Una emocionante nueva etapa para Chile
La victoria electoral de la Alianza significa el retorno al poder del grupo de jóvenes innovadores que ingeniaron la “toma amigable” del gobierno militar, cuyo resultado fue un milagro económico, una nueva Constitución democrática, y el traspaso voluntario y ordenado del poder a un gobierno civil liderado por la oposición una década más tarde.
Por primera vez en los últimos cincuenta años, una alianza de conservadores y liberales ha ganado las elecciones presidenciales en Chile. Sebastián Piñera, el candidato de la centroderechista Alianza por Chile, ha derrotado en las urnas a Eduardo Frei, un expresidente democristiano, representante de la Concertación, la coalición de centroizquierda liderada por socialistas y demócratas cristianos que ha gobernado al país ininterrumpidamente desde el retorno de la democracia en 1990.Aunque la mayoría de los medios de comunicación internacionales ha caracterizado los resultados simplemente como una “victoria de la derecha” luego de veinte años de gobiernos de izquierda, la administración entrante representa mucho más que un cambio ideológico. La victoria electoral de la Alianza significa el retorno al poder del grupo de jóvenes innovadores que ingeniaron, después de los primeros y turbulentos años del régimen de Pinochet, lo que ellos denominaron la “toma amigable” del gobierno militar, cuyo resultado fue un milagro económico, una nueva Constitución democrática, y el traspaso voluntario y ordenado del poder a un gobierno civil liderado por la oposición una década más tarde.
Tan exitosas fueron las políticas diseñadas por estos modernizadores que tiempo más tarde fueron emuladas en diferentes partes del mundo, en sitios tan distantes como Asia, pero más notablemente en los países excomunistas de Europa del Este. En Chile, mientras tanto, ninguno de los gobiernos de la Concertación se atrevió a deshacer ninguna de las reformas. Ni siquiera la actual presidente, Michelle Bachelet, a pesar de tratarse de una socialista que a finales de los años setenta se había exiliado en la entonces estalinista Alemania Oriental.
Gracias a las políticas transformadoras implementadas en los años ochenta, la pobreza en Chile se redujo de un 45% al actual 15% en poco más de una generación. Hoy en día, Chile es una nación próspera, estable y pacífica, bajo un Estado de Derecho, en una región en la que la inestabilidad política, la narcoviolencia y el caos económico son todavía la norma; en una región en la que demagogos como Hugo Chávez y sus aliados son la clase de líderes que normalmente suele gobernar.
El nuevo presidente, Sebastián Piñera, obtuvo un doctorado en Economía en la Universidad de Harvard y es un empresario exitoso. Antiguo profesor universitario y Senador nacional, es miembro de Renovación Nacional, el componente menor y más centrista de la Alianza por Chile. También es hermano menor de José Piñera, uno de los reformistas de los años 80 y quien fuera responsable de la privatización de la Seguridad Social, que creó el primer sistema privado de pensiones del mundo.
Aunque, como mencioné anteriormente, todos los gobiernos de la Concertación continuaron con las políticas económicas que heredaron y que tanto beneficiaron al país, tampoco llegaron a implementar nuevas reformas sustanciales, más allá de algunos exitosos programas de índole social y de combate a la pobreza. Mientras que Chile se prepara para celebrar su bicentenario en septiembre, es muy probable que el gobierno de Sebastián Piñera de inicio a una nueva etapa de reformas y de innovación que terminen por convertir a Chile en la primer nación desarrollada de América Latina.
Publicado en www.diariodeamerica.com

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1 comentario a “Una emocionante nueva etapa para Chile”
By Arturo Guerra on Ene 21, 2010 | Responder
Hola, quiero comentar que la nota muestra dos aspectos fundamentales, el primero es la voluntad de ahcer las cosas, punto que me debemos tener en cuenta si se quiere hacer bien las cosas, segundo una idea fija de que existe algo de lo que no se puede uno apartar, y es que hoy en día el cambio sin un punto fijo y estable, bien definido es difícil lograr que se pueda dar un verdadero cambio y desarollo.
Esperemos que en el resto de Amerida Latina se vea eso.