"El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place."
C.S. Lewis

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La nueva rebelión de las gentes

Publicado por Fernando Alonso Barahona el 1 de Junio de 2010 en American Review.
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Cuando en el otoño de 2008 publiqué mi libro “Quien es John McCain ” el mundo político e intelectual vivía los momentos cumbre de la seducción Obama que -en efecto- (…)

Cuando en el otoño de 2008 publiqué mi libro “Quien es John McCain ” el mundo político e intelectual vivía los momentos cumbre de la seducción Obama que -en efecto- venció holgadamente -aunque no de forma tan arrolladora como años antes había hecho por ejemplo Ronald Reagan- y parecía haber enviado al movimiento conservador al limbo de las largas esperas.Sin embargo en las páginas de aquel libro, enseguida arrumbado por la actualidad, se pasaba revista no solo al emergente y nuevo republicanismo norteamericano (que tan solo aguardaba un líder sólido capaz de unificar sus diversas alternativas) sino a la debilidad real de las propuestas de Obama y sobre todo a datos reveladores que casi nadie tenia en cuenta : los indices de rechazo del presidente George W. Bush eran desde luego elevados y muy superiores al 50 por ciento, pero el rechazo y desprestigio del Congreso ( dominado por los demócratas y presidido por Nancy Pelosi ) era aún mayor. El estallido de la crisis hizo tambalear las viejas políticas y muchos de los nombres que las habían servido . ¿Acaso nadie había previsto la catástrofe ¿, ¿ donde se ocultaban los auténticos responsables más allá de un grupo de estafadores o especuladores ¿.

Lo que ha estallado a partir de ese momento es una auténtica rebelión de las gentes, de millones de hombres y mujeres , de las clases medias, de personas mucho más allá de etiquetas políticas, que desconfían de un sistema político que parece haber sido copado por lo que se ha denominado una casta específica que desde hace demasiado tiempo tiene como principal norte su propio mantenimiento .

Obama durante algún tiempo se había dotado de ese aire fresco que tenía que entrar en los Departamentos públicos y en la Casa Blanca . Pero Obama - sin entrar en su buena fe o en sus cualidades personales - tenía mucho más de imagen que de realidad . LA vieja política y la falta de alternativas se apoderó enseguida de la maquinaria de Washington y poco a poco la popularidad del Presidente se ha venido abajo sin que sus muchos defensores y apologetas- sobre todo en el campo de la cultura- hayan hecho declaración alguna sobre el asunto . Pero la rebelión va mucho más allá del rechazo a Obama, un Presidente como tantos otros, un hombre como los demás, un político convencional como docenas de colegas de su partido y del republicano .

LA crisis económica, la arriesgada reforma sanitaria, la lejanía de Washington de los problemas reales y el creciente intervensionismo del Estado han hecho florecer los famosos Tea Parties , un auténtico movimiento social que amenaza con crear auténticas convulsiones en el seno de los dos grandes partidos . Lod primeros resultados electorales han sido reveladores . Veteranos políticos convencionales como A. Spector han perdido las primarias ( demócratas en este caso ), los aspirantes no quieren contar con el apoyo presidencial de Obama y entre los republicanos están empezando a ganar los nuevos hombres y mujeres que cuentan con el respaldo de los Tea Party dejando a un lado a los viejos dinosaurios que tienen detrás el apoyo oficial del partido . El triunfo de Rand Paul ( hijo de Ron Paul , ilustre candidato presidencial republicano ), la popularidad de Sarah Palin o la presencia creciente de Mike Huckabee, Scott Brown, Bobby Jindal …..constituye una buena prueba de las ansias crecientes de renovación en las filas conservadoras .

Por supuesto que para dibujar un programa sólido de gobierno hace falta una reflexión profunda y unos equipos eficaces y sólidos . Seguramente el Tea Party no puede hacerlo en soledad , pero sin embargo no se puede obviar el descontento real que millones de personas expresan a través de sus canales .

Es preciso reinventar la política, acercarla a las personas , ofrecer soluciones integrales , morales, éticas, políticas y económicas . No en vano la renovación viene desde un fondo conservador y las réplicas a los tea parties desde posiciones llamadas progresistas ha sido un rotundo fracaso .

Claro que esta rebelión es posible en un lugar como Estados Unidos que facilita la participación política directa en primarias y donde los partidos políticos no son maquinas burocráticas que controlan todos los movimientos , todos los candidatos y todas las propuestas .

España vive una crisis superior a la norteamericana , con unos índices de paro inasumibles, un despilfarro considerable y estructural en su sistema político ( Estado, Comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones ) y un creciente divorcio entre la clase política y los ciudadanos . Pero el sistema español, otorga todo el poder a los partidos . El ciudadano vota a un candidato para alcalde, o para diputado ….sin embargo es obligado a endosar además una lista de numerosos concejales o diputados varios a los que no conoce y sobre cuya selección no tiene la menor participación . Por si fuera poco, tras las elecciones , los pactos y los grupos minoritarios pueden alterar el resultado de las urnas y promover los más inverosímiles gobiernos ( hasta pentapartidos para evitar que gobierne el que ganó las elecciones ).

En España han comenzado a surgir muchas voces independientes y discrepantes ( y no solo en el PP sino tambien en el PSOE ), algunas de origen político y otras social ( como la Plataforma de las clases medias ). Pero el desánimo cunde cuando se observa que el sistema impide fructificar esos movimientos . En Estados Unidos esos movimientos pueden apoyar a los candidatos que deseen en las primarias de su partido, y tienen la oportunidad de votar distrito a distrito, diputado a diputado, sin listas gigantescas, abiertas o cerradas elaboradas en las sedes de los partidos . El resultado es que el elegido debe su puesto a la gente, a sus electores y en virtud de un programa concreto, no a las burocracias de su partido .

En España sin embargo, los eventuales Tea Party ni podrían constituir un partido político ( los medios económicos y los apoyos mediáticos son los que deciden ) ni pueden influir en elegir candidatos porque solo hay una lista cerrada en cuya elaboración nadie ha tenido que ver . Pese a ello, el creciente malestar de muchos ciudadanos con su representación política ha desatado cierto nerviosismo . Por eso el habitualmente brillante Gustavo de Arístegui sorprendía hace semanas con un desafortunado artículo tachando de peligrosos extremistas a los Tea Parties y felicitándose de que en España no tuvieran cabida . La realidad sin embargo es que las voces de millares de hombres y mujeres podrían encontrar eco si el sistema lo favoreciese y desde luego las cúpulas de los partidos temblarían porque su poder quedaría para siempre minado y además en su propia raíz .

La crisis económica no es solo financiera, lo es asimismo política y moral. Tal vez fuera tiempo de debatir alternativas de futuro, entre ellas la reforma a fondo del sistema político-electoral español . ¿Y si se abrieran nuevas posibilidades que permitieran como en el caso americano la elección directa de concejales, diputados y alcaldes. ¿O la separación de la elección presidencial de las del Congreso?

Es tiempo de ideas nuevas y de responsabilidad . No podemos asistir a una hecatombe financiera sin que nadie parezca darse por aludido y con la única medicina posterior de rebajas de sueldos a determinados colectivos. Todo ello sin la menor autocrítica y con los mismos dirigentes políticos que hace tan solo unos meses proclamaban que todo marchaba en la dirección correcta y que era incorrecto hablar de la posibilidad de una recesión .

Más que nunca, en este inicio del siglo XXI las personas - ciudadanos y no súbditos - quieren hablar . Y esta voz cada vez encuentra menos eco en los sistemas actuales donde la única participación es elegir entre dos o varias listas de políticos desconocidos que deben su carrera política a la cúpula de un partido o a un grupo de presión dentro de ese partido y para nada cuentan con la opinión de los electores .

Es tiempo de cambio, y como la historia ha demostrado en más de un acontecimiento, el auténtico cambio, la reforma eficaz, suele venir desde el horizonte del pensamiento conservador . La razón es clara , tan solo si se sabe hacia donde se camina, tan solo si se poseen unos valores básicos firmes y una ruta establecida se puede reformar, cambiar y enmendar los errores.

Claro que la pregunta siguiente debería ser: ¿Hacia donde vamos? O mejor aún, ¿hacia donde queremos ir? Un reto sin duda para un buen conservador .

Publicado en www.semanarioatlantico.com

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