencia con su colega y fundador del PSOE, Pablo Iglesias, Corbacho no parece haber leído los textos que ha compuesto.

 Lo funcionarial, con devengo de trienios y todo, ha creado una casta nueva en lo que respecta a la defensa, estatal y sindical, de los intereses de los trabajadores. Lo burocrático se ha impuesto sobre lo político y ha conseguido anular el más mínimo germen revolucionario de negación, u oposición, al sistema.

José Luis Rodríguez Zapatero, con Corbacho de edecán, llegó ayer a Bruselas para participar en la Cumbre Social que, a manera de aperitivo, prologa el Consejo Europeo que hoy reunirá a los veintisiete mandamases de la Unión. Este tipo de asambleas no tiene probada su eficacia, especialmente desde que Europa decidió alejarse de los acuerdos de Lisboa y poner en veremos los de Maastricht; pero cumplen una hermosa función litúrgica y ceremonial. Los reunidos no creen en el demonio, pero lo exorcizan y eso suele generar un efecto balsámico entre los parados del Continente.

Al tándem Zapatero-Corbacho se unieron, para completar la delegación española en la Cumbre Social, José María Lacasa (CEOE), Ignacio Fernández Toxo (CCOO) y Cándido Méndez (UGT). Se supone que con ellos quedan representados los empleadores y empleados de todos los sectores económicos españoles; pero la realidad es que los citados integran un quinteto que, por su dedicación funcionarial con cargo al Presupuesto, tiene poco que ver con la realidad empresarial y trabajadora de la Nación. Las superestructuras, bendecidas por ceremonias electivas, le han ido quitando fuerza y nervio a unos proletarios que ya no tienen prole y a unos señoritos que renunciaron al señorío.

Este singular quinteto, al menos mayoritariamente, es partidario de hacer tortillas sin romper los huevos. Quieren enfrentarse a la crisis -a las crisis, que son más de una- sin recortes sociales que rebajen el gasto del Estado de bienestar y con lo que eufemísticamente llaman «políticas coordinadas contra el desempleo», algo que suena muy bien y no se sabe en qué consiste. Como tampoco creen en la eficacia de ofrecerle perejil a San Pancracio, no cabe esperanza alguna de que su viaje a Bruselas sirva para mucho. Desgraciadamente, los cinco llevan billete de vuelta.

Publicado en www.abc.es

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