"The ten most dangerous words in english language are: I´m from the government and I´m here to help you"
Ronald Reagan

Suscríbase al boletín:

Cuidado con decir que la reforma de Obama está contra el aborto

Publicado por Marco Respinti el 29 de Marzo de 2010 en American Review.
Enviar el artículo por email
Imprimir este articulo

Mientras el Presidente de los Estados Unidos de América se preparaba para firmar la reforma sanitaria, que debería resolverlo todo pero que, en cambio, provocará más inconvenientes que ventajas a (…)

Mientras el Presidente de los Estados Unidos de América se preparaba para firmar la reforma sanitaria, que debería resolverlo todo pero que, en cambio, provocará más inconvenientes que ventajas a los contribuyentes estadounidenses, en la Abadía Benedictina de San Juan de Collegeville, Minnesota, el pasado sábado 20 falleció el padre benedictino Paul Marx, decano del mundo pro-life. En tres meses habría cumplido 90 años, fue el menos transigente y el más inflexible de ese mundo, muy variado, y nunca hizo concesiones a nadie (no pondré por escrito lo que me dijo hace años sobre algunos antiabortistas italianos que en su opinión estaban más interesados en la carrera política que en la defensa de la vida…).Se da por descontado que ni perdía el tiempo descalificando la administración pusilánime de Barack Hussein Obama, a su buenismo fuera de plazo, a sus espejismos tretas que están llevando a muchos, quizás demasiados, a caer en la trampa.. De hecho, abundan, por desgracia, los representantes y las siglas del mundo católico, del mundo que en principio estaría lejos de Obama en términos políticos, que hoy aplauden la reforma sanitaria de la Casa Blanca, al grito de “un poco de asistencialismo es bueno para el mundo”,” el asistencialismo es bueno y correcto”, “el Estado tiene sus deberes”. Porqué sí, lo que hay, en definitiva “el mercado” (que de suo funciona sólo si la gente sabe ser libre y responsable) a muchos aún da demasiado miedo: “la gente muere de hambre”, “los hombres mueren por las calles”, “te asiste sólo si tienes tarjeta de crédito”, es “puro liberalismo”, magia de un -ismo que inspiraría temor y temblor.

En 1981 el padre Marx creó Human Life International (HLI) y en 1989 el Population Research Institute (PRI), dos gigantes sublimes y fascinantes como la naturaleza de Front Royal, Virginia, a tiro de piedra de Washington. Difícil, sino dificilísimo, definir “liberal” a uno como él, y no obstante la libertad auténtica, esto es, responsable y el bien de las personas el padre Marx los llevaba en el alma. Por esto no se dejaba engañar por ningún demagogo ideológico. Ese gran pro-vida siempre ha sabido bien que la batalla por el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural es un elemento fundamental de una guerra cultural mucho más amplia, pero que precisamente por ello se la debe colocar en lo más alto de las prioridades.

En sus círculos siempre se ha hablado claro, siempre se ha llamado comunismo al comunismo,  progresismo al progresismo, democraticismo a la caricatura humillante de la democracia, liberalismo al liberalismo e incluso masonería a la masonería. En sus círculos fue donde se alzaron las primeras voces para denunciar la “Bomba P”, el fantoche demográfico ideado por los enemigos del bien común que han desactivado y distorsionado la verdadera ciencia (que en el HLI y el PRI se estudiaba y se practicaba, se estudia y practica).

En definitiva, el padre Marx estaría ahora junto a la American Life League de Judi Brown, la poderosa, inteligente y eficaz organización antiabortista, que rema con todas sus fuerzas contra el Obamacare, argumentando incluso entre los aliados del presidente. Para hacer entender que en la reforma de Obama no hay nada que impida la financiación pública masiva del aborto, que está llena de expresiones reconducibles a la mentalidad “de la salud reproductiva” y del “pro-choice”. En resumen, que la reforma, en su retórica y en su fondo, es un potente instrumento en manos de una administración que ya ha demostrado ampliamente cómo piensa sobre un tema no negociable como el derecho a la vida. El único consuelo es que ahora el padre de Marx, un poco como si fuera el Obi-wan Kenobi de la defensa integral de la persona humana, no ha sido abatido por sus enemigos: se ha vuelto más poderoso.

Envíe un comentario