"La superstición es la religión de los espíritus débiles."
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Aunque no te guste, estate atento a sus movimientos. Sarah Palin nos reserva sorpresas.

Publicado por Marco Respinti el 10 de Junio de 2010 en American Review.
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Hablar de uno mismo sin ser Fiódor M. Dostoievski (1821-1881) es de pusilánimes, pero se convierte en francamente molesto si uno tiene un mínimo de visibilidad pública, del tipo de (…)

Hablar de uno mismo sin ser Fiódor M. Dostoievski (1821-1881) es de pusilánimes, pero se convierte en francamente molesto si uno tiene un mínimo de visibilidad pública, del tipo de la que toca a aquellos que ejercen la profesión del periodismo. Mencionaré sólo algunos posicionamientos míos en la medida en que el recuerdo de algunos hechos concretos sirve para entender consideraciones mayores.Cuando la entonces gobernadora de Alaska, Sarah Palin, fue elegida como compañera de fórmula, era el verano de 2008, por el senador de Arizona John McCain, candidato del Partido Republicano para la Casa Blanca, me conté entre los que inmediatamente escribió con entusiasmo. Me gané inmediatamente una lluvia de insultos, críticas, y descalificaciones.

Se me han atribuido “profecías” sobre el éxito electoral de Sarah que nunca hice y fui descrito como un “viudo” inconsolable tras la derrota sufrida por el ticket McCain-Palin a manos de Barack Hussein Obama (ah sí, y de Joseph Robinette “Joe” Biden jr. pero de esto no se acuerda nadie….). Cosas que suceden. La cuestión clave sin embargo es que la mayoría de la prensa italiana ha descrito a la valiente Sarah como una fanática religiosa, una parafascista belicista, una talibán del antiabortismo, una ignorante que se asomó a las crónicas nacionales sólo gracias a un concurso de belleza ganado en su juventud y que haría mejor poniéndose a estudiar. Por ejemplo, estudiar el sistema complejo y fascinante de la comunicación política estadounidense, marketing incluido, para seguir con la sociología de ese fenómeno, el conservadurismo, que ahora está lejos de ser sólo una de las opciones políticas norteamericanas y, a continuación, la historia del país más citado y menos conocido verdaderamente del mundo (sí, exactamente los Estados Unidos de América). Si lo hiciera, de hecho, ese mundo advenedizo empezaría inmediatamente a quejarse.

Saldemos cuentas con el pasado. En 2008 McCain, un republicano que ciertamente no era muy querido por los propios republicanos (tanto por el establishment del partido como por los votantes), sudaba las clásicas siete camisetas para conseguir ser aceptado por el mundo conservador (que, recordémoslo, no es automáticamente superponible al electorado republicano). McCain habría perdido más clamorosamente de lo que lo hizo si no hubiera captado ese voto, que estaba abandonando el campo republicano. Palin fue la estratagema más astuta que los republicanos fueron capaces de idear, en un año electoral de pesadilla y tal vez estuvo marcada desde el inicio, por el objetivo de salvar lo salvable, esto es, cubrir el flanco derecho. Sin Palin McCain hubiera perdido de modo aún más desastroso, sin conseguir mantener vinculado al partido a ese gran número de conservadores que decidieron una vez más votar tapándose la nariz sólo en virtud de Sarah, vista como un elemento moderador de las pulsiones no-conservadores de McCain. Y esto sobre todo porque, a pesar de lo que muchos piensan, la propuesta política de Sarah Palin (basada en principios no negociables, en temas de defensa, de seguridad nacional, relativa a los impuestos y sobre el tamaño del Estado) se alinea perfectamente con la cultura conservadora, pero sobre todo es lo que en realidad piensa un número cada vez mayor de estadounidenses.

Por ejemplo, la gente del Tea Party, que sin duda constituye un fenómeno de tipo conservador o mejor antiobamiano, pero también una muestra y prueba de un alma bien transversal. Y, por último, antes de pasar a la actualidad, a Sarah Palin se la ha descrito como una candidata débil y poco acostumbrada a los grandes temas que conforman la política presidencial. Nos olvidamos con demasiada facilidad de que uno de los trampolines para cualquier persona que apunta a la Casa Blanca (no vinculante, pero absolutamente importante) es haberse curtido en la dirección de uno de los estados de la Unión Federal (pues esa posición significa responsabilidad de gobierno real), y luego volvemos a olvidar rápidamente que las elecciones de 2008 se disputaron entre el senador McCain, que nunca ha sido gobernador, por el senador Obama de Illinois sin haber asumido nunca posiciones de importancia e incluso Hillary Clinton (formalmente) solamente senadora por Nueva York (aunque de hecho ya había co-gobernado los EE.UU. con su marido), o sea, que la única titular del gobierno de un Estado, exigente y difícil como lo son todos, era Sarah Palin, en su patria de adopción, Alaska. Por otra parte, miremos las cifras: la fórmula McCain-Palin obtuvieron un número de votos con los que habrían conseguido la victoria sobre la oposición demócrata en 2004, en tiempos de John Forbes Kerry y de John Reid Edwards.

Ahora la actualidad. Quién haya pensado que la derrota de McCain en 2008 significó la desaparición del mundo conservador demuestra que nunca ha abierto una página de la historia de ese mundo. La afirmación “rápida y capilar” del Tea Party es en realidad el signo más elocuente de un mundo que sabe cómo contraerse y relajarse según sus necesidades tácticas y que lo hace estratégicamente en base a una lógica de acción y reacción muy eficaz, ya que siempre es capaz de condicionar el mundo de la política.

Quién también haya pensado que Palin se ha escondido en algún lugar del mundo para avergonzarse de sí misma debe revisar sus análisis. A meses de distancia es evidente lo contrario. 2008 ha servido a la ex gobernadora de Alaska para comunicarse con el público, para “venderse” mejor, en suma, para prepararse para una nueva ofensiva. Uno tras otro, sus movimientos han sido de manual. Palin ha conseguido, a pesar de todo, mantener su propia imagen de independencia respecto del Partido Republicano amado-odiado por los conservadores (y aquí podemos decir que McCain le ha hecho fácil el juego), ha conseguido mantenerse en la cima de la ola conservadora, ha permitido a la prensa y a sus opositores que se dividan sus ropas adoptando óptimamente el papel de la víctima que no reacciona, ha dejado que la responsabilidad de la derrota de 2008 caiga toda sobre McCain, ha renunciado a gobernar Alaska en el momento de tomar caminos más importantes, ha desmentido, con datos en la mano (la venganza es siempre un plato que se saborea frío), los rumores que ya había celebrado su funeral político, particularmente con la precisa publicación, en noviembre, de un libro que pocos han ojeado (y que debería ser publicado como un ensayo de estrategia comunicativa y política de Nobel, capaz él sólo de explicar la dinámica que desde hace más de sesenta años dibuja la curva de ascenso de la derecha en Estados Unidos), Going Rogue: An American Life (Harper y Zondervan, Grand Rapids,Michigan, y, tan pronto como le ofrecieron la tribuna, ha abrazado las posiciones del “Tea Party” como pocos, cuadrando así el círculo de sus antipoliticidad politicísima.

Hoy en día, la epifanía de ese movimiento absolutamente transversal derecha/izquierda pero también conservadores/libertarios, está cada vez más insistentemente, en el imaginario colectivo, ligado al nombre y a la cara bonita de Sarah Palin. Aceptemos (esta vez sí) que esta mujer con falda nos reserva alguna otra sorpresa.

Publicado en www.loccidentale.it

  1. 2 comentarios a “Aunque no te guste, estate atento a sus movimientos. Sarah Palin nos reserva sorpresas.”

  2. By tina on Jun 11, 2010 | Responder

    El único movimiento que yo veo es en su escote. Se ha puesto tetas:

    http://www.huffingtonpost.com/2010/06/09/sarah-palin-breast-implan_n_606596.html

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