Pobres pero en el paraíso
Hace unos tres años, durante una sesión del Programa de Formación para Jóvenes de la Fundación Burke manifesté que a los socialistas les encantaban los pobres, aunque lo hacía más (…)
Hace unos tres años, durante una sesión del Programa de Formación para Jóvenes de la Fundación Burke manifesté que a los socialistas les encantaban los pobres, aunque lo hacía más expresando una sensación que una profunda convicción. Tres años después y con el devenir de los acontecimientos en España, he llegado a la convicción de que el socialismo necesita indisolublemente para gobernar una sociedad pobre moral y económicamente, con independencia de que primero acceda al poder gracias a su pobreza moral o económica, y luego le añada como consecuencia de su gestión la pobreza económica o moral.Así, con pobreza moral me refiero a una sociedad que en su mayor parte no castiga las mentiras o la demagogia de muchos políticos; una sociedad que no castiga electoralmente el cinismo de unos dirigentes socialistas que viven con una ostentosidad totalmente contraria a sus proclamas presuntamente sociales; una sociedad que no exige que la dirijan los mejores sino sus iguales; una sociedad a la que no le importan los ataques a sus instituciones básicas como la familia y la religión, que fueron las que permitieron a lo largo de los siglos que ahora disfrutemos de nuestro modo de vida occidental; una sociedad que no denuncia la generalizada corrupción institucional y que no reclama transparencia. Esta pobreza moral conlleva necesariamente que, con independencia de los años de inesperado crecimiento económico de los que ha disfrutado España, ésta se haya sumido en una profunda crisis económica inseparable de su crisis moral.
En España Zapatero ganó dos elecciones generales precedidas de sendos atentados terroristas, y accedió al poder no sólo gracias a la manipulación política del 11M, sino gracias a la existencia de una masa de población acomodada en lo material, anestesiada en lo moral, y regida políticamente por lo sentimental. Una sociedad fuerte y exigente en lo moral y, por lo tanto, también lo político, no hubiera permitido la manipulación constante a la que se vio sometida por la izquierda ya desde antes de 2004 (i.e. el Prestige, Nunca Mais, la Guerra de Irak, etc). Una sociedad relativista y pobre moralmente, sí permite que la manipulen porque carece de herramientas y juicios morales suficientes para distinguir entre bien y el mal, la verdad y la mentira.
Por otra parte, entiendo que la riqueza económica de una sociedad sólo se puede mantener en el tiempo si está formada por ciudadanos que disfruten de instituciones no corrompidas, de un Estado que no ponga sus manos en todos los ámbitos de la sociedad, y que disfruten de una verdadera libertad económica y política, porque esta libertad es la que en los malos tiempos proporcionará el margen necesario para que los ciudadanos por sí mismos hagan los cambios que la sociedad requiera, sin tener que esperar a que sea el Estado el que tarde y mal haga las modificaciones que permitan a los ciudadanos tener dicha libertad. Fuera de ahí, las sociedades podrán experimentar mayores o menores crecimientos económicos, pero por lo general serán sociedades con un mayor índice de pobreza que las sociedades con mayor libertad.
En este estado de cosas, al socialismo le encantaría mantener una sociedad moralmente pobre y que al mismo tiempo fuese económicamente rica, porque es la forma perfecta de encontrar justificación a todo lo que haga políticamente, ya se sabe que con el estómago bien lleno es más sencillo que el ciudadano no se cuestione nada y sea capaz de tragarse todo tipo de mentiras y manipulaciones. Para lograr el cumplimiento máximo de su política de ingeniería social, el socialismo tiene por objetivo y necesita aumentar el volumen, las competencias y los ingresos de la Administración Pública, para sí controlar también mejor a la sociedad sobre la que aplica dicha ingeniería social con el objetivo de desarticularla y dejarla indefensa ante sus actuaciones políticas y sociales. El problema del socialismo es que dichas actuaciones van en detrimento de las posibilidades reales de actuación de los ciudadanos, de su ámbito de libertad y de su capacidad económica, por lo que conduce directamente a la pobreza económica. A un rebaño se le puede llevar a cualquier parte, pero esté donde esté lo único que hará será comer hierba del suelo, y ahí nos lleva el socialismo, a tenernos muy controlados, con la cabeza para abajo, y comiendo hierba de la finca que ellos elijan por nosotros, y cuando se acabe la hierba, a otra finca.
Conforme la pobreza económica va en aumento los socialistas nunca rectifican sino que aumentan el grado de intervencionismo del Estado en la vida y el bolsillo de los ciudadanos (diseñan costosos planes de intervención pública en la economía que tienen un efecto similar a intentar dar oxígeno a un zombi), y profundiza en la mentira y en la demagogia para hacer creer al ciudadano cada vez más pobre que, a pesar del mayor empobrecimiento de la sociedad, gracias a ellos vive en una nueva sociedad más justa, con mayor protección social, mas igualitaria (aunque eso es verdad, cada vez seremos todos más pobres), más avanzada socialmente, una sociedad en la que se oprime a los especuladores y a los ricos -cuando el oprimido real es el ciudadano normal-, y que avanza hacia un futuro mucho mejor, claro, siempre que lo continúen dirigiendo los socialistas.

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3 comentarios a “Pobres pero en el paraíso”
By maria belén moreno lardin on Jun 2, 2010 | Responder
Gracias Felipe por este articulo en el que con una claridad y sencillez excelente describes la triste realidad de esta España tan pobre en todos los sentidos. Lo peor es que a toda la pobreza moral y económica hay que sumar una profunda ignorancia fruto de los planes de educación tan lamentables que nuestros socialistas impusieron desde el primer gobierno de González, con el ” mago ” Pérez Rubalcaba, que aún hoy sufrimos, al fente.
Asi que son dos elementos que realizan una combinación muy peligrosa. Es necesario que los ciudadanos que todavía somos capaces de ver la realidad reaccionemos y en nuestros ámbitos de actuación intentemos hablar de las verdades de nuestros días.
Un excelente artículo, a pesar de que no me gusta la realidad que describes, porque es realmente triste para nosotros y para nuestros hijos. Pero hay que seguir luchando, la fé mueve montañas.
By Enrique Rodriguez Sirvent on Jun 4, 2010 | Responder
Leanme: El estado servil de Hilaire Belloc y la Hora 25 de Constantin V.Gheorghiu.
Despues de leer la Hora 25, vean si pueden la pelicula, y veran la manipulacion que se hace del libro.
By Francisco Balart on Jun 4, 2010 | Responder
Excelente. También en Chile mi patria, desde el Ministerio de Educación se inoculó la pobreza moral y la amnesia histórica durante los últimos 20 años. Sin embargo, o por lo mismo, hoy tenemos como primera prioridad remontar esa pendiente, única manera de dar a todos la oportunidad de ser verdaderamente libres.
Francisco Balart.