"El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place."
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La reforma sanitaria de Obama

Publicado por Francisco Cabrillo el 30 de Julio de 2009 en American Review.
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Presentarla como una ayuda contra la crisis es un error y un engaño a la opinión pública.

 Basta leer un poco la prensa para darse cuenta de lo mucho que les cuesta a los europeos entender el debate que se ha planteado en los EEUU en torno al proyecto de reforma del sistema sanitario que intenta sacar adelante Obama. En los países de este lado del Atlántico, en los que existe, desde hace bastantes años, un sistema público de asistencia sanitaria de carácter prácticamente universal no se comprende por qué los norteamericanos no tienen algo similar; y causa mayor sorpresa el hecho de que, cuando un presidente quiere aplicar nuevas políticas para conseguirlo, encuentre tanta oposición, no sólo entre sus adversarios, sino también entre las filas de su propio partido. Este sentimiento de extrañeza suele ir acompañado de otro de superioridad, basado en la idea de que los sistemas sanitarios europeos son los mejores del mundo y de que lo que EEUU debería hacer es transplantar a América lo que ya existe en Europa.

Esta segunda actitud resulta, por cierto, un tanto sorprendente si tenemos en cuenta que la gran mayoría de las nuevas técnicas médicas quirúrgicas y el desarrollo de los medicamentos más avanzados tienen su origen precisamente en los Estados Unidos; y no parece casualidad tampoco que, en casos realmente graves o difíciles, quienes tienen medios para ello no duden en coger un avión y operarse o someterse a tratamiento en alguno de los hospitales norteamericanos más prestigiosos. Lo cierto es que la reforma que ha planteado Obama no es, como a veces se afirma de forma más o menos velada, una simple historia de buenos y malos, en la que el papel de los últimos lo desempeñarían, naturalmente, quienes se oponen al plan del presidente. El tema, por el contrario, tiene muchos matices. Y más aún en estos momentos, a causa de la crisis económica que el país está sufriendo. Un punto que nadie discute es el enorme coste que la reforma tendría para las arcas públicas. Y parece sensato, por tanto, detenerse a hacer números para tratar de reducir sus costes cuando las estimaciones de los analistas indican que el déficit público norteamericano puede este año alcanzar el 12 o 13% del PIB; y que las cifras para 2010, aunque algo mejores, seguirán siendo muy preocupantes.

Puede tener mucho sentido, por tanto, esperar a que se supere la crisis y a que las finanzas públicas se recuperen antes de emprender una reforma que exigiría tantos recursos. Pero la posición de Obama es muy diferente. No sólo quiere cambiar el sistema sanitario; también quiere hacerlo ahora con el argumento de que la reforma contribuiría de forma significativa a luchar contra la crisis y a reducir el paro. Y esto resulta, sin embargo, muy discutible, al menos por dos razones. La primera, que EEUU ha agotado ya las estrategias de combatir la crisis mediante incrementos del gasto público, como prueban las cifras de déficit mencionadas. La segunda, que el sector sanitario tiene una tasa de paro muy reducida; y lo que indican los datos es una insuficiencia de personal cualificado, que se viene cubriendo, desde hace mucho tiempo, con médicos y enfermeras procedentes de otros países. No se puede combatir el paro en un sector en el que éste no existe. La conveniencia o no de sacar adelante una reforma como esta, es una cuestión lo suficientemente compleja como para que sea debatida en sus términos estrictos. Presentarla como un instrumento para combatir la crisis es tanto un error económico como un engaño a la opinión pública.

Publicado en www.gaceta.es

  1. 2 comentarios a “La reforma sanitaria de Obama”

  2. By Félix on Ago 2, 2009 | Responder

    Áquí en Europa y en Espña en particular, donde el estatalismos cada día es más axfisiante en todos los órdenes, ni se discute que tal vez el Estado podría garantizar la asistencia sanitaria sin ser el colector de recujrsos, el inversor en servicios sanitarios y el prestatario de los servicios, es decir un gigántescto monopolio que no se aceptaría en ningún otro ámbito aquí se hace sin rechistar, con lo cual no es de extrañar tal actitud de extrañeza hacia la discusión que existe en USA, ¡faltaría más que aquí nos atrevamos a cometer el terrible pecado de poner en duda el sistema del padrecito ESTADO!. Pero lo cierto no es sólo que la medicina, la investtigación y los tratamientos punteros estén en EEUU, lo que es más simple, el sistema sanitario español y europeo en general con las pirámides de población cada día más invertidas y con una políticas agresivamente antinatalistas y abortistas, con pocas excepciiones y matices segtún el país, así como el sistema público de pensiones simplemente es insostenible, y, por ello, nuestra mirada de superioridad es simplemente indicativa de nuestrea estupidez.

  3. By Adrian on Sep 12, 2009 | Responder

    Me parece que le estan pifiando a una cosa, tanto Felix como quien escribio este articulo, y es esa form de razonar en torno al costo- beneficio.
    ¿A que nivel de imbecilidad hemos caido los seres humanos, que vemos a la salud como un privilegio de pocos y no como un derecho inalienable de todos?
    Hablar del estado como un gigantesco monopolio, es una estupidez, la salud no debe ser un negocio, es facil para un consevador que mira todo desde su sillon, fumando sus habanos, opinar sobre lo monopolico de un estado que presta el servicio sanitario a TODA la poblacion, porque puede costearse una prestacion medica privada(aca en Argentina las llamamos prepagas) pero diganle eso a un obrero nortemericano que se muere de cancer por no tener seguro medico, o a otro que se corto los dedos y el seguro le dio a elegir cual dedo queria que le coloquen porque colocarle los dos dedos era muy caro.
    Pensar todo desde una logica de costo beneficio, lo unico que nos va a traer es mas muerte, y mas desigualdad

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