Scruton habla de liberalismo, sexualidad e Islam… entre otras cosas
El multiculturalismo ha estado siempre animado por resentimiento izquierdista y la hostilidad hacia la herencia europea. Es una filosofía de fragmentación, cuyo resultado sería una regresión de nuestra estabilidad política a lo que ha prevalecido en los Balcanes y el Oriente Medio.
Roger Scruton es probablemente el pensador conservador vivo más importante. En una reciente entrevista en The Clarion Review, de la que reproducimos algunos pasajes, Scruton aborda una serie de cuestiones cruciales para nuestra civilización:
Profesor Scruton, usted “llegó a la inmadurez de los años sesenta”, como escribe en su autobiografía Gentle Regrets [Continuum, 2006], y con un padre que era un maestro socialista. ¿Cómo llegó a ser conservador?
No estoy seguro de que realmente me convirtiera en un conservador, aunque lo he descrito alguna vez de esa manera. Más bien, descubrí que soy conservador, y lo descubrió en gran medida por la observación de la auto-indulgencia que llegó a su cénit en 1968. Después supe que, aunque no tenía muy claro a favor de qué estaba, sí estaba en contra del Movimiento y de la Revolución. Así que me puse a descubrir otra manera de ver las cosas, una manera que se basara en la aceptación de las cosas buenas que hemos recibido de nuestro pasado europeo y que estaría libre de aquella rebelión petulante.
¿Qué pasos dio a continuación para descubrir y recuperar esta otra forma de mirar, y qué hizo usted para revitalizar el movimiento conservador?
He explicado algo de esto en Gentle Regrets. Intenté descubrir otros académicos, periodistas, personas con un interés en la situación de la cultura nacional, y discutir el asunto con ellos. Ayudé a fundar el Grupo de Salisbury, en honor al gran Primer Ministro, ignorado hoy en día (lo que explica su grandeza). Me las arreglé para descubrir un número suficiente de académicos marginados y ex políticos de geriátrico para que la cosa pareciera plausible, y en 1982 se me designó como fundador y editor de la Salisbury Review. Fue la primera revista que advirtió contra la creciente amenaza de islamización de nuestras ciudades. Fue inmediatamente excluida de las bibliotecas universitarias, y sus autores sometidos a campañas de desprestigio: varios de ellos perdieron sus empleos como resultado de escribir para ella. Mientras tanto, había fundado (con algunos amigos) el Grupo de Filosofía Conservadora en 1974 - diseñado para inyectar ideas en el Partido Conservador. El Grupo fue considerado por el Partido tan absurdo que su sola mención, cuando intenté ser candidato en una elección, acabó con mi carrera política. Sin embargo, gracias a estas iniciativas, se me pidió que escribiera para The Times, y mis artículos llamaron mucho la atención. Me propuse en El significado del Conservadurismo hacerlo respetable. Y creo que lo conseguimos.
Usted ha descrito el conservadurismo como “amar al mundo como lo que es. ¿Qué quiere decir con eso?
Ser conservador implica, como usted dice, amar al mundo tal como es - no todo lo que es, pero sí lo que podemos recibir como un regalo de los muertos. Significa reconocer que es más fácil destruir que crear. Se trata de una actitud de amistad hacia la comunidad, más que un deseo de rehacer siguiendo un objetivo omnicomprensivo.
¿Qué distingue al conservadurismo del liberalismo clásico?
El problema con el liberalismo clásico es que nunca se detiene a examinar lo que está involucrado en su “no hacer daño a los demás”. ¿Dejo a los demás indemnes cuando destruyo mi propia capacidad de establecer relaciones personales a través del consumo de drogas, la promiscuidad, la adicción a la pornografía? ¿Dejo a los demás indemnes cuando me atonto a mí mismo con la música pop? No tengo nada en contra del individualismo, siempre y cuando se reconozca que el individuo es creado por una comunidad y por las restricciones morales que prevalecen en ella. El individuo no es el fundamento de la sociedad, sino su más importante producto.
Usted escribe sobre la necesidad de conservar una amplia gama de cosas: la familia tradicional, los tabúes sexuales, la naturaleza, la caza del zorro, las comunidades agrícolas viables, el Estado-nación. ¿Qué tienen estas cosas en común?
Todas las cosas que usted menciona son las formas de, o los preparativos para el amor. Esto es cierto incluso en la caza del zorro, que se basa en el amor hacia el caballo y el perro, hacia el lugar, el paisaje y el clima, y hacia la comunidad que ha crecido en un lugar y lo convirtió en su hogar. Se puede descubrir esto fácilmente en la notable literatura de caza en inglés, desde Fielding a Sassoon y en muchos otros.
¿De qué manera se los tabúes sexuales son una preparación para el amor? ¿Porque protegen la posibilidad de una relación sexual normal?
Una relación sexual normal es aquella en la que el deseo toma una forma personal y responsable, que pone por encima de la mutua gratificación, y que contempla un compromiso a largo plazo como su cumplimiento , un compromiso que permite a los involucrados ir más allá de un mero deseo. Este tipo de normalidad se ve amenazada por el culto a la juventud, por el nuevo tipo de educación sexual que hace la técnica más importante que el autocontrol, y por el miedo al compromiso. La pornografía, evidentemente, debería ser eliminada de la esfera pública, pero el problema es que la línea entre lo público y privado ha sido disuelta por internet, y ahora sólo pueden contemplarse medidas radicales. Si no se implementan, me temo que las relaciones humanas sexuales serán tan dañadas que poco a poco se degradarán hacia una especie de narcisismo universal.
Muchas personas consideran el conservadurismo una forma de nostalgia romántica, una reverencia irracional hacia el pasado. ¿Cómo respondería usted a esto? ¿Es el conservadurismo un movimiento romántico?
Toda forma de creencia política y social que tenemos ante nosotros a día de hoy está relacionada con el movimiento romántico, porque es el arquetipo de nuestro intento constante de vivir por nuestros propios medios. Pero esto es más cierto del socialismo que del conservadurismo, de hecho el socialismo es una especie de nostalgia enfermiza del futuro, que es aún más dañina que la nostalgia por el pasado. Y la palabra “nostalgia”, ¿qué significa? El anhelo del nostos, el “regreso a casa”, el Heimkehr, que es el corazón de todo pensamiento serio sobre nuestro tiempo en la tierra. Simplemente hay que distinguir las formas negativas de las formas positivas de nostalgia.
Usted argumenta a favor de preservar el Estado-nación, como un logro único occidental. ¿Qué hay en el Estado-nación que hace que lo defienda como la mejor fuente de identidad y el objeto de nuestra lealtad?
Lo más importante sobre el Estado-nación es que define una forma territorial de la lealtad bajo una ley civil. Nos dice: vive siguiendo un código de buena vecindad, vive con los extranjeros que están junto a ti y defiende vuestro hogar común contra los que quieren destruirlo. La alternativa a este tipo de lealtad no es una unión mundial, del tipo que sólo tiene sentido en las conferencias de los cosmopolitas ricos, sino una fidelidad religiosa, del tipo ejemplificado por el Islam, de la que están excluidos los extraños, y que rechaza el territorio y la ley civil como intrascendentes. Vamos a ver el daño que se causará por esta forma religiosa de lealtad en los próximos años, y en respuesta a ello los europeos estarán cada vez más de acuerdo conmigo acerca del Estado- nación. Pero será una dura lección.
Por lo tanto, ¿incumbe a cada uno el sentirse orgulloso de su país?
Por supuesto que es bueno estar orgulloso del propio país, como lo estás de tu familia, tus padres y tu ciudad. Eso no significa que no puedas criticarlo. Significa que debes reconocer que eres responsable ante él y que estás obligado por la fidelidad que define. Esta lealtad se ve amenazada por la transferencia de las decisiones a las organizaciones internacionales - no sólo a las ONG y la UE, sino a la ONU y sus instituciones subordinadas, a la OMC y a las multinacionales, y por muchas otras instituciones que deberían estar al servicio del Estado-nación pero que aspiran a dominarlo.
Pero, ¿cómo pueden ser controladas las multinacionales por los Estados-nación, sin que estos vean perjudicados sus propios intereses, sino a través de organizaciones internacionales?
Las organizaciones internacionales son necesarias, por supuesto. Pero deben tener competencias legislativas muy limitadas. Es muy fácil para un Estado-nación controlar a las multinacionales. Es para eso para lo que existe la ley. Sin embargo, sería necesario garantizar que los políticos no son “comprados” por las multinacionales.
¿Qué consecuencias negativas tiene el libre mercado? ¿Y de qué manera se debe limitar el mercado?
El mercado, abandonado a sí mismo, pone todo en venta, he aquí por ejemplo el problema de la pornografía. No permitimos que los niños sean vendidos - aún no, pero permitimos que sean considerados como mercancías de mercado cuando están en el útero. Es muy evidente, cuando se mira a estos hechos, que el mercado es un bien sólo cuando es controlado por el sentimiento moral, como Adam Smith reconoció. El mercado debe ser limitado por leyes que reflejan las necesidades de la vida moral. Algunas cosas deben ser retiradas del mercado, del modo en que la religión siempre ha tratado de preservar ciertos aspectos de la vida humana de los que la reproducción de la sociedad depende.
[…]¿Cómo deben los gobiernos occidentales abordar el desafío de integrar a los inmigrantes que están ya presentes en nuestras sociedades?
El multiculturalismo ha estado siempre animado por resentimiento izquierdista y la hostilidad hacia la herencia europea. Es una filosofía de fragmentación, cuyo resultado sería una regresión de nuestra estabilidad política a lo que ha prevalecido en los Balcanes y el Oriente Medio. Los inmigrantes islámicos deben ser animados a integrarse, por cualquier medio concebible. Y si no quieren integrarse, deben ser animados a marcharse a otro lugar, a fin de que sean gobernados por un sistema más acorde con sus anhelos.
[…]En su reciente libro, Culture Counts: Faith and Feeling in a World Besieged (Encounter Books, 2007), se termina con una nota de optimismo: “Los rumores de la muerte de nuestra cultura han sido muy exagerados.” ¿Qué signos esperanzadores ve usted?
Siempre es bueno terminar con una nota optimista, como el ayuda de cámara de Napoleón. En cuanto a señales de esperanza, los pocos pero decididos jóvenes que salen del sistema universitario con una educación, a pesar de los esfuerzos de los profesores para evitar su adquisición, la supervivencia de la música clásica y también de las tradiciones populares, la notable supervivencia del gusto literario, y la capacidad, comprobada en varias casas de nuestra vecindad, de apagar la televisión. También el fracaso de las sociedades post-modernas para reproducirse, y el declive demográfico de los izquierdistas.

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4 comentarios a “Scruton habla de liberalismo, sexualidad e Islam… entre otras cosas”
By Angel Oteros on Mar 11, 2010 | Responder
Qué pensador más total.
No existe otra palabra que lo abarque todo.
¡Increíble!
By Alba Castro de Rep on Mar 12, 2010 | Responder
Conservar la herencia cultural europea, me ha parecido siempre, al verla amenazada, una tarea de primordial importancia. Sin embargo, una postura conservadora tan extrema, me parece poco realista y asfixiante. El mundo es esencialmente dinamico, no hay fuerza humana que pueda impedir la evolucion continua de las formas culturales, en el mas amplio sentido del termino. Algunos cambios son buenos, enriquecen la herencia, la proyectan, la revitalizan, impiden su enmohecimiento..Abogar por un camino que conserve y reviva, me parece mas saludable que intentar que nada se mueva un apice desde donde estaba. Dejar de cazar zorros, es entender mejor la barbarie que implica esata vieja costumbre. No es amor a los perros , ni a los caballos, es desamor haciar la vida salvaje y la posibilidad de existencia del pobre zorro. Estoy resueltamente del lado del conservadurismo, hay muchas cosas tan valiosas que no podemos permitir su extincion por las veleidades de ciertas modas intelectuales y academicas, nacidas y crecidas bajo la sombra de los mas variados y extremos resentimientos. Pero cuidado, quien quiere detener el caballo del tiempo, se cae de la montiua y fractura su cabeza. Hay muchas cosas que debemos conservar, pero decidiamente hay muchas que debemos cambiar con el objeto de perfeccionar la maravillosa herencia recibida.
By Borja María on Mar 12, 2010 | Responder
Este tipo también ama al zorro cuando se le persigue y le da muerte.
¿Alguien le ha preguntado al zorro que piensa de todo esto?
¿Ser conservador y amar a los zorros es incompatible?
Si matan a todos los zorros… los conservadores, al perder la tradición, ¿se volverán liberales clásicos?
By Rodolfo Plata on Dic 1, 2010 | Responder
ISLAMISMO Y JUDAÍSMO SON AFLUENTES DE LA LETRINA TEÍSTA QUE IMPONE POR LA FUERZA LO QUE NO ACEPTA LA RAZÓN NI EL SENTIDO COMÚN. Y para derrotarlos solo es necesario actualizar el cristianismo de tal modo que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo secular, la pluralidad y el sincretismo. Enmarcándolo en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas y aplicaciones que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Sincretismo religioso expresado por Raimon Panikkar fruto de sus frecuentes viajes a la India: «Me marché cristiano, me descubrí hindú y regresé budista, sin haber dejado de ser cristiano». http://www.scribd.com/doc/42618497/Imperativos-Que-Justifican-y-Exigen-Urgentemente-Un-Nuevo-Enfoque-Del-Cristianismo