Alejandro Chafuén: La globalización es un derecho
Autor de “Raíces cristianas de la economía de libre mercado”.
El libro de Chafuen cumple con creces una doble función: la primera, iniciarnos en algunas de las partes más desconocidas de la historia del pensamiento español; la segunda, explicarnos los sólidos fundamentos católicos -sí, católicos- del capitalismo moderno.
- En su libro sostiene que la economía de mercado tiene raíces cristianas y, además, raíces cristianas españolas.
- Parte de la idea de que cada uno de nosotros hemos sido creado a imagen y semejanza de Dios y, por ello, tenemos derechos que nadie nos otorga, sino que nos los da Dios, y que por lo tanto el Estado ha de respetar. El individuo y la sociedad es anterior al Estado y esto hay que reconocerlo.
- ¿Cómo se desarrolló esta concepción cristiana a lo largo de la Historia?
- San Agustín contribuyó a ahondar en esta concepción, pero el gran salto vino con muchos comentaristas de Santo Tomás de Aquino. Es sorprendente cómo el cristianismo ha marcado la civilización occidental, y no solo la economía. Las órdenes religiosas -cómo se gobernaban Domingo de Guzmán y los dominicos, por ejemplo- influyeron enormemente en el nacimiento del Estado de Derecho en Inglaterra.
- La escuela de Salamanca supuso un paso de gigante a la hora de ahondar en esta concepción…
- En temas de libertad de precios, de ganancias, de salarios, los profesores de Salamanca elaboraron un cuerpo de pensamiento económico importantísimo que ayudó a crear lo que hoy es la economía moderna. Francisco de Vitoria defiende el derecho de los indios a comerciar libremente y a tener propiedad privada. Dice que todo derecho es por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, y no “por la gracia de Dios”, como dicen los protestantes. Hasta los pecadores tienen derechos.
- Esto supuso un avance enorme…
- Sin duda. En las Naciones Unidas hay una estatua de Francisco de Vitoria; saben que era defensor de los derechos humanos, y también de la propiedad privada y del libre comercio. Incluso los profesores de Adam Smith decían que Francisco de Vitoria era muy libertario en temas de comercio internacional.
- ¿Existe un exceso de intervencionismo en la nuestra economía?
- Dado que el Estado es hoy es cuatro o cinco veces mayor que a comienzos del siglo XX, considero que hay un crecimiento muy fuerte de la intervención del Estado en muchos campos. Al mismo tiempo, hay un poco más de entendimiento, en diversos lugares del mundo, de los beneficios de la iniciativa privada de la economía de mercado.
- Por lo tanto, no considera que vivamos en una época de neocapitalismo salvaje…
- Hacia fines del siglo XX la gente decía que había un neocapitalismo pero, a mi juicio, había un neointervencionismo salvaje, con regulaciones muy complejas. En ciertos países que venían de una tradición capitalista, como los Estados Unidos o Europa, este intervencionismo no destruyó completamente la economía, pero muchos lugares que tratan de copiar estas medidas regulatorias no crecen a las tasas que podrían estar creciendo.
- Entonces, ¿qué decisiones se deberían de tomar para liberalizar la economía?
- Creo que la población de cada país debería llevar sus leyes hacia un mayor respeto de los derechos de cada persona, incluidos los derechos de la propiedad privada. La mejor forma de hacerlo es mediante la educación, a través de centros públicos, universidades, libros, formando grupos de trabajo con gente que piensa un poco distinto para alcanzar el poder político…
- ¿Por qué?
-Porque salvo que uno quiera ser dictador, la única forma de llegar al poder es formando consensos políticos.
- Muchos consideran que la crisis financiera se ha producido por confiar en la capacidad del mercado de autorregularse. ¿Comparte usted este criterio?
- No, de ninguna manera. Pero tampoco comparto la idea simplista de decir “dejemos que el mercado solucione la crisis”, porque lo que tenemos hoy en día no es mercado, sino un caos intervencionista. Generalmente quien controla las intervenciones son los mismos grupos de empresarios trabajando muy de cerca con el Estado.
- Entonces, ¿cual fue la causa principal de la crisis?
- En el actual caso, los incentivos perversos que creó la intervención de los gobiernos unidos a la codicia humana. Cuando hay formas de ganar dinero fácil, alguna gente -no toda- trata de aprovecharse sin escrúpulos; si pierden plata, hacen que el Estado les siga ayudando; es lo que se dice socializar las pérdidas y capitalizar las ganancias.
- Conclusión: el intervencionismo es el responsable de la actual crisis.
- Así es. Antes de la actual crisis del marcado inmobiliario en Estados Unidos, hubo la crisis de las empresas tecnológicas, que justo estaba explotando cuando sucedió el 11-S. En ese momento se decide continuar con la política expansiva monetaria.
- Y Estados Unidos no quería entrar en guerra con recesión…
- Exacto. La corrección que tenía que venir en 2001 nunca vino, y los subsidios a los enormes préstamos para comprar vivienda a gente que no tenía la capacidad para devolverlos alimentó de forma totalmente artificial esta burbuja en los EEUU. No había incentivos para prestar dinero a esa gente, pero, si no se hacía, la autoridad central monetaria amenazaba con represalias.
- Esta interpretación no es la típica que suele oírse en los medios…
- Creo que gran parte de la crisis fue causada por el intervencionismo estatal, pero es un mensaje muy difícil de decir para el público general; la gente ve Wall Street, banqueros y capitalismo, y yo veo corporatistas.
- Algunos economistas sostienen que los monopolios monetarios de los bancos centrales han sido los causantes de la crisis. ¿Comparte esta opinión?
- Sí. Los bancos centrales crearon artificialmente un exceso de liquidez para alimentar la reserva federal. Creo que habría que hacer una separación entre moneda y Estado para que, de este modo, el mercado elija cuál es el sistema monetario adecuado. En el mundo, por siglos, el patrón oro fue el que mejor cumplió esta función.
- ¿Propone volver al patrón oro?
- Yo estoy abierto a la competencia de diversos sistemas, pero el monopolio del control monetario por parte del Estado, que pone en manos de un grupo la riqueza de los ciudadanos, viola todo principio de propiedad privada. Pienso que si hay una autoridad central monetaria tendría que, por contrato, como en Nueva Zelanda, restringir la autoridad que tiene esa autoridad. De este modo, si la inflación pasa más del 3% tiene que renunciar.
- ¿Tiene la sensación de que la crisis financiera supondrá un paso atrás en el proceso de apertura de mercados?
- Los países socialistas -China, por ejemplo- son corporativistas. Por emplear una palabra politizada, diría que son “fascistas”; no imprimen hasta caer en la hiperinflacion, no controlan todos los precios. Han aprendido ciertas reglas y lecciones del mercado. Creo que el respeto a las normas de mercado no solo va a seguir en las grandes economías, sino también en las economías emergentes, y eso es lo que va a sacar a la gente de la pobreza.
- Por lo tanto, no parece que usted esté a favor de la tasa Tobin o de alguna otra manera de control o limitación de la especulación financiera.
- El ser humano especula, no es omnisciente. Siempre arriesga porque en toda acción humana hay incertidumbre. Lo que más me asusta de una tasa impuesta a nivel internacional es el control policial internacional ejercitado por gente sobre la que no tenemos ninguna garantía de que vayan a respetar la privacidad de los derechos de las personas.
- Sus comentarios no gustarán nada a los antiglobalización…
- A mi, la globalización, que la gente pueda escaparse de tiranos, que pueda sacar la riqueza de sus países donde las autoridades les quieren robar el dinero, me parece que es un derecho natural. Me parece que la tasa Tobin va en contra de los derechos naturales de las personas.
Publicado en www.albadigital.es

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