"La libertad abstracta al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada."
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La recuperación electoral de los republicanos pasa de nuevo por Massachusetts

Publicado por Marco Respinti el 22 de Abril de 2010 en American Review.
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Ahora cada paso, cada movimiento, cada iniciativa de política en EE.UU., tanto dentro como fuera del Partido Republicano, o sea, en el movimiento conservador en general, mira a la fecha (…)

Ahora cada paso, cada movimiento, cada iniciativa de política en EE.UU., tanto dentro como fuera del Partido Republicano, o sea, en el movimiento conservador en general, mira a la fecha del 2 de noviembre próximo en que se celebrarán las elecciones de “mid-term”. Por supuesto que no toda la política consiste en elecciones, pero las elecciones para la renovación de aproximadamente un tercio del Senado, de todos los miembros del Congreso y de un buen número de gobernadores puede dar el golpe de gracia final para la Administración Obama. Obviamente, esto sucederá sólo si el Partido Demócrata y Barack Hussein Obama pierden la confrontación, como por otro lado ahora parece probable, motivo por el que también en la izquierda, tanto dentro como fuera del partido, se contempla con inquietud esa misma cita. Además, una derrota electoral de gran magnitud sería difícil de recuperar por parte de Obama y por eso los republicanos, alargando el horizonte más allá de las mismas elecciones de mid-term, ya están pensando en la Casa Blanca en 2012.Sobre el papel, las condiciones para un éxito republicano son claras, y, desde determinado punto de vista, el Grand Old Party (GOP), el otro nombre del Partido Republicano, sólo puede perder las elecciones de noviembre por errores propios (algo que, sin embargo, no es nuevo ni imposible.) Una vez más el éxito, así como la diferencia entre la victoria y el triunfo, estará sobre el delgado filo de la navaja afilada cuyo mango está en manos de la “base”, es decir, ese electorado cansado, aburrido y molesto que se lanzará a los brazos de los republicanos solamente si estos son capaces de capturar la magia del momento. Por otra parte, además de un buen número de calculadores cínicos, en las filas del Partido Republicano hay un numerosos conjunto de gente decente, a saber, gente que quiere y cultiva las relaciones con los conservadores de base no solo por cálculo estrecho, sino también y sobre todo porque cree en sus principios.

Progresista hasta la exasperación, sede de los experimentos sociales más radicales y fuerte atrincherado del clan Kennedy, Massachusetts es uno de esos lugares donde nadie apostaría por la victoria electoral de un republicano, de modo que si esto llega a suceder el establishment izquierdista empieza a tener un sudor frío. Por esto, el eco de la victoria del republicano Scott P. Brown en la votación para cubrir el asiento en el Senado vacante tras la muerte de Ted Kennedy el pasado 19 de enero continúa resonando; por esto hace unos días Obama corrió a dar apoyo público al gobernador de ese estado, Deval Patrick, su viejo amigo. En noviembre, Patrick tendrá que soportar los asaltos de tres opositores de granito: el republicano Charles Baker, el ex tesorero demócrata por Massachusetts Tim Cahill, quien se presentará como independiente, y sobre todo ese 61% de la población del estado, según encuestas recientes recogidas por Allysia Finley en The Wall Street Journal del 6 de abril, crítica con su bagaje como gobernador. Especialmente porque lo poco bueno que se ha hecho en los últimos años en Massachusetts, como un sistema de cobertura sanitaria inteligente (caro, pero inteligente), ha sido hecho por su predecesor Patrick, o por Mitt Romney, el mormón republicano Dios-patria-familia que salió malparado de las primarias para la Casa Blanca en 2008, pero que todavía podría guardar algún truco importante escondido en la manga. En definitiva, No te metas con Massachusetts (Don’t mess with Massachusetts).

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