"La superstición es la religión de los espíritus débiles."
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Los casos Garzón y el aborto

Publicado por José Miguel Serrano el 6 de Abril de 2010 en Política y Sociedad.
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Ahora cuando se pilla al juez, entre otras cosas, escuchando a los abogados con su cliente, ¡así se puede, menudo investigador!, el Gobierno anuncia que va a extender el atropello en nuestra deriva bolivariana.

La Audiencia Nacional, tribunal anómalo en la forma en que España puede ser considerada una nación anómala, respecto a una definición ideal, justifica su peculiar existencia en el terrorismo de ETA; pues posiblemente el escaso número de otros casos terroristas entre nosotros, aunque ciertamente algunos con muchas víctimas, se podía haber solucionado con sistemas diversos a la creación del monstruo que ha crecido en las cercanías de Colón.Es más algunas de las peculiaridades de nuestro sistema, que recortan con severidad los derechos más elementales de defensa, como es la confidencialidad indispensable entre cliente y abogado, se han justificado sólo en nuestra forma terrorista de crimen organizado. Se confirma así la suspicacia de todo jurista razonable ante los argumentos de la necesidad de limitar libertades: todo mecanismo que se inventa es susceptible de abusos y todo sistema policial es vago y tiende a exigir nuevos medios incluso frente a los fallos atribuibles a su ineficacia. Por supuesto, en todos sitios cuecen habas, baste ver el intento gringo de desnudar a todos los pasajeros de los aviones, lo que es una indignidad poco razonable cuando la policía ha tenido medios para localizar previamente algunos de los terroristas islámicos más notables.

En lo que se acusa a Garzón parecen constatarse dos sospechas claves de lo que ocurre en nuestro sistema jurídico. Una que ante el juez de instructor erigido en vengador audaz ni el detenido ni sus abogados tienen protección inmediata alguna. Cuando el juez es de la Audiencia Universal y se puede sentir como investigador más que como juzgador con garantías el acusado cae en un pozo sin solución. De nuevo este tipo de desplazamientos no es exclusivo nuestro. Cuando en el caso de Terri Schiavo el juez se erigió en su defensor y juez, esta enferma quedo inerme frente al criterio del ogro benevolente que la mando matar por su bien.

Otra sospecha es que por mantener la ficción de la pluriocupación de la Audiencia antiterrorista, algunos pueden ser tratados como terroristas cuando a lo más son estafadores corruptos y se usan con ellos medios que incluso países totalitarios reservan a crímenes más sangrientos. Véase si no el sistema de declaración nocturna garzoniano con viejas reminiscencias en prácticas policiales pero no, desde luego, judiciales.

El gobierno, se repite en sus maniobras. Como dirían los niños con los cromos, en esto “ya le”. Cuando la prensa internacional demostró lo que ocurría con los abortaderos del lobby carnicero cercano al Gobierno, éste montó un Ministerio y luego una Ley para el aborto o si, se quiere, para la impunidad de las Clínicas. Ahora cuando se pilla al juez, entre otras cosas, escuchando a los abogados con su cliente, ¡así se puede, menudo investigador!, el Gobierno anuncia que va a extender el atropello en nuestra deriva bolivariana. Lo dicho, ya le.

Publicado en www.elconfidencialdigital.com

  1. 4 comentarios a “Los casos Garzón y el aborto”

  2. By INSUMANCIA on Abr 8, 2010 | Responder

    Desearia saber qué ha sido de toda la inversión hecha para las vacunas de la Gripe A.¿Será el misterio de la TRINIDAD?¿A dónde ha ido a parar toda la Inversión, y dónde estan las vacunas’
    Nadie quiere comentar esto, y menos los de El Plural, apesar de reiterarlo varias veces.
    La Mystere F. de la Vega, sabe de todo esto pero no responde.
    Un saludo

  3. By Javier Úbeda Ibáñez on Abr 24, 2010 | Responder

    La familia es la primera y fundamental comunidad humana.

    Es ambiente de vida, es ambiente de amor. La vida de toda sociedad, nación y Estado, depende de la familia; la familia es, dentro de esa sociedad, un verdadero ambiente de vida y de amor. Hay que hacer mucho, mejor dicho, hay que hacer todo lo posible para proporcionar a la familia las condiciones necesarias para ello: condiciones de trabajo, de vivienda, de manutención: cuidando de la vida desde el momento de la concepción, respeto social de la paternidad y la maternidad, gozo que dan los niños desde que llegan al mundo, pleno derecho a la educación y, al mismo tiempo, ayuda a la educación en todas sus formas… He aquí un amplio y rico programa, del que depende el porvenir del hombre y de una nación.

    Cual es la familia, tal es la nación, porque tal es el hombre.

    Que la familia engendre la vida y sea fiel al derecho sacro a la vida. Si se rompe el derecho del hombre a la vida en el momento en que comienza a ser concebido dentro del seno materno, se ataca indirectamente todo el orden moral que sirve para asegurar los bienes inviolables del hombre. La vida ocupa entre éstos el primer puesto. La defensa del derecho a la vida, no es sólo en consideración a la majestad del Creador que es el primer Dador de esta vida, sino también por respeto al bien esencial del hombre.

  4. By Javier Úbeda Ibáñez on Abr 24, 2010 | Responder

    Este triste invierno demográfico pone de relieve la falta de esperanza que aqueja a muchas personas: no se quiere dar vida con amor generoso, porque se valora más tener cosas y disfrutar de comodidades.

    Pero, además, hay que deplorar un hostigamiento y conjura contra la vida: no se crean las condiciones favorables a la paternidad y maternidad; se llega a la aberración de considerar el crimen del aborto como un derecho de la libertad individual. Afirmamos, en cambio, que las personas, son el bien más valioso de la sociedad. Los hijos traen la primavera, la promesa de futuro, la esperanza y la alegría a la sociedad.

  5. By Javier Úbeda Ibáñez on Abr 24, 2010 | Responder

    Cualquier aspecto concreto de la auténtica cultura humana está orientada por sí misma a favorecer la cultura de la vida, como bien primario de todos los pueblos y condición de su misma existencia. Si en algún pueblo ha prevalecido alguna forma de cultura de la muerte, y ésta ha persistido, el destino inexorable de ese pueblo ha sido desaparecer de la faz de la tierra.

    El matrimonio es el ámbito específico de la germinación y de la transmisión de la vida y la familia es la institución en la que la vida encuentra su cultivo más apropiado: acogida, atención y cuidados, desarrollo, educación y formación. Por todo ello, la cultura de la vida, que se expresa originariamente en el gran aprecio a dicho don, abarca particularmente estas instituciones que por su misma naturaleza están íntimamente unidas al don de la vida: el matrimonio y la familia.

    La cultura de la vida es una verdadera necesidad para los hombres y mujeres de hoy: una cultura que sabe valorar el amor conyugal, la dignidad del ser humano y de las fuentes de la vida; que reconoce en el matrimonio y en la relación vital de los cónyuges el lugar de la donación de la cual brota la vida. Es pues un don espléndido del Creador, que valora el amor y el respeto al cónyuge y lo realiza así cotidianamente en la convivencia familiar. Acoger y respetar el designio unitario del Creador sobre el amor conyugal abierto a la vida, es el presupuesto originario y el principio fundamental de una verdadera cultura de la vida.

    La consistencia del valor de la vida y la fortaleza para afrontar las insidias contra ella que las amenazas del futuro pueden presentar es superable por la misma fuerza del amor conyugal. Sólo el sentido del amor y de la entrega de los esposos hacen percibir positivamente el don de la vida porque además podrán transmitirle aquellas claves con las que la vida merece ser vivida.

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