El diálogo con el régimen cubano. Una necesidad muy discutible
En octubre de 2009 el Ministro de Asuntos Exteriores español visitó Cuba. Una vez más, los socialistas prefieren mantener el diálogo amistoso con el dictador comunista de turno. La oposición (…)
En octubre de 2009 el Ministro de Asuntos Exteriores español visitó Cuba. Una vez más, los socialistas prefieren mantener el diálogo amistoso con el dictador comunista de turno. La oposición política española se apresuró a criticar de forma rotunda los abrazos y las sonrisas compartidas con la tiranía -gestos que, miembros de esa misma oposición, también practicaron en el pasado.Cualquier persona de bien ha de mostrar con firmeza al infractor que no es posible conseguir nada mediante la fuerza, la violencia o la privación de los más elementales derechos humanos (vida, pensamiento, educación, etc…). Nada.
Es muy explícito el aroma filo-comunista que desprende el actual Partido Socialista Obrero Español. No podemos decir que sea distinto al de los gobiernos de este mismo color anteriores a 1996. Sin embargo, hoy parece que forma parte de la línea estratégica o del pensamiento único que -por fin- parece haber triunfado en España (les ha costado conseguirlo aproximadamente 25 años, lo que ya profetizó algún jerarca del partido de Pablo Iglesias).
¿No fue Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE y del Gobierno, llamado el Lenin español? Este insigne socialista -por cierto, con estatua solemne en la capital de España- dijo, textualmente, en la campaña electoral de febrero de 1936: “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo. Y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”. Y entonces, “que no nos culpen si los excesos (…) se extrema hasta el punto de no respetar cosas ni personas”. Amén.
Yo no le voy a llevar la contraria a tan egregio padre e ideólogo del PSOE.
Parece que los hermanos Castro tienen este “Manual del Método Revolucionario” en su mesita de noche. También debe ser lectura de cabecera de los miembros y miembras del actual gobierno filo-comunista de España, inmerecidamente presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Miren, si no, qué contento está el mismísimo Santiago Carrillo con el Consejo de Ministros que disfrutamos todos los españoles.
Y ¿por qué afirmarlo? Muy sencillo. Tras la visita a Cuba, un diputado socialista interpeló a su camarada y Ministro, para fijar posiciones y contrarrestar el revuelo que había producido -una vez más- la indiferencia española ante la oposición democrática cubana.
“¿Que valoración hace el Gobierno sobre la reciente visita del Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación a Cuba?”. Esta fue la pregunta. Pero la intervención del citado diputado no tuvo desperdicio. Para él, el Partido Popular (PP) es rehén de sus “prejuicios” y tiene “ideas preconcebidas” que le inmovilizan ante ¡atención! la verdadera “realidad” del problema cubano. Porque, para el PSOE, el bloqueo político a la falta de democracia no ha dado ningún fruto y, cómo el Dictador no transige, la Democracia tiene que doblegarse, perdón, tiene que “dialogar” (¿les suena?) porque es mucho más productivo, “tanto para el pueblo cubano como para los intereses españoles” (sic).
El diputado esgrime numerosas muestras internacionales que avalan este ¿cambio de postura? ante la dictadura cubana. Incluyendo, ¡cómo no!, la de “la administración norteamericana del presidente Obama” (al parecer, neo-Papa socialista), al que -por cierto- no he visto de visita por la isla.
Pero si la pregunta fue estelar, la contestación del ministro español fue “galáctica”. Situó al PP en la “guerra fría” y le acusó de “unilateralismo”. Afirmó que, con su visita, defendió “los intereses de España y de los españoles” (¿y las españolas, señor ministro? ¿es que no tienen derecho a que usted las defienda?).
“Hemos reforzado la normalidad en las relaciones con Cuba; hemos permitido mantener un diálogo político que nos permite tener un mecanismo anual de defensa de los derechos humanos, de defensa de la protección de los ciudadanos cubanos y españoles para mejorar el entendimiento y la confianza entre los dos países” (sic, aunque parezca mentira. Y si no, que alguien me lo explique).
“Hemos mejorado también la situación de nuestros empresarios, que se encontraban ante una situación difícil (…) La situación económica en Cuba es difícil, pero el presidente Raúl Castro me ha asegurado que dará pago a todos los empresarios españoles que tienen alguna dificultad en el cobro”. Señor ministro, ha convertido a la Cancillería Española en cobrador del frac de las tiranías más abyectas del mundo. Muchas gracias. Ah! Por si no lo sabe, la situación económica en España no es, desgraciadamente, fácil. Pero le aseguro que en libertad, muchos más cubanos estarían en mejores condiciones para salir del marasmo (también los que están en huelga de hambre).
“Hemos permitido (…) recuperar nuestra presencia sobre el terreno (…) Ahora tenemos más de quince ONG trabajando mano a mano con los cubanos, trabajando sobre el terreno, ¿¿debatiendo??, avanzando en la cooperación. Esa es la normalidad en las relaciones (…) y la política que defiende España, porque es la que quieren todos los españoles” (sí, señor ministro, y también todos los cubanos ¿no?).
En marzo aterrizamos en la cruda realidad:
Se produce la más dura resolución conocida del Parlamento Europeo condenando a la dictadura que gobierna en Cuba por la muerte del disidente Sr. Orlando Zapata tras casi tres meses de huelga de hambre.
El Parlamento Europeo exige al régimen cubano que libere inmediatamente a todos los presos políticos y de conciencia, que dé pasos claves hacia la democracia y el restablecimiento de los Derechos Humanos, y que permita aumentar los cauces de comunicación de la Unión Europea y la disidencia política al régimen. El comunicado ha sido consensuado por todos los partidos, pese a que la Presidencia Española y la Comisión optan por el “diálogo” con el régimen como mejor respuesta ante las “necesidades del pueblo cubano” (es decir, que el Gobierno de España y los comisarios europeos creen que Cuba no necesita libertad).
La delegación del PSOE en el Parlamento Europeo comunicó que esa resolución de condena no se puede trasladar “en los mismos términos” al Congreso de los Diputados español porque “cada foro es cada foro” (sic). Efectivamente, señora eurodiputada. Y “cada régimen, cada régimen”.
Desgraciadamente, el nuestro cada día se aleja más del democrático europeo, y se acerca más al totalitario iberoamericano. Quizás por ello esta portavoz echara en falta el consenso en esta materia -totalitario- en el Parlamento español. Consenso -siempre- sobre su postura de diálogo, claro.
No aprendemos.
Publicado en www.semanarioatlantico.com

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