La dimisión de Stupak
Bart Stupak anunció el pasado 9 de abril que no se presentará a la reelección como congresista en las elecciones legislativas de noviembre. Lo normal es que este anuncio se (…)
Bart Stupak anunció el pasado 9 de abril que no se presentará a la reelección como congresista en las elecciones legislativas de noviembre. Lo normal es que este anuncio se asocie automáticamente al aparente sacrificio que tuvo que hacer para no dejar pasar la “histórica ocasión” de reformar la sanidad norteamericana.Su liderazgo fue indispensable para que durante meses el aborto fuera tenido en cuenta en el debate público. Sin embargo, del mismo modo fue decisiva su firma cuando sorprendió dando por buena la promesa de Obama de dictar una orden ejecutiva que restringiera la financiación de abortos con dinero público frente al contenido de la ley que después se aprobaría. Esta fórmula encerraba un maquiavélico truco que, si bien no iba a calmar muchas conciencias, al menos podía evitar una debacle electoral a aquellos que prestaran su apoyo.
Tal y como se configuró la reforma sanitaria, el grueso de ésta no empezará a entrar en vigor hasta el 2014 (tan solo algunas tasa empezarán a aplicarse próximamente). Para entonces es probable que la firma de Obama en una orden ejecutiva valga menos que las dedicatorias que pueda hacer en cualquiera de sus biografías. Para entonces es también probable que su presidencia de más de qué hablar en un libro de historia que en la portada de un periódico. Por tanto, parece difícil que la orden ejecutiva que prohíbe la financiación de abortos con dinero público sobreviva a una reforma sanitaria que prevé que eso ocurra.
Sin embargo, la retirada de Stupak debe relacionarse también con la espiral de renuncias que se está produciendo en las candidaturas demócratas. Senadores veteranos como Chris Dodd, Byron Dorgan, Judd Greg, etc. han decidido no presentarse a la reelección ante el previsible impacto negativo que la popularidad de Obama puede tener en sus resultados electorales.
Analizado en términos exclusivamente humanos, las historias de cada vida se miden como un éxito o un fracaso en función del momento en que se baje el telón. Después de años defendiendo la causa provida, parece improbable que Stupak quiera pasar a la historia como aquel que hizo posible la mayor ampliación del aborto en Estados Unidos desde el año 1973. Su renuncia puede ser entendida como una maniobra para permitirse protagonizar un segundo acto, eso sí, dentro de otros cuatro años.

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