"El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión"
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Haití: Primeras cinco reflexiones en torno al terremoto

Publicado por Santiago Milans del Bosch el 18 de Enero de 2010 en Política y Sociedad.
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La tragedia del terremoto que ha asolado Haití el pasado 12 de enero de 2010 me sugiere, dentro del dolor y la impotencia ante lo que está ocurriendo, cinco motivos (…)

La tragedia del terremoto que ha asolado Haití el pasado 12 de enero de 2010 me sugiere, dentro del dolor y la impotencia ante lo que está ocurriendo, cinco motivos de reflexión.
Primero.-Los laicistas aprovechan para cuestionar la bondad de Dios e, incluso, su propia existencia o atributo de Todopoderoso, llegando, al más puro estilo marxista, a culpar de todo lo ocurrido a Dios (en EE.UU. un senador demócrata llegó a presentar en 2007 una demanda judicial de reclamación de daños contra Dios, en  Nebraska, al que hacía culpable de las “nefastas catástrofes que provocan muerte”).  Pero la gran mayoría, por el contrario, ve fortalecida su fe en Dios porque existen explicaciones racionales científicas y bíblicas para tales sucesos; y entienden que al final, el Juez de todo el Universo hará lo que es justo, y ponen su empeño en trabajar para ayudarse a sí mismos o a sus más próximos, cuyas vidas han sido afectadas por el cataclismo. 

Segundo.- Estos terribles hechos también sirven para reconocer nuestra frágil condición humana tan llena de debilidades, tanto físicas como sociales (casi siempre los que resultan más dañados son los más pobres y desfavorecidos) y deficiencias políticas (los tremendos daños suelen ocurrir o agravarse en los países cuya clase política y funcionarios se nutren de la corrupción y de la violación de los derechos y libertades más básicas y elementales, aunque, ciertamente, ante fenómenos de esta naturaleza, todos estamos indefensos).  Por eso, esto nos lleva a sentir como algo natural la necesidad de solidaridad, a reconocer que en la vida, frente a las necesidades comunes, todos necesitamos de todos para salir adelante.  Ante el dolor no podemos hacer ninguna distinción de raza, religión o condición social para ponernos manos a la obra.

  

Tercero.- Dios creó el mundo tal como es; y en la naturaleza -que es bella- ocurren normalmente esos tipos de desastres (por eso llamados “naturales”) y el ser humano debe adquirir los conocimientos científicos necesarios para dominarla, en aquello en que ella fuese dominable.  El mundo está gobernado por leyes naturales establecidas en la Creación, las cuales hay que obedecer o sufrir las consecuencias.  Un terremoto es el movimiento violento del planeta, causado por la brusca liberación de energía acumulada durante un largo tiempo, como consecuencia del desplazamiento de las placas tectónicas que conforman la corteza de la Tierra que, aunque habitualmente son movimientos lentos e imperceptibles, en algunos casos suponen un fuerte choque entre sí que provoca la ruptura o superposición de una placa sobre otra, lo que lo origina (y, si no se detecta adecuadamente por el sismógrafo, o las edificaciones no están preparadas, provoca los tremendos daños que hemos visto).  Las mismas leyes que gobiernan la gravedad, la materia en movimiento, o fenómenos similares, también gobiernan las condiciones geológicas/meteorológicas.

Cuarto.- Además, algunos desastres puede ser el subproducto de algo que en sí mismo es bueno (si hay montañas para subir, deben también haber valles en los cuales uno puede caer; y si llueve en demasía, lo que palía la sequía, el resultado puede incluir inundaciones) o que hace resurgir en el ser humano el valor de la caridad, la ayuda solidaria, la justa distribución de los recursos, la erradicación de la pobreza, el voluntariado, la generosidad, la entrega, el amor, ….que ennoblecen a la especie humana, creada a imagen y semejanza de Dios.

Quinto.- Dios desea la felicidad del ser humano y, según nos dejó bien demostrado Nuestro Señor Jesucristo a través de su vida pública, su opción es clara: evitar o paliar los sufrimientos.  El dolor es camino de resurrección porque desde que el Señor sufrió y murió en la Cruz por todos nosotros, entendemos que todo dolor sirve para algo, que en sus manos ningún dolor ni sufrimiento se pierde.

  1. 3 comentarios a “Haití: Primeras cinco reflexiones en torno al terremoto”

  2. By Gilmer Villanueva on Ene 22, 2010 | Responder

    Estoy de acuerdo con lo manifestado en el punto 2do y 4to.
    Pero se debe ampliar a la responsabilidad que tiene los entes gubernamentales en cuanto se refiere a educaciòn. Si los gobiernos no destinan presupuesto necesario para este sector las clases menos favorecidas siempre viviran un grado de hacinameinto, falta de planificacion de vivendas adecuadas que permitan paliar estas desgracias. Los gobiernos de los paisen en vias de desarrollo son los que destinan minimas cantidades de ppto. para este sector. Debemosd pedir a Dios siempre que la clase política y funcionarios que se nutren de la corrupción y de la violación de los derechos y libertades más básicas y elementales, desaparezcan porque estos fenomenos tambien matan gente todos los dias. Son los terremotos mas graves que cada dia ocurren y de lo cual los comentarios no ese escuchan.

  3. By Luis Corcino on Ene 23, 2010 | Responder

    Gilmer, la historia haitiana es la historia de la corrupción de sus autoridades y de la inestabilidad politica, producto de ello. Nunca han logrado ponerse de acuerdo en nada, pero todo el que llega al gobierno se lleva lo que puede y punto.
    Desde Santo Domingo

  4. By Kraken Hauser on Ene 29, 2010 | Responder

    En respuesta al senador del punto primero, le diría que resulta cuando menos curioso que en una misma isla haya tal diferencia de acontecimientos y realidades. ¿Será casualidad también que una mitad sea de raiz española y cristiana y la otra de raiz laica francesa y esté totalmente dominada por el vudú?

    Efectivamente, las “nefastas catástrofes que provocan muerte” existen desde siempre y si uno lee la Biblia se puede dar cuenta de que habitualmente en el Antiguo Testamento (y con menos asiduidad después) han sido interpretadas como actos de la Justicia de Dios como castigo por los actos impíos de los hombres.

    Haití tiene una conexión especial con África, de naturaleza racial, cultural y religiosa, que le hace estar mucho más cerca de aquella que de su vecina América. Y África tampoco levanta cabeza…

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